He estado asistiendo a la “Marcha por la Vida” desde 2006, esencialmente la mitad de mi vida. Rememorando los últimos 13 años, me asombro al descubrir que se trata del evento más unificador en el que he tomado parte, en toda mi vida.

Fui a mi primera “Marcha por la Vida” cuando era estudiante de secundaria y un poco “nerd”, y adicta a las noticias. La cobertura de los medios de comunicación que había visto en años anteriores me hizo pensar que me uniría a varios cientos de personas que marcharían hasta la Corte Suprema para protestar contra el aborto.

No estaba preparada para el mar de gente que vi ese primer año, y que he visto cada año desde entonces, que cubre el Paseo Nacional para la manifestación que precede al evento. Se convierte en una ola humana masiva que lentamente se derrama por la Avenida de la Constitución hasta la Corte Suprema.

Aquí hay tres temas recurrentes que he constatado cada año desde la primera vez que fui a una “Marcha por la Vida” a la edad de 12 años.

1. El movimiento pro-vida es joven

Cualquiera que diga que el movimiento pro-vida es anticuado o irrelevante necesita venir a la “Marcha por la Vida”. Los jóvenes, en su mayoría estudiantes de secundaria y universitarios, constituyen la mayoría de los asistentes al evento. Los adultos de mediana edad son la minoría.

Cuando viví por primera vez la “Marcha por la Vida”, esperaba que el evento fuera algo que nunca había experimentado antes. Pero no estaba preparada para cómo mi primera “Marcha por la Vida” me conduciría al encuentro de visionarios jóvenes y fuertes de todo el país que representa el movimiento pro-vida.

Lo hermoso es que después de todos estos años, no ha cambiado.

La marcha sigue siendo una reunión de cientos de miles de ciudadanos pro-vida de todo el país que se apasionan con la idea por poner fin al aborto, apoyar a las madres que se encuentran en embarazos en crisis y construir una sociedad donde el aborto es impensable.

En 2017, The Washington Times destacó un informe que encontró que los medios de comunicación cubrieron la “Marcha de las Mujeres”, con patrocinadores como la Unión Americana de Libertades Civiles y Planned Parenthood, con tres veces más presupuesto que la “Marcha por la Vida”.

No es de extrañar que tanta gente no tenga idea de la vitalidad y el alcance del movimiento pro-vida, porque la cobertura de los medios de comunicación hace poco -o nada- para presentar una imagen correcta del evento.

2. Una vencedora en lugar de una víctima

Mientras que la sociedad y los grupos como Planned Parenthood y la llamada “Marcha de las Mujeres” dicen que el aborto es un derecho fundamental de las mujeres, y que deben tener acceso al aborto para considerarse exitosas, la “Marcha por la Vida” anual es el punto de encuentro y unión de las personas que están trabajando para construir una sociedad en la que ninguna mujer sienta que tiene que recurrir al aborto debido a la falta de apoyo o de recursos.

Planned Parenthood y la “Marcha de las Mujeres”, para atenerse a esos ejemplos, recurren a una “mentalidad de víctima”. Así que tuvimos carteles en la “Marcha de Mujeres 2017” que decían: “Las niñas sólo quieren tener derechos fundamentales”.

Desvelando la trama final: Nosotras, como mujeres, tenemos derechos fundamentales. Pero pensamos que se limita a la mujer y se la mete “en una caja”, cuando se le trasmite a la sociedad que el aborto es la clave del éxito y que la igualdad está mal.

Las mujeres son mucho más fuertes que eso. Lo he presenciado personalmente en las pasadas “Marchas por la Vida”, donde las madres marchan con un niño que habían considerado abortar.

También he marchado con un compañero de mi edad cuya madre, como estudiante universitaria soltera, eligió la vida para su bebé y posteriormente lo dio en adopción.

Este compañero ahora trabaja para las funcionarias públicas que creen en la dignidad de la vida, y que las mujeres son fuertes y capaces y no tienen que recurrir al aborto para tener éxito u oportunidad.

3. Un movimiento inclusivo real

Mi primera experiencia de la “Marcha por la Vida” me mostró cuán verdaderamente acogedor e inclusivo es el movimiento pro-vida.

Cada año, el evento atrae a personas de todas las profesiones y condiciones sociales, nacionalidades, religiones y derivas políticas, para que se reúnan en torno al hecho de que la vida es preciosa y que debe ser protegida desde la concepción hasta la muerte natural, y que las mujeres merecen algo más que la “opción” del aborto.

En realidad, la “Marcha por la Vida” logra lo que grupos como la “Marcha de las Mujeres” y otros movimientos de “igualdad de género” afirman defender, pero no ejecutan. Es decir, la “Marcha por la Vida” se trata de abrazar a todas y cada una de las personas que quieren participar en la marcha por los derechos de los no nacidos.

Por el contrario, la “Marcha de las Mujeres en 2017” excluyó a las mujeres pro-vida.

Jessica Valenti, partidaria de la “Marcha de las Mujeres” y columnista de Medium, tweeted: “Horrorizada de que la @MarchadelasMujeres se haya asociado con una organización antiabortista. La reconsideración de la inclusión no se trata de reforzar a los que nos hacen daño”.

Valenti agregó que sólo ciertas cosas que hacen las mujeres, como el aborto, pueden calificarse como feminismo.

“Tenemos que acabar con el mito de que el feminismo es simplemente ‘todo lo que hace una mujer’. El feminismo es un movimiento por la justicia: el acceso al aborto es fundamental”, expresó.

La “Marcha por la Vida” abarca mucho más que esta estrecha visión de los “derechos de la mujer”.

Marcha Pro-Vida en Los Angeles, EE. UU.
Marcha Pro-Vida en Los Angeles, EE. UU.

Acoge a todas las nacionalidades, etnias y religiones, incluidos los judíos, a diferencia de la “Marcha de las Mujeres”, cuyos fundadores tienen vínculos con Louis Farrakhan. El líder de la Nación del Islam dirigió cánticos de “Muerte a América” y “Muerte a Israel” en Irán.

En realidad, la “Marcha por la Vida” me mostró en 2006 no solo lo que es realmente la diversidad, sino también la interseccionalidad, mucho antes de que esa palabra se añadiera al diccionario en línea Merriam-Webster en abril de 2017, definido como “la manera compleja y acumulativa en que los efectos de las diferentes formas de discriminación se combinan, se superponen o se intersectan”.

Es un movimiento de personas que se elevan por encima de las diversas adversidades y épocas de la vida. Algunos participantes han sido discriminados o abusados sexualmente, pero luchan por la dignidad y el valor de todas y cada una de las vidas humanas.

Eso es lo que he aprendido sobre la “Marcha por la Vida” en los últimos 13 años.

Rachel del Guidice – Daily Signal.

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