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La economía de los Estados Unidos está rugiendo como ninguna otra vez en la historia reciente. El mercado laboral está en auge, el desempleo ha bajado a niveles mínimos y el optimismo de las pequeñas empresas se está disparando.

Pero este nuevo dinamismo no vino de la nada. Requería de un paquete de reformas de mercado y de facilitar el acceso al consumidor, aprobado por el Congreso y adoptado por la administración de Donald Trump. Estas reformas han impulsado la libertad económica.

Según el Índice de Libertad Económica 2019 de The Heritage Foundation, la libertad económica de Estados Unidos ha experimentado un aumento dramático, del 18º lugar en el mundo a 12º lugar en el lapso de un año. La puntuación del país aumentó más de un punto con respecto al año pasado, alcanzando el nivel más alto en ocho años.

Durante el gobierno de Donald Trump la libertad económica de EE. UU. aumentó significativamente
Puntaje total en el Index of Economic Freedom, para 2019.

El índice anual -que ahora celebra su vigésimo quinto año- proporciona una visión general del nivel de libertad económica de casi todos los países. Tiene en cuenta una variedad de factores, como los impuestos, la regulación y el comercio. Es importante para nuestras perspectivas de empleo y los precios que pagamos por los bienes y servicios, por no hablar del tipo de electrodomésticos y coches que podemos elegir y comprar.

Las puntuaciones más altas de libertad económica tienden a correlacionarse con un crecimiento más rápido y una expansión económica más amplia, así como con mayores ingresos y riqueza general. De hecho, los ingresos per cápita en los países más libres, medidos por el índice, son de seis a siete veces superiores a los de los países menos libres.

Teniendo esto en cuenta, el notable repunte de Estados Unidos es una muy buena noticia.

El vibrante crecimiento que estamos sintiendo ha sido desencadenado por varios cambios políticos claves en los últimos dos años, los más importante de los cuales han sido la reducción de impuestos y la desregulación en 2017. El producto interno bruto real creció más del 3 por ciento en los últimos cuatro trimestres, a diferencia de lo que se ha visto en los últimos 13 años. No es de extrañar que el optimismo de las pequeñas empresas haya aumentado.

Más notablemente, casi la mitad de los estados de la unión ahora disfrutan de sus tasas de desempleo más bajas jamás registradas por el Departamento de Trabajo. Los salarios están aumentando por primera vez en dos décadas, con una tasa de desempleo general del 3,8 por ciento, la más baja en 50 años.

Como ha demostrado el índice desde su primera edición en 1995, el objetivo general de las políticas económicas debería ser crear un entorno que potencie a las personas con más opciones, fomentando así un mayor dinamismo, la creación de empresas y la expansión económica.

Afortunadamente, algunos políticos, tanto en Estados Unidos como en el extranjero, han estado prestando atención a los datos presentados en el índice. Más de la mitad de los países clasificados en el índice de este año registraron aumentos en la libertad económica.

Otros se han quedado con modelos desacreditados de planificación estatal y control centralizado, y han cosechado las consecuencias. Lamentablemente, el mundo sigue dividido entre los que tienen libertad económica y los que no la tienen.

Los resultados del índice de este año dan pie a un cauto optimismo, pero muestran que la tarea de restaurar la libertad económica de Estados Unidos dista mucho de estar completa. A medida que la economía de los estadounidenses se hace más vibrante, los próximos meses y años presentan oportunidades únicas para implementar políticas económicas más orientadas a la libertad.

Estados Unidos debería aprovechar su nuevo impulso. ¿Por qué amontonaríamos más gasto gubernamental, proteccionismo e impuestos?

La reducción de la tasa del impuesto de sociedades a un nivel competitivo fue un paso fundamental para liberar capital para la inversión. La reducción del gasto público sigue siendo igualmente vital para aumentar la libertad económica y mejorar los resultados económicos generales del país.

También es vital mantener la economía abierta a los flujos de comercio e inversión internacionales. Las políticas proteccionistas seguramente obstaculizarán el crecimiento y reducirán la prosperidad dentro de los EE. UU., tanto para los individuos como para las empresas.

Cumplir con las políticas que promuevan la libertad económica en estas áreas es clave para asegurar que este rebote de dinamismo no se detenga abruptamente.

2019 es el año de las nuevas oportunidades para Estados Unidos. No debemos dejar que se desperdicie.

Anthony B. Kim.

Anthony B. Kim investiga temas económicos internacionales en The Heritage Foundation, con un fuerte enfoque en la libertad económica. Kim es el director de investigación del Índice de Libertad Económica, el producto estrella de la Heritage Foundation en colaboración con The Wall Street Journal. Lea su investigación.

A través de Daily Signal

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Temas: Categorías: Opinión

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