Por José Raúl Rodríguez Rangel (*) para BLes.com.

Con la llegada de los “barbudos” fidelistas al poder se iniciaron los estatutos provisionales que fueron clonando las instituciones de derechos para rendir un cuerpo administrativo, político, económico y una ingeniería social a fin al totalitarismo en ciernes. Este proceso -muy bien explicado por Hannah Arendt- se llamó en Cuba: Ley Fundamental de 1959.

En ese entonces se inauguró el proceso de institucionalización comunista y los fusilamientos del “Che” Guevara en la fortaleza de La Cabaña, puesto que se encargó del desmontaje paulatino de las estructuras locales y centrales del poder estatal anterior y de las formas tradicionales de organización política, privada y pública. De esta manera comenzó con la provisionalidad y por mandato del estamento militar revolucionario, lo que Friedrich Hayek denominó: El camino a la servidumbre.

Ernesto "Che" Guevara
Ernesto “Che” Guevara

La constitución comunista de 1976 nació en el proceso de institucionalización y en respuesta a directrices políticas del primer congreso del Partido Comunista de Cuba (PCC) de un año antes, abrigadas por la influencia teórica y práctica del constitucionalismo del socialismo real de Europa del Este, sobre todo del soviético.

Los prejuicios dogmáticos sobre los instrumentos democráticos de defensa de la constitución y los derechos humanos no permitieron el reconocimiento de fórmulas como el control constitucional concentrado en un órgano judicial especializado, o la existencia de recursos procesales genéricos para la garantía de los derechos como el amparo, por citar un ejemplo.

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Por otro lado las ideas republicanas radicales, martianas, bolivarianas, roussonianas, no fueron usadas tampoco. Así, no se reconoció originalmente la elección directa de los órganos del Estado, ni un órgano de poder negativo indirecto para el auxilio popular y el veto a las decisiones políticos administrativas impopulares.

A la muy republicana idea de unidad de poder en la soberanía popular y su forma institucional de poderes populares, auspiciada por el estado totalitario de los Castro, le faltó la correspondiente defensa del orden constitucional mediante mecanismos de control, también populares: La rendición de cuentas y la posterior revocación de mandatos nunca surtieron efectos prácticos en el ejercicio de la democracia, ni se reconocieron socialmente como núcleos de la república y la libertad en el estado comunista.

Los mandatarios soviético y cubano, Nikita Khruschev (d) y Fidel Castro sonríen mientras levantan sus brazos agarrados de la mano. La imagen se tomó durante las celebraciones del Primero de Mayo junto al mausoleo de Lenin en la Plaza Roja de Moscú.
Los mandatarios soviético y cubano, Nikita Khruschev (d) y Fidel Castro sonríen mientras levantan sus brazos agarrados de la mano. La imagen se tomó durante las celebraciones del Primero de Mayo junto al mausoleo de Lenin en la Plaza Roja de Moscú.

El ideario marxista-leninista que aparece en la base de la Constitución de 1976 es el que había sufrido ya el reduccionismo dogmático filosófico, teórico y político, en el burocratismo soviético a partir de Stalin.

En 1976 se constituye un estado socialista con fundamentos marxistas-leninistas- estalinistas, y este es el texto que rige actualmente con algunas modificaciones sustanciales hechas en 1992 y 2002.

El proceso de elaboración de esta carta magna finalmente fue aprobado por medio de un referéndum, pero faltó algo muy importante, la posibilidad de otras propuestas que también se dialogaran con la ciudadanía y fueran a debate por medio de sus representantes en el seno de la asamblea.

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La actual Constitución no es considerada de manera suficiente como instrumento rector hacia el cual debe gravitar todo el quehacer político y social y es que el entramado de instituciones del país no la enarbola ni la considera en la magnitud que ella reclama. Es más, no suele ser conocida por la ciudadanía ni por los dirigentes de las diferentes entidades sociales y políticas, que además, así está refrendado en la misma Carta Magna.

El artículo 5 del texto constitucional coloca al PCC por encima de la sociedad y del estado, también del individuo, y por tanto, por encima de la misma Constitución (pues qué es la Constitución, sino el Estado que se constituye). En este sentido, cuando los intereses políticos e ideológicos del PCC lo reclama este dispone medidas políticas, jurídicas o administrativas que pueden contradecir preceptos constitucionales.

Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel, actual mandatario de Cuba.
Raúl Castro y Miguel Díaz-Canel (d), actual mandatario de Cuba.

Hacerlo es muy fácil ya que el partido es jerárquicamente superior al estado y al gobierno, pero también porque los altos dirigentes de todas estas estructuras suelen ser las mismas personas. Esto, como es obvio, debilita la credibilidad y el valor de la Norma.

En el estudio de la Asamblea Nacional del Poder Popular, de 1987, sobre los factores que más afectan al desarrollo de una cultura de respeto a la ley. Se encuestaron a 1450 personas de diferentes espacios sociales, los cuales, a la pregunta de:
“¿Cuál considera usted la ley más importante para el ciudadano?”, no mencionaron la constitución, 1046 del total de participantes. Y el 44,5 % del total de los encuestados que no consideraron a la constitución como la ley más importante eran dirigentes en aquellos años de estalinismo duro y dictadura fidelista.

La Constitución de 1976 lleva la lamentable marca del neo estalinismo soviético, aquel que condujo a los países que estuvieron bajo su yugo a un nuevo sistema de dominación totalitaria burocrática (que se derrumbó en la URSS y en Europa del Este, pero permanece vigente en Asia, donde para sobrevivir, tuvo que aliarse con el mercado hasta el punto que necesitó propiciar el nacimiento de la economía capitalista donde ya no la había: el caso de las reformas chinas), no así en Corea del Norte.

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Bajo la sombra del derrumbe de la Unión Soviética, en 1992, la reformada Constitución retuvo ese poder altamente centralizado como instrumento para enfrentar la crisis de esos días; pero, al mismo tiempo, abriría ciertas ventanas que permitieron el arribo de nuevos aires. Se autorizaron en Cuba una franja de actividades más cercanas a una economía de mercado; se eliminaron cláusulas, particularmente adversas a creyentes religiosos y se configuró un texto más adecuado al contexto de derrumbe comunista con fórmulas del ideario de José Martí.

Sin embargo, el auténtico vía crucis del constitucionalismo cubano estuvo signado por el caos totalitario a partir del 2002, cuando las enmiendas obligadas al texto por la circunstancia del proyecto Varela, petición ciudadana que encontró un resquicio para demoler el régimen y dar paso a una cultura ciudadana, declararon el carácter “irrevocable” del comunismo en la Isla, legando un manojo de preceptos constitucionales que enaltecen un comunismo eterno más allá de la muerte del “líder invicto”, Fidel Castro.

(*) El autor es el representante del Foro Antitotalitario Unido de Cuba (FANTU) en América del Sur.

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