Redacción BLes – Las vacunas contienen mercurio, el elemento más tóxico que existe que no es radiactivo, y ese es el problema real. Durante los últimos años los niños han recibido -a través de las vacunas- dosis de mercurio 250 veces superiores al límite seguro para el ser humano, innecesariamente. 

Que las vacunas salvan vidas, eso hoy en día nadie lo cuestiona. Hace 100 años las enfermedades infecciosas eran la principal causa de muerte en el mundo y gracias a las vacunas, virus letales para el ser humano han sido erradicados, como la polio. Sin embargo ahora las vacunas contienen mercurio, un potente neurotóxico. 

Sí, las vacunas contienen mercurio

Hay dos datos que son hechos probados e indiscutibles: 

  1. El mercurio es un tóxico muy potente. Se puede debatir el grado de toxicidad de los diferentes tipos de mercurio, como el etilmercurio (componente principal del timerosal) o el metilmercurio, presente en algunos pescados. Pero que el mercurio es un potente neurotóxico está fuera de toda discusión. 
  2. Otro hecho probado es el alarmante incremento de casos de autismo en los últimos años. Tomamos en este artículo como referencia datos de Estados Unidos, pero la epidemia es mundial. Se ha pasado de 1 caso de autismo por cada 10.000 niños desde que se diagonosticó por primera vez un caso de autismo en 1911 hasta la evolución exponencial de los últimos 14 años, con 1 caso de autismo por cada 150 niños en 2000 y 1 por cada 59 niños en 2014 según datos del Centros para el Control de Enfermedades (CDC)

Donde comienza el debate es cuando se estudian los datos científicos que relacionan la exposición de los niños al mercurio, a través de las vacunas y el incremento exponencial en daños neurológicos infantiles, entre ellos pero no el único, el autismo. 

Se ha simplificado el debate sobre el timerosal polarizándolo a dos posturas contrapuestas, pro-vacunas y anti-vacunas.

La opinión pública, a través de los medios de comunicación y las agencias gubernamentales sanitarias, ha sido manipulada para creer que las personas y organizaciones que están cuestionando la seguridad de las vacunas se oponen a las vacunas en sí mismas.

No es cierto. 

Robert F. Kenney Jr., el congresista Bill Posey, el Dr. Wakefield y otros muchos científicos, médicos, toxicólogos y padres en ningún momento han cuestionado la validez y necesidad de las vacunas como método para prevenir enfermedades y mantener la salud de las personas.

Lo que estas personas cuestionan es la adición de mercurio y otros potentes tóxicos como el aluminio en muchas vacunas y que, como se verá en este artículo, han sido alarmantemente asociados con el incremento en el deterioro de la salud neuronal de muchos niños y también adultos. 

Vacunas contienen mercurio
Robert F. Kennedy Jr. lleva años exigiendo la retirada del mercurio de las vacunas.

Especialmente preocupante es el hecho de que el mercurio no aporta efectividad ninguna a la vacuna en sí, sino que únicamente alarga el tiempo de almacenaje de las mismas, ahorrando costes a la industria farmacéutica. Se puede sustituir en cualquier momento por otro conservante y no estaríamos hablando de esto ahora.

También cuestionan la falta de transparencia y denuncian que las agencias gubernamentales han mentido a la población acerca de los efectos adversos de algunas vacunas como la triple vírica y demandan la administración de las vacunas individuales para el sarampión, las paperas y la rubeola, además de una investigación científica a fondo

Lo que van a leer más abajo es un humilde intento de mostrar la cronología de los acontecimientos referente al uso de mercurio en vacunas, los efectos adversos registrados, los estudios realizados hasta la fecha y los estudios que no se han realizado y que muchas autoridades en la materia, así como padres exigen que se hagan.  

También les revelaremos la confesión de un científico veterano del Centro para el Control de Enfermedades (CDC), el organismo que está a cargo de controlar la seguridad de las vacunas en Estados Unidos, que en 2002 confesó que la CDC ocultó deliberadamente información sobre efectos adversos muy graves de la vacuna triple vírica. Los resultados originales de los estudios que lo prueban y que fueron ocultados primero y destruidos después, se filtraron al público en 2002. 

Las vacunas contienen mercurio: El timerosal 

Este compuesto es un agente antiséptico y antifúngico que se ha utilizado desde los años 30 y que contiene aproximadamente un 50% de etilmercurio. 

Desarrollado en 1927 por la farmaceútica Eli Lilly, el timerosal se ha usado y se sigue usando como conservante en algunos cosméticos, productos farmacéuticos tópicos y productos de medicamentos biológicos, que incluyen vacunas.

Ha habido una gran preocupación con respecto a su seguridad y toxicidad en las últimas décadas y aunque el timerosal está prohibido en varios países, continúa siendo utilizado como conservante en algunas vacunas en los Estados Unidos y en muchas vacunas en todo el mundo.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) analiza el papel del timerosal en las vacunas y considera que “el mercurio es uno de los 10 productos o grupos de productos químicos con mayores repercusiones [negativas] en la salud pública. La exposición al mercurio, incluso en cantidades muy pequeñas, puede causar graves problemas de salud, sobre todo en el desarrollo fetal e infantil. El mercurio puede tener efectos tóxicos en los sistemas nervioso e inmunitario, el aparato digestivo, los pulmones, los riñones, la piel y los ojos”.

Sin embargo, la OMS aun recomienda seguir utilizando el timerosal, compuesto de un 50% de mercurio orgánico, como conservante para alargar la vida de las vacunas, que es la única función que cumple este compuesto. 

Vacunas contienen mercurio
Las vacunas contienen conservantes y excipientes químicos que no se han testado en humanos

Según la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos, la intoxicación con mercurio orgánico puede causar enfermedad si se inhala, ingiere o se pone sobre la piel durante períodos de tiempo prolongados. Este tipo de mercurio generalmente causa problemas en años o décadas, más no de inmediato. Esto significa que estar expuesto a pequeñas cantidades de mercurio orgánico todos los días durante años probablemente hará que los síntomas aparezcan posteriormente. Sin embargo, una sola exposición grande también puede causar problemas.

La exposición prolongada probablemente causará síntomas en el sistema nervioso, incluso:

Entumecimiento o dolor en ciertas partes de la piel
Estremecimiento o temblor incontrolable
Incapacidad para caminar bien
Ceguera y visión doble
Problemas con la memoria
Convulsiones y muerte (con grandes exposiciones)

¿Hay alternativas al uso del mercurio como conservante en vacunas?

Las hay e igualmente efectivas, el único problema con otros conservantes sería exclusivamente el costo de producción y una vida más corta de la vacuna en la estantería. Las vacunas contienen mercurio únicamente por fines económicos. 

“La eliminación total del tiomersal en las vacunas exigiría que se utilizaran otros conservantes o que solo se utilizaran vacunas monodosis sin conservantes. Las presentaciones alternativas (con otros conservantes o sin conservantes) supondrían grandes costos en los procesos de desarrollo y registro, reduciendo así la oferta de vacunas asequibles”, afirma la OMS. 

¿Es seguro el timerosal para el ser humano?

El timerosal se comenzó a utilizar en 1929 y la primera prueba de su efectividad/toxicidad se realizó sobre un grupo de 22 enfermos de meningitis. 

Powell y Jamieson, dos científicos de la empresa farmacéutica Eli Lilly, inventora del timerosal, informaron sobre la primera inyección de timerosal en los humanos en 1929, durante una epidemia de meningitis en Indianápolis, K.C.

Se administró timerosal a veintidós pacientes enfermos en el Hospital de la Ciudad de Indianápolis. El timerosal no tuvo beneficio terapéutico aparente, y todos los pacientes murieron, siete de ellos menos de 24 horas después de la administración del timerosal. 

A pesar de este resultado el experimento se consideró un éxito, “Merthiolate se inyectó por vía intravenosa en 22 personas … estas grandes dosis no produjeron ningún síntoma anafilactoide o de choque [reacciones que típicamente no se dan en intoxicaciones por mercurio]”, las muertes de los sujetos se atribuyeron a la meningitis y no se hizo ningún estudio o análisis de los pacientes que tardaron algunos días en morir [el que más duró murió 62 días después de ser inyectado con el Merthiolate, hoy timerosal ] para verificar si se producían síntomas de intoxicación por mercurio. 

El estudio de 1929, en el que murieron los 22 sujetos, ha sido el único realizado hasta la fecha en humanos para testar la seguridad del timerosal.

Múltiples estudios desde entonces han alertado de la toxicidad del timerosal en humanos y animales. Los investigadores David A. Gaier, Mark R. Gaier y Lisa K Skykes publicaron una investigación titulada: Una revisión del timerosal (mertiolato) y su producto de degradación de etilmercurio: consideraciones históricas específicas sobre seguridad y eficacia  en 2008, recopilando la evidencia científica de la toxicidad del compuesto a base de mercurio en los medicamentos y artículos de higiene humana desde 1930 hasta 2008. 

“El timerosal se ha comercializado como un agente antimicrobiano en una gama de productos, incluidas soluciones antisépticas tópicas y ungüentos antisépticos para el tratamiento de cortes, aerosoles nasales, soluciones oculares, espermicidas vaginales, tratamientos para la dermatitis del pañal y quizás lo más importante como conservante en vacunas y otros productos biológicos inyectables (…) a pesar de la evidencia que data de principios de la década de 1930, indicando que Thimerosal es potencialmente peligroso para los humanos e ineficaz como agente antimicrobiano”, aseguran los investigadores.

Vacunas contienen mercurio
El timerosal es un conservante a base de mercurio en un 50%

“En la década de 1980, la Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA por sus siglas en inglés) finalmente reconoció su ineficacia y toxicidad demostradas en productos farmacéuticos tópicos, y comenzó a eliminarla de estos. Irónicamente, mientras que el timerosal estaba siendo eliminado de los tópicos, se estaba volviendo cada vez más omnipresente en el programa de inmunización recomendado para bebés y mujeres embarazadas. Además, el timerosal continúa siendo administrado, como parte de las inmunizaciones obligatorias y otros productos farmacéuticos, en los Estados Unidos y en todo el mundo”, continúan. 

Los autores se refieren a esto como una “crisis médica”, y aseguran que la evidencia de la toxicidad del timerosal, documentada y registrada a lo largo de décadas en Irak, Rusia, Estados Unidos, entre otros países, ha sido largamente ignorada. 

Este estudio relata como en 1980, el Panel de Revisión de Asesoramiento de la FDA sobre productos farmacéuticos externos misceláneos (OTC por sus siglas en inglés)  finalmente entregó su informe a la FDA. Repasó 18 productos que contenían mercurio y los encontró a todos inseguros o ineficaces. 

De hecho, el panel citó otro estudio, realizado en 1935, sobre la efectividad del Thimerosal en matar staphylococcus, bacterias en el tejido del corazón de un pollo. El estudio determinó que el timerosal era 35 veces más tóxico para el tejido del corazón que las bacterias que estaba destinado a matar

En sus conclusiones el estudio afirma que “El alto orden de toxicidad de Thimerosal y su producto de degradación de etilmercurio ha sido conocido y publicado por décadas. No obstante, este compuesto permanece en el suministro de drogas, especialmente en varias vacunas fabricadas tanto para los Estados Unidos como a nivel mundial”.

Es sorprendente que mientras todos los medicamentos aprobados por la FDA deben demostrar su seguridad con estudios clínicos en los que se comparen los efectos del medicamento usando grupos de control, es decir comparando los efectos entre dos grupos, uno que toma un placebo y otro que toma realmente el medicamento, las vacunas están exentas de este proceso de seguridad. 

Timerosal y autismo

El trastorno del espectro autista (TEA) incluye una gama de discapacidades caracterizadas por comportamientos repetitivos, problemas sensoriales y dificultades con el habla, la comunicación no verbal y la socialización.

El grado de discapacidad varía de persona a persona y puede implicar de un deterioro leve de los síntomas a una discapacidad grave en la que se requiere un apoyo extenso. La palabra “espectro” se usa para describir esta amplia gama de grados y síntomas de discapacidad, que incluye el síndrome de Asperger y el trastorno autista.

Cada 7 minutos se diagnostica un niño de autismo en los Estados Unidos

Los signos de TEA generalmente se reconocen temprano en la vida, con un diagnóstico que generalmente se produce entre 43 y 64 meses después del nacimiento en los EE. UU.

La Dra. Doreen Granpeesheh fundadora del Centro para el Autismo y Condiciones Similares el documental Vaxxed, explica que la incidencia del autismo en 1978 era de 1 caso por cada 15.000 niños, era una enfermedad muy poco frecuente. 

Desde principios de los años 90 el incremento de casos ha sido tan alto y tan rápido que me hizo sentir que no iba a ser capaz de seguir el ritmo“, asegura. A fecha de 2014, 1 de cada 50 niños es diagnosticado de autismo. 

Vacunas contienen mercurio
Evolución del ratio autismo – vacunas

El estudio de Lancet

En 1999, 13 investigadores de Reino Unido, incluyendo algunos de los más prestigiosos expertos como John Walker Smith, un gastroenterólogo pediátrico líder en su área hasta ese momento y el Dr. Andrew Wakefield publicaron lo que se conoce como el Estudio de Lancet, en la revista científica del mismo nombre. 

El Dr. Wakefiel relata como en 1995 una serie de padres comenzaron a contactarle contando que sus hijos se estaban desarrollando con perfecta normalidad, que habían recibido su vacuna triple vírica SPR [sarampión-paperas-rubeola] en tiempo y de repente empezaron a manifestar una serie de síntomas como mareos, somnolencia, empezaron a gritar, cayeron en un profundo sueño durante días y cuando despertaron ya no eran los mismos niños. Todas las habilidades que habían desarrollado desaparecieron, lenguaje, interacción con sus hermanos, todo se fue. Eventualmente todos fueron diagnosticados con autismo. 

Andrew Wakefield
Andrew Wakefield

Sin embargo los padres fueron a visitar al Dr. Wakefield porque todos los niños presentaban síntomas gastrointestinales: diarrea, estreñimiento, distensión abdominal, dolor y a pesar de que la mayoría de ellos ya no podían hablar, sus madres creían que sus hijo sufrían  intensos dolores. Se autolesionaban, se golpeaban la cabeza contra las paredes, tenían reacciones violentas hacia otras personas y esto era su manera de exteriorizarlo. 

Los médicos que diagnosticaron el autismo aseguraron a los padres que estos síntomas formaban parte de la condición, que no tenían nada que ver con que estuvieran sintiendo dolor y que no se podía hacer nada. Los padres, viendo a sus hijos sufrir quisieron visitar a un gastroenterólogo para verificar si había algún tratamiento, así fue como llegaron al Dr. Wakefield.

Ante los varios casos con síntomas e historial parecidos, tanto autísticos como gastroenterológicos, John Walker Smith lideró a un grupo de investigadores para estudiar a fondo a esos niños, eran 12 en total como un “estudio de caso”. 

El objetivo de la investigación era determinar el origen y la causa de esos síntomas. La investigación determinó que todos tenían el intestino inflamado y que, por tanto, los padres tenían razón y los médicos que habían atribuido esos síntomas al autismo se habían equivocado. 

El Dr. Wakefield cuenta que lo más fascinante de la investigación vino cuando se comenzó a tratar el intestino inflamado con dietas libres de gluten entre otros tratamientos y no solo el problema gastrointestinal comenzó a mejorar, sino que los síntomas de comportamiento, también mejoraron. 

El Dr. Wakefield asegura que la mejoría iba mucho más allá de estar más tranquilos al no sentir ya molestias físicas. Algunos niños comenzaron a hablar de nuevo, a interactuar, a sonreir, era algo más que sentirse mejor físicamente. 

Ante este resultado, los investigadores, que habían confirmado que los padres habían estado en lo cierto respecto a que los síntomas intestinales no eran un síntoma más del autismo, comenzaron a plantearse que debían también investigar otra afirmación en la que todos los padres hacían mucho hincapié: todos los síntomas comenzaron inmediatamente después de recibir la vacuna triple vírica

Mirando de cerca los síntomas de los niños, todos coincidían no solo en el diagnostico de autismo sino en cada detalle del proceso desde que recibieron la vacuna: todos tuvieron fiebre alta, todos empezaron a gritar, todos cayeron dormidos por días y todos se despertaron ya como niños diferentes. 

Los investigadores plantearon el estudio como un estudio de casos en el que no hay hipótesis. Se documenta lo que dicen los padres, lo que los investigadores han encontrado y la dirección en que se deben hacer más investigación. Lo normal en ciencia, explica el Dr. Wakefield es que a partir de un estudio de caso, se comiencen estudios con hipótesis que se prueban o refutan con diferentes herramientas de análisis. 

Según del Dr. Wakefield, el estudio de Lancet se malinterpretó y se confundió con algo que no era ni pretendía ser. 

La reacción a la publicación de Wakefield fue inmediata. Los medios de prensa cubrieron las noticias ampliamente y los padres, asustados, comenzaron a retrasar o rechazar completamente la vacunación para sus hijos. Las tasas de vacunación triple vírica SPR [sarampión-paperas-rubeola] en Gran Bretaña y Estados Unidos se desplomaron.

El Dr. Wakefield y los demás autores del estudio fueron acusados de recibir dinero de los abogados de los padres, que habían demandado a las farmaceuticas y de falsear los datos del estudio.

Finalmente el caso acabó en la Corte Suprema del Reino Unido donde todos los autores fueron exculpados de los cargos de fraude.

Sin embargo este episodio marcó un punto de inflexión en la industria de la vacunas y varios acontecimientos se sucedieron.

La industria farmacéutica se blinda

En 1986, el entonces presidente estadounidense Ronald Reagan promulgó la Ley Nacional de Lesiones de Vacunas Infantiles para reducir la responsabilidad financiera potencial de los fabricantes de vacunas. Esta ley establecía la creación del Programa Nacional de Compensación de Lesiones por Vacunación (VICP o NVICP por sus siglas en inglés) que se conoce coloquialmente como el Tribunal de Vacunas como el organismo encargado de resolver los casos de demandas por daños causados por las vacunas. 

Esta normativa también propuso la creación del Sistema de Informe de Eventos Adversos a Vacunas (VAERS por sus siglas en inglés) para la seguridad de las vacunas, programa administrado conjuntamente por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).

VAERS es un programa de vigilancia que recopila información sobre los eventos adversos (posibles efectos secundarios) que ocurren después de la administración de las vacunas.

Un detalle importante a señalar es que este sistema, totalmente financiado por el estado, asume total responsabilidad por los daños causados por las vacunas, dejando totalmente fuera de los pleitos a los fabricantes. 

Es decir, si se producen efectos adversos ante alguna vacuna que de lugar a indemnizaciones, es el propio estado con el dinero de los impuestos de los contribuyentes el que paga esas idemnizaciones, las farmacéuticas no enfrentan responsabilidad ni penal ni financiera sobre los daños causados por sus vacunas.

Pero el blindaje total para la industria farmacéutica se produjo en noviembre de 2002 cuando, escondida en una ley de Seguridad Nacional que Bush presentó al Congreso para su aprobación, se incluyó a última hora una provisión que cerraba una laguna en la ley de 1986. 

Hasta ese momento, las víctimas únicamente puedan denunciar los efectos adversos ante el tribunal de vacunas, que otorga pagos de un fondo de compensación financiado por el contribuyente, antes de acudir a un tribunal civil.

Pero la ley solo cubría las vacunas en sí, no sus ingredientes, lo que significaba que personas que sostenían que el timerosal a base de mercurio era el causante del daño, podían demandar directamente a fabricantes de ingredientes como Lilly, que inventó el timerosal.

Esta provisión vino a cerrar el círculo protector alrededor de las farmacéuticas, que hoy por hoy no pueden ser juzgadas ni demandadas por ninguna clase de daño que puedan causar sus vacunas ni ninguno de sus ingredientes, aunque sea un potente neurotóxico.

Desde 1986 el “Tribunal de Vacunas” ha pagado unos US$ 3.000 millones de dinero público por daños causados por las vacunas 

Nadie sabe quién introdujo esa provisión en la ley de Seguridad Nacional, lo que si se sabe es que durante el ciclo electoral de 2002, la Eli Lilly entregó más dinero a los candidatos políticos, US$ 1,6 millones, que cualquier otra compañía farmacéutica, y un 79% era para los republicanos, según el Center for Responsive Politics, un grupo de investigación sin ánimo de lucro que monitorea las finanzas de las campañas, reportó el New York Times. 

La falta de seguridad del timerosal se hace pública

El congresista Bill Posey en el prólogo al libro de Robert F. Kennedy Jr. titulado “Dejemos que la ciencia hable” afirma que “muchos de los estudios que El Centro para el Control y Prevención de las Enfermedades (CDC por sus siglas en inglés) han demostrado el vínculo entre el aumento en la exposición al timerosal y el desarrollo de tics motores y vocales, que se reconocen como características del autismo”. 

“Sin embargo esta alarmante asociación ha sido minimizada ante el público y la insistencia de las agencias sanitarias en la seguridad del timerosal ha impedido que se realicen investigaciones objetivas sobre conflictos de intereses y mala praxis en la industria de la vacuna”, asegura el congresista. 

Vacunas contienen mercurio
El congresista Bill Posey lleva años exigiendo un estudio clínico sobre los efectos del timerosal

En 1999 en un comunicado conjunto de la FDA y la Academia de Pediatría Americana, se pedía que se terminara con el uso del mercurio en las vacunas. “Sin embargo, dado que cualquier riesgo potencial es motivo de preocupación, el Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos (USPHS), la Academia Americana de Pediatría (AAP) y  los fabricantes acuerdan que las vacunas que contienen timerosal debe eliminarse tan pronto como sea posible”.

Lo cierto es que esta declaración era solo una recomendación y por lo tanto solo afectó a la nueva producción de vacunas. No obligaba a retirar del mercado toda las vacunas distribuidas hasta la fecha, por lo que hasta 2003, fecha en que caducaron las últimas vacunas que contienen mercurio, se siguieron utilizando en niños. 

Ese mismo año 2003, cuando parecía que los niños dejarían de recibir mercurio con sus vacunas, la CDC incluyó la vacuna de la gripe en el calendario de vacunaciones pediátrico y para mujeres embarazadas. La vacuna de la gripe, a día de hoy sigue teniendo timerosal como conservante, es decir, mercurio. De esta manera los niños estadounidenses nunca han dejado de recibir mercurio con sus vacunas.

Un dato relevante es que solo en Estados Unidos se ha eliminado el  timerosal de las vacunas, los niños de los países en desarrollo siguen siendo inoculados con vacunas que contienen mercurio en forma de timerosal. 

La reunión de Simpsonwood

En junio del 2000 el CDC (Centro de Control de Enfermedades, USA) convocó una reunión que tuvo lugar en este centro de retiros metodista, al lado del río Chattahoochee, para asegurarse la máxima confidencialidad, relata Robert F. Kennedy Jr en su artículo “Inmunidad Mortal“. 

El CDC no hizo ningún comunicado público de la sesión, tan sólo entregó invitaciones privadas a 52 asistentes. Entre ellos había funcionarios de alto nivel del CDC y de la FDA, el especialista en vacunas más destacado de la OMS de Ginebra, y representantes de los principales productores de vacunas, como GlaxoSmithKline, Merck, Wyeth y Aventis Pasteur. Según Kennedy, los funcionarios del CDC insistieron repetidas veces en que la información científica debatida estaría estrictamente “embargada”; es más, en el documento principal escrito por Verstraeten, había un mensaje que decía “No haga fotocopias ni lo reproduzca”, y los participantes no podían llevárselo consigo al finalizar la reunión.

La reunión tenía como objetivo tratar una inquietante investigación que había suscitado dudas sobre la seguridad de una gran cantidad de vacunas administradas a bebés y niños pequeños. Según Tom Verstraeten, un epidemiólogo de la CDC que había analizado la enorme base de datos con los historiales médicos de 100.000 niños, un conservante con mercurio incorporado a las vacunas -el timerosal- parecía ser el responsable de un aumento espectacular de los casos de autismo y de un gran número de otros trastornos neurológicos en los niños.

Mucho se ha hablado sobre la veracidad de las afirmaciones de Kennedy en su artículo acerca de lo que se habló en aquella conferencia de dos días. Actualmente conocemos las transcripción de todas las intervenciones, que se acabaron filtrando y que pueden encontrar en este enlace

Este estudio no fue publicado inmediatamente, sino que se mantuvo oculto y durante varios años se estuvieron manejando los datos del mismo hasta que se logró un resultado estadístico que exculpaba al timerosal de cualquier efecto neurológico adverso. 

Cuando el estudio de Verstraeten fue publicado en la revista Pediatrics años más tarde, en 2003, exculpando el timerosal, el propio Verstraeten escribió una carta a la revista Pediatrics declarando que esos no eran los resultados que su estudio había encontrado. 

En su carta Verstraeten, que actualmente trabaja para la farmacéutica suiza Sandoz, afirma que el resultado de su estudio es neutral y que se necesita más investigación.

Sin embargo de las transcripciones durante la conferencia de Simpsonwood Verstreaten dijo, “Personalmente tengo tres hipótesis:

  • Mi primera hipótesis es que sea un prejuicio de los padres. Los niños que son más propensos a ser vacunados son más propensos a ser llevados al médico y diagnosticados.
  • Segunda hipótesis, no sé. Hay una tendencia que yo aún no identifico y nadie me ha dicho nada sobre eso.
  • Tercera hipótesis. Es verdad, es el timerosal.

Esos son mis hipótesis”.

Estas son algunas otras intervenciones durante la conferencia.

El número de asociaciones relacionadas con la dosis [entre el mercurio y el autismo] es lineal y estadísticamente significativa. Puedes jugar con esto todo lo que quieras. Son lineales. Son estadísticamente significativas”. – Dr. William Weil, Academia Estadounidense de Pediatría. Simpsonwood, GA, 7 de junio de 2000.

El problema es que es imposible, no ético dejar a los niños sin vacunar, por lo que nunca, nunca resolverán ese problema [con respecto al impacto del mercurio]“. – Dr. Robert Chen, Jefe de Seguridad y Desarrollo de Vacunas, Centros para el Control de Enfermedades, Simpsonwood, GA, 7 de junio de 2000.

“Perdonen este comentario personal, pero me llamaron a las ocho en punto de emergencia, mi nuera dio a luz a un hijo por cesárea. Nuestro primer varón en la línea de la próxima generación y yo no quiero que mi nieto reciba una vacuna que contiene timerosal hasta que sepamos mejor lo que está pasando. Probablemente llevará mucho tiempo. Mientras tanto, y sé que probablemente haya implicaciones para esto a nivel internacional, mientras tanto creo que quiero que ese nieto solo reciba vacunas sin timerosal “. – Dr. Robert Johnson, inmunólogo, Universidad de Colorado, Simpsonwood, GA, 7 de junio de 2000. 

William Thomson revela la corrupción detrás de la CDC

Brian Hooker, un investigador y profesor en la Universidad Simpson en California y uno de los expertos a nivel nacional en timerosal estaba buscando un estudio de 2004 sobre niños afroamericanos que él consideraba que tenía algunas anomalías. 

Este estudio mostraba una alta correlación entre el autismo y la exposición a la vacuna triple vírica SPR [sarampión-paperas-rubeola] entre niños afroamericanos. Hooker tenía sospechas de que había algún “maquillaje” de datos y solicitó oficialmente una copia de los datos del estudio, fue así como entró en contacto con Thomson y comenzó su relación.

William Thomson es un científico veterano de la CDC y autor de los otros dos únicos estudios que “exculpan” al timerosal de causar daño neurológico, publicados en 2004 y en 2007.

Tras unas 30 conversaciones telefónicas que Hooker grabó, Thomson le confesó que le habían obligado a mentir sobre los resultados de sus estudios que claramente establecían un vínculo entre los trastornos neuronales y la vacuna triple vírica SPR. 

También compartió miles de páginas de documentos, datos y correos electrónicos internos de la CDC con Hooker y eventualmente con el Congreso a través del representante de Florida Bill Posey en 2002. Hooker cuenta en un comunicado toda la información que obtuvo de Thomson. 

En las conversaciones grabadas, algunas de las cuales se pueden escuchar en el documental “Trace Ammounts“, Thomson expone una serie de hechos inquietantes.

  • La CDC conspiró para ocultar la relación entre el momento en que se inocula la vacuna triple vírica y el autismo en los niños afroamericanos. Todos los datos sobre esta relación fueron destruidos en secreto tras una reunión tuvo lugar en agosto / septiembre de 2002. Este hecho ha sido confirmado mediante una declaración jurada dada por el Dr. Thompson al representante Bill Posey en septiembre de 2014.
  • El Dr. Thompson intentó advertir a la directora de la CDC, la Dra. Julie Gerberding, con respecto a esta relación, antes de la reunión del Instituto de Medicina de febrero de 2004 sobre vacunas y autismo. En lugar de permitir que el Dr. Thompson presentara la información en esta reunión, la Dra. Gerberding lo reemplazó con otro orador, el Dr. Frank Destefano, actual director de la Oficina de Inmunización de Inocuidad del CDC, quien presentó resultados fraudulentos con respecto a la vacuna triple vírica SPR y el autismo. El Dr. Thompson fue puesto en licencia administrativa y fue amenazado con ser despedido por “insubordinación”.
  • Cuando el Dr. Thompson intentó abandonar el CDC más tarde ese mismo año, recibió un bono de retención de US$ 24,000. La impresión del Dr. Thompson sobre el momento de esta bonificación, a la luz de las medidas disciplinarias tomadas contra él a principios de ese año, es que los funcionarios del CDC estaban “comprando su silencio” al controlar sus acciones como empleado de CDC.
  • La  CDC presionó al Dr. Thompson para que minimizara el resultado de tics de su análisis en su artículo de 2007. Recibió instrucciones de dejar de enfatizar el resultado del tic por la directora científica de la CDC, la Dra. Tanja Popovic, al enfatizar que el “hallazgo principal del estudio” fue “NO hay asociaciones de exposición al timerosal con la gran mayoría de los resultados . “El Dr. Popovic también instruyó al Dr. Thompson a interpretar cualquier resultado negativo como” hallazgos fortuitos “. 

Recapitulando

El congresista Dan Burton preguntó durante una audiencia del Senado en 2004 al responsable de la FDA si se ha llevado a cabo algún estudio clínico sobre los efectos del timerosal desde el que Lilly hizo en 1929 en el que murieron 22 personas de meningitis. La respuesta fue negativa.

vacunas contienen mercurio
Ex Congresista Dan Burton

No se ha hecho, a fecha de escribir este artículo, ningún estudio clínico sobre humanos sobre los efectos del timerosal comparando expuestos y no expuestos. No se sabe a ciencia cierta los efectos reales del mercurio.

Sí sabemos que la dosis de mercurio que se inyecta en el cuerpo de un bebé es 250 veces superior a la recomendada por la Agencia de Protección Ambiental para cualquier líquido

Ningún medio de comunicación reportó la noticia de la confesión de Thomson sobre el presunto falseo de los datos que asociaban la vacuna triple vírica y el autismo.

Una noticia de esa naturaleza puede convertirse en uno de los mayores escándalos de la historia de la sanidad americana, sin embargo los grandes medios ignoraron lo ocurrido completamente.

En cambio, esos mismo medios de comunicación sí han dado desde entonces una amplísima cobertura a los “alarmantes” datos de contagios por sarampión debido a la “irreponsabilidad” de los movimientos que cuestionan la seguridad de las vacunas. 

Por poner una referencia, en 2014 se detectaron, según los medios, 644 casos de sarampión. 

En ese mismo año 1.082.353 niños fueron diagnosticados de autismo.

Los fabricantes del la vacuna triple vírica afirman que no se ha usado timerosal como conservante, pero eso no significa que no contenga timerosal, sino que este no se usa como conservante. Según la información de la propia CDC, se utiliza mercurio en el proceso de fabricación, y en ese caso no tiene que quedar reflejado entre los ingredientes. 

“En todas las demás vacunas pediátricas, no hay timerosal o la cantidad de timerosal es cercano a cero“, se puede leer en un documento informativo sobre el timerosal .

Esto significa que incluso en las vacunas “libres de timerosal” pueden seguir teniendo trazas de timerosal del proceso de fabricación, sigue habiendo mercurio en las vacunas infantiles. 

Para dos vacunas infantiles, el timerosal se usa para prevenir el crecimiento de microbios durante el proceso de fabricación. Cuando timerosal se usa de esta manera, se elimina más adelante en el proceso. Solo queda un rastro (muy pequeñas cantidades)”, defiende el documento. 

A pesar de esta afirmaciones, lo cierto es que Japón, quien en 1989 introdujo la vacuna en su calendario de vacunaciones como obligatoria, bajo multas a los padres, tuvo que retirarla cuatro años más tarde, en 1993 debido a la enorme cantidad de efectos adversos que presentaban los niños vacunados.

A partir de esa fecha, los  niños japoneses reciben las vacunas individuales para cada una de las tres enfermedades, sarampión, paperas y rubeola y no se han registrado efectos adversos con ellas. 

Me gustaría enfatizar que todas las personas que defienden más seguridad en las vacunas están a favor de la vacunación sin sombra de duda. Lo que se cuestiona es la seguridad de estas vacunas y de los conservantes que se utilizan en ellas. 

También se cuestiona el elevado número de vacunas que forman parte del calendario de vacunaciones que se han cuadruplicado desde los años 80, alrededor de 40 inoculaciones en los dos primeros años de vida, entre ellas contra la hepatitis B, una enfermedad de transmisión sexual de la que se vacuna a  los bebés de solo dos meses. 

Vacunas contienen mercurio
Los niños hoy reciben cuatro veces más vacunas que en los años 80.

En los medios de comunicación, que reciben millones y millones de dólares en publicidad de la industria farmacéutica, se ha polarizado el debate y se ha etiquetado erróneamente como anti-vacunas a padres, profesionales de la medicina y la investigación solo por dar la voz de alarma de que hay algo que no funciona y que se necesitan más estudio.

Una enfermedad que casi no se producía hace 15 años como el autismo ahora se manifiesta en 1 de cada 50 niños americanos.

Los movimientos pro vacunas seguras únicamente están demandando vacunas libres de químicos tóxicos y que hayan sido testadas clínicamente, como el resto de medicamentos. 

William Thomson, por su condición de funcionario, no puede declarar voluntariamente ante el Congreso, tiene que ser oficialmente convocado. Aun no ha ocurrido. 

He esperado mucho tiempo para contar mi historia y quiero contarla con sinceridad. Estuve involucrado en el engaño a millones de ciudadanos en relación al efecto negativo potencial de las vacunas. Mentimos sobre los descubrimientos científicos. La CDC no es digna de confianza para vigilar la seguridad de las vacunas, no se puede esperar que sea tranparente, no se puede confiar en ella para que se autoexamine“. Dr. William W. Thomson Científico Investigador Centro de Control y  Prevención de Enfermedades (CDC).

Alejandra F. Gómez – BLes

Las vacunas contienen mercurio, un potente neurotóxico
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Categorías: Mundo Opinión Salud

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