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Redacción BLes – El presidente de Estados Unidos Donald Trump ha vuelto a afirmar esta mañana en la rueda de prensa conjunta con la primera ministra británica Theresa May, que Europa está perdiendo su estructura social y cultural, su esencia, “ha cambiado el ‘tejido’ del continente”, aseguró.  

Ayer durante una entrevista con el medio sensacionalista The Sun, Trump insistió en su advertencia a las naciones europeas del gran riesgo que supone la entrada masiva de inmigrantes en el viejo continente: “Creo que están perdiendo su cultura. Mira alrededor. Vas a través de ciertas áreas que no existían hace 10 o 15 años “, dijo el presidente en una entrevista con The Sun.

Creo que cambió la estructura de Europa y, a menos que se actúe muy rápido, nunca va a ser lo que era y no lo digo de manera positiva“, dijo Trump. “Así que creo que permitir que millones y millones de personas entren a Europa es muy, muy triste“.

Mi padre era alemán y mi madre escocesa, siento muy amor por Europa y creo que lo que le está pasando es una pena, permitir la inmigración en Europa es una pena, creo que ha cambiado el “tejido” de Europa“, insiste Trump.

Trump también comentó que cree que hay mucha gente en Reino Unido que está de acuerdo con su postura acerca de la inmigración. “Creo que, de hecho, gané las elecciones porque soy duro con la inmigración”, afirmó. 

Una corriente de pensamiento en todo el mundo advierte del peligro de la inmigración masiva

Y no es Donald Trump el único que lo dice, hay todo un movimiento social y ciudadano advirtiendo de las consecuencias de la inmigración incontrolada.

El periodista y escritor Arturo Pérez Reverte, miembro de la Real Academia Española de la Lengua, en su columna semanal en el diario El País, Patentes de Corso, ya en septiembre de 2015 predijo exactamente lo mismo que afirma Trump y lo hizo apoyándose en la historia. 

En el año 376 después de Cristo, en la frontera del Danubio se presentó una masa enorme de hombres, mujeres y niños. Eran refugiados godos que buscaban asilo, presionados por el avance de las hordas de Atila. Por diversas razones -entre otras, que Roma ya no era lo que había sido- se les permitió penetrar en territorio del imperio, pese a que, a diferencia de oleadas de pueblos inmigrantes anteriores, éstos no habían sido exterminados, esclavizados o sometidos, como se acostumbraba entonces.

En los meses siguientes, aquellos refugiados comprobaron que el imperio romano no era el paraíso, que sus gobernantes eran débiles y corruptos, que no había riqueza y comida para todos, y que la injusticia y la codicia se cebaban en ellos. Así que dos años después de cruzar el Danubio, en Adrianópolis, esos mismos godos mataron al emperador Valente y destrozaron su ejército. Y noventa y ocho años después, sus nietos destronaron a Rómulo Augústulo, último emperador, y liquidaron lo que quedaba del imperio romano“. 

Y es que todo ha ocurrido ya. Otra cosa es que lo hayamos olvidado“, ‘Los godos del emperador Valente‘, Arturo Pérez Reverte.

Batalla de Adrianopolis
Trump: “Europa está perdiendo su identidad cultural por la inmigración”
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Categorías: Mundo

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