Redacción BLes – ‘Globalismo‘ es un término que se viene mencionando cada vez, no solo en medios alternativos sino también en los discursos de grandes líderes mundiales, pero ¿a qué hace referencia?

Presidentes nacionalistas, como Donald Trump (Estados Unidos), Vladimir Putin (Rusia) y Jair Bolsonaro (Brasil) utilizan la palabra con frecuencia para “condenar a las élites involucradas en negocios globales, como comercio e instituciones internacionales”, explica Joseph Nye, profesor de Relaciones Internacionales en Harvard, en diálogo con la BBC.

En esa lista de instituciones ‘globalistas’ se encuentran las más reconocidas -y de diferentes ámbitos-, como las Naciones Unidas (ONU) -política-, la Organización Mundial de la Salud (OMS) -salud-, la Unión Europea (UE) -político-comercial-, la Reserva Federal (FED) -finanzas- y la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte) -defensa-, entre tantas otras.

Los patriotas denuncian que estas organizaciones están cooptadas -o inclusive fueron fundadas- por un selecto grupo de élites globales que impulsan una agenda para conformar un nuevo orden mundial, con un único gobierno -totalitario- y una única moneda.

Es por ello que muchas de las políticas de estos mandatarios patriotas están orientadas a recuperar la “soberanía nacional” en sectores tales como la inmigración y el comercio, comenta por su parte al medio inglés Heidi Tworek, profesora de Historia Internacional de la Universidad de British Columbia, en Canadá.

¿Cómo sería el nuevo orden mundial?

Edificio de Naciones Unidas.
Edificio de Naciones Unidas.

Según reconoció el expresidente estadounidense George H.W. Bush, el nuevo orden mundial básicamente estaría regido por un ‘gobierno del mundo’ representado por las Naciones Unidas.

De esta forma, los países del mundo perderían su soberanía, supeditando sus decisiones a lo que dicte este nuevo organismo supranacional. 

Es decir, sería un mundo “gobernado por la ley que gobierne la conducta de las naciones”, explicó Bush padre en un discurso en septiembre de 1991.

Fronteras abiertas

Un gobierno mundial necesitaría gobernar sobre un ‘único país’, y, casualidad o no, en los últimos años ha irrumpido con fuerza la idea de ‘fronteras abiertas’, es decir que haya poco o nada de control en los límites de países vecinos.

En este marco, es que aparece otro fenómeno totalmente conectado a ello: la inmigración masiva.

En efecto, este fenómeno ha provocado que muchos países comiencen a perder su identidad cultural y sus valores tradicionales, como es el caso de algunas naciones europeas, que han sido ‘invadidas’ por migrantes africanos y de Medio Oriente.

Muro en la frontera entre Marruecos y el enclave de Ceuta (España)
Muro en la frontera entre Marruecos y el enclave de Ceuta (España)

En el caso de Hungría, el primer ministro Victor Orban -un férreo crítico del globalismo- ha calificado a los inmigrantes ilegales como una amenaza para la civilización cristiana de Europa y ha construido una valla fronteriza a lo largo de las fronteras del sur de Hungría.

Algo similar es lo que quiere hacer el presidente Trump en la frontera sur de Estados Unidos.

“Los demócratas prefieren más las fronteras abiertas que el gobierno abierto”, apuntó semanas atrás la portavoz de la Casa Blanca, Sarah Sanders, con respecto a las verdaderas intenciones de la oposición liberal en el país norteamericano.

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Una moneda única

El nuevo orden incluiría una única moneda, y aquí entra un jugador clave: La Reserva Federal (Fed).

Esta entidad es la única del mundo que puede imprimir dólares. Sin embargo, a diferencia de lo que muchos podrían imaginar, la Fed no pertenece al gobierno estadounidense sino que es una entidad totalmente privada que, sin embargo, controla la política financiera de los Estados Unidos y está totalmente fuera del control del Ejecutivo (más allá de que este proponga a algunos de sus directivos).

Foto de la sede de la Reserva Federal, el banco central estadounidense, en Washington el 2 de agosto del 2017. (AP Photo/Pablo Martinez Monsivais, File)

De hecho, pocas décadas después de que la Fed tomara esa extraordinaria potestad -la de imprimir dólares-, se implantó en el mundo el sistema actual de dinero fiduciario: donde la Fed puede imprimir dólares sin ningún tipo de respaldo y, en cambio, el resto del mundo -incluido el propio gobierno de los Estados Unidos- tiene que endeudarse para poder adquirir esos billetes.

Es por eso que el presidente Trump ha tenido muchas críticas hacia esta entidad, inclusive reconociendo: “La Reserva Federal es mi mayor amenaza”.

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En ese sentido, así como sucede en el ámbito político (ONU) y en el financiero (Fed), los patriotas buscan que sus países se liberen de otras instituciones y poderes supranacionales, como la OTAN en la defensa o la OMS en la salud pública.

La izquierda y las élites globales: ¿socios?

Manifestación en España quemando la bandera de su país. (Imagen de archivo)
Manifestación en España quemando la bandera de su país. (Imagen de archivo)

Según cita la BBC, para el lingüista belga Jan Blommaert, profesor de Lengua, Cultura y Globalización en la Universidad Tilburg de Holanda, el ‘globalismo’ contiene otro componente fundamental: la izquierda.

“Si la izquierda es ‘nada’ como fuerza de construcción, es mucho como fuerza de deconstrucción”, agrega por su parte el politólogo argentino Agustín Laje apuntando que justamente la nueva izquierda -ante el fracaso del denominado ‘socialismo real’- busca destruir los valores morales de la sociedad deconstruyendo la identidad de las personas: por ejemplo, su sexualidad, sus creencias y su nacionalidad.

“Una persona que no tiene una identidad sólida es una persona que está abierta a la manipulación política”, explica en una entrevista con BLes.

“Si vos tenés una familia debilitada, si tus creencias son nulas, y no hablo solamente de la religión, hablo de las creencias en términos amplios, si no tenés un sistema ético, específico, normado, si vos no tenés, ¿por qué no? patria, si no tenés un lugar en el mundo, si vos sos un ‘átomo social’, sos un individuo que está ‘atomizado’, vos no tenés ningún freno al poder del que te maneja el Estado… Estás abierto a que te manejen como títere“, apunta.

Ahora bien, ¿cómo se explica que la izquierda ‘levante las mismas banderas’ que las élites globales?

“Cada uno saca su pedazo del pastel”, expone con una metáfora Laje.

El intelectual argentino afirma que -en efecto- grandes fundaciones (como Ford, Gates u Open Society) financian a las izquierdas, no porque “necesariamente están pensando en una revolución de izquierdas -aclara-, pero sin lugar a dudas hay otro tipo de interés atrás”, añade poniendo como ejemplo el control de la natalidad.

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“Es la nueva estrategia de las izquierdas, llevada adelante con dinero de fundaciones multimillonarias”, asegura exponiendo que buscan “hegemonizar la cultura”.

De hecho, uno de los mayores símbolos del globalismo es el especulador financiero George Soros, quien bajo sus organizaciones ‘filántrópicas’ vuelca millones de dólares en causas que promuevan la legalización del aborto y las drogas, los movimientos secesionistas, las políticas de fronteras abiertas, etc.

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El retorno de los valores tradicionales

Si bien durante mucho tiempo, ese poder globalista fue avanzando en el mundo -con la consolidación de las mencionadas instituciones supranacionales, por ejemplo-, la irrupción de nuevos líderes patriotas en los últimos años ha expuesto su agenda, llamando a la ciudadanía a rechazarla y a volver a los valores tradicionales.

En Latinoamérica, ese retorno conservador se está viendo plasmado claramente con el nuevo gobierno de Brasil. Sin tapujos, el actual ministro de Relaciones Exteriores del ‘gigante sudamericano’, Ernesto Araújo, define al globalismo como una “configuración actual del marxismo“, de la cual Brasil y el mundo necesitan liberarse.

“Es la globalización económica que pasó a ser controlada por el marxismo cultural”, destaca el canciller del gobierno de Jair Bolsonaro en su sitio Metapolítica 17.

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Araujo
El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el Ministro de Relaciones Exteriores de Brasil, Ernesto Araújo (der)

Para el canciller brasileño, el término globalismo reúne, sintéticamente, características “contrarias a la nación” o “contrarias a la patria”.

El globalismo se constituye en el odio a través de sus varias ramificaciones ideológicas y sus instrumentos contrarios a la nación, contrarios a la naturaleza humana y contrarios al propio nacimiento humano”, afirmó en su discurso de toma de posesión.

La necesidad de recuperar el ‘patriotismo’

El presidente Donald Trump durante un discurso en Naciones Unidas.
El presidente Donald Trump durante un discurso en Naciones Unidas.

“Yo honro el derecho de cada nación a seguir sus propias costumbres, creencias y tradiciones”, explicó el presidente estadounidense Donald Trump en un histórico discurso en la Asamblea General de la ONU el año pasado.

En esa oportunidad, en la institución política más ‘globalista’, el mandatario dejó en claro que ahora su país es “gobernado por estadounidenses” y no por ningún poder transnacional.

“Abrazamos la doctrina del patriotismo”, sentenció al exponer la necesidad de que cada país conserve su propia cultura y valores morales.

“EE. UU. siempre va a escoger la independencia y la cooperación por encima de gobiernos globales, control y dominación”, concluyó.

Por Miguel Díaz – BLes

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