ADÍS ABEBA, Etiopía (AP) — La tripulación del avión de Ethiopian Airlines que se estrelló poco después de despegar de Adís Abeba el mes pasado llevó a cabo todos los procedimientos recomendados por Boeing cuando el aparato comenzó a caer aunque no lograron controlarlo, según un reporte preliminar publicado el jueves por el gobierno etíope.

El informe se basó en los datos registrados por las cajas negras – como se conoce a los dos dispositivos que graban los datos del vuelo y las voces de cabina – del Boeing 737 Max 8. Boeing declinó realizar comentarios antes de revisar el documento.

El Max 8 estaba bajo escrutinio desde octubre, cuando un vuelo de Lion Air cayó ante la costa de Indonesia en circunstancias similares.

Los investigadores analizaban un sistema de control de vuelo, conocido por su acrónimo MCAS, que bajo algunas circunstancias puede bajar automáticamente el morro del avión para evitar un bloqueo aerodinámico. Este modelo de Boeing está parado en todo el mundo a la espera de una corrección de software por parte del fabricante, que aún tiene que ser aprobada por la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) y por otros reguladores.

Un fallo “repetido” en el software de control automatizado del vuelo del avión hizo que se activase el procedimiento de parada de la aeronave, lo que provocó el descenso del aparato, reveló hoy en Adís Abeba la ministra etíope de Transporte, Dagmawit Moges.

“Los pilotos realizaron varias veces todos los procedimientos indicados por el fabricante, pero no fueron capaces de controlar el avión”, dijo Dagmawit Moges, al presentar a la prensa los resultados de la investigación preliminar sobre el accidente. “Debe revisarse el sistema de control de vuelo del avión”, agregó.

El avión de Ethiopian Airlines se estrelló el 10 de marzo poco después de despegar de la capital etíope con 157 personas a bordo. No hubo sobrevivientes.

Boeing está siendo investigada por el Departamento de Justicia de Estados Unidos, el inspector general del Departamento de Transporte y comités del Congreso. Las pesquisas revisan también el papel de la FAA, que certificó el Max en 2017 y se negó a prohibir que volase tras el primer siniestro letal de octubre.

En un comunicado, la FAA explicó que sigue trabajando para la plena comprensión de lo sucedido y que tomará acciones una vez se conozcan las conclusiones.

David Hasse, analista de aviación y editor de la publicación especializada airliners.de en Berlín, señaló que es significativo que el reporte determine que los pilotos siguieron el protocolo porque vincula más directamente este accidente con el del aparato de Lion Air.

“Lo que es especial en este caso es que los dos siniestros parecen tener un motivo muy, muy similar. Esto es algo muy extraño en la aviación. La pregunta es si el Boeing 737 Max debería haber estado parado tras el accidente de Lion Air y antes del de Ethiopian Airlines”, apuntó Hasse.

Los informes sobre los siniestros no buscan determinar la responsabilidad legal, dijo añadiendo que es demasiado pronto para saber qué implicaciones legales podría tener Boeing, aunque claramente aumenta la presión sobre la empresa.

“Si los pilotos se sientan ahí y siguen las reglas que les dio el fabricante, entonces deberían poder confiar en el hecho de que están en lo correcto”, agregó Hasse.

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