La crisis actual en Venezuela está teniendo poco impacto en los mercados globales. De hecho, de cara al futuro, el riesgo económico es mínimo.

Sin embargo, existe un enorme potencial de crecimiento si la coalición de países liderada por Estados Unidos y, lo que es más importante, los propios venezolanos son capaces de ejercer la suficiente presión de forma pacífica y sin violencia, que obligue a Nicolás Maduro a poner fin a su brutal dictadura y a renunciar al poder.

Esto permitiría al presidente interino, Juan Guaidó, iniciar el largo proceso de restauración de la democracia de mercado.

El régimen de Maduro se aferra al poder, aún respaldado por los generales de Venezuela, mientras el pueblo de la nación sigue sufriendo. La terrible magnitud de este sufrimiento se pone de manifiesto en el 25.º Índice anual de Libertad Económica de la Heritage Foundation.

Nuevamente este año, Venezuela se encuentra en el último lugar de la clasificación del índice, en la categoría “reprimida”. El único país del mundo que cuenta con aún menos libertad económica es Corea del Norte.

Venezuela ha estado en el último lugar de la clasificación del índice durante más de 15 años, lo que refleja el fracaso del socialismo latinoamericano de Hugo Chávez. Otros datos económicos también ilustran vívidamente este fracaso épico.

Por ejemplo, cuando Chávez tomó el poder en 1999, la compañía petrolera estatal de Venezuela, PDVSA, producía 3,5 millones de barriles por día. Hoy en día, la producción ha bajado drásticamente.

Mientras que el régimen de Maduro afirma que está produciendo 1,3 millones de barriles por día, los analistas independientes creen que esa cifra es mucho menor. La ruina de PDVSA causada por Chávez y Maduro es quizás el ejemplo más dramático de los efectos desastrosos de sus políticas.

Irónicamente, sin embargo, el goteo de petróleo producido por Venezuela en medio de un exceso de petróleo mundial ha ayudado a minimizar los efectos de la crisis de Maduro. Los precios mundiales del petróleo sólo han aumentado ligeramente en los últimos días.

Los mercados internacionales de capitales también se han visto poco afectados, lo que se refleja en unos diferenciales de crédito relativamente estables en la región. Los bonos de PDVSA solían ser un pilar entre los inversionistas globales, pero hoy en día los relativamente pocos que aún se mantienen han sido profundamente descontados.

En el momento en que Maduro abandone el poder, es probable que se produzca un aumento inicial del mercado, basado en una oleada de sentimientos positivos.

Por supuesto, dada la casi completa destrucción de la economía venezolana en las últimas dos décadas, la era post-chavista también estará marcada por muchos años de dolorosa reconstrucción.

James M. Roberts – The Daily Signal

 

Ir a la Portada de BLes.com.

Categorías: Opinión

Video Destacados