BELGRADO, Serbia (AP) — Plantas eléctricas a carbón, puentes, carreteras y vías férreas. La inversión china en proyectos de infraestructura florece en Europa central y oriental ante la alarma de la Unión Europea, que se afana por contrarrestar la creciente influencia política y económica en el viejo mundo.

Reflejo de esa influencia es la cumbre que organizó esta semana Croacia, miembro de la Unión Europea, con la participación de China y de 16 países de la región para analizar la expansión de la inversión china y de otros lazos que ayudan a Beijing a poner un pie en Europa. Es la octava conferencia de su tipo que tiene lugar.

El encuentro en Dubrovnik de lo que se ha denominado la iniciativa de “los 16 más uno” incluye a naciones de Europa central y oriental que apoyan el ambicioso proyecto chino “Cinturón y Ruta de la Seda”, que contempla fuertes inversiones en distintas partes del mundo, incluida América Latina.

China ya ha invertido miles de millones de dólares en varias obras de infraestructura en el centro y el este de Europa. Líderes occidentales temen que estas inversiones no cumplan con las normas ambientales y de otros tipos imperantes en Europa.

Hay temas espinosos como la violación de las reglas de competencia de la Unión Europea, la posibilidad de que algunas naciones se endeuden excesivamente e inquietudes en torno a la tecnología de 5G que ofrecen firmas chinas. No faltan además quienes dicen que, a cambio de esta expansión china en la región, Beijing debería dar más acceso a las empresas europeas a su mercado.

Altos funcionarios chinos han tratado de despejar los temores de la UE respecto a una competencia desleal de las empresas estatales chinas, que tienen el apoyo financiero del gobierno. El presidente chino Xi Jinping accedió durante una reciente visita a París trabajar con los líderes europeos para implementar normas comerciales internacionales justas.

De los 16 países europeos participantes en la cumbre –Albania, Bosnia, Bulgaria, Croacia, la República Checa, Estonia, Hungría, Letonia, Lituania, Macedonia, Montenegro, Polonia, Rumania, Serbia, Eslovaquia y Eslovenia–, 11 son miembros de la UE y los otros cinco esperan ser admitidos.

Entre los grandes proyectos de infraestructura chinos en la región figuran un tren de alta velocidad entre Budapest y Belgrado, que se conectará con el puerto griego de Pireo, controlado ahora por los chinos y que facilita el ingreso de productos chinos al centro y este de Europa.

El proyecto está siendo investigado por las autoridades de la UE en vista de que bancos estatales chinos ofrecen la financiación y firmas chinas aportarán la tecnología y estarán a cargo de la construcción. Esto viola normas europeas según las cuales las obras públicas tienen que ser divididas en varios segmentos para que puedan atraer numerosos postores.

Hungría no firmó el año pasado un informe de la UE que criticaba la situación de los derechos humanos y las políticas económicas de China.

En Serbia, que aspira a ingresar en la UE, los chinos construyen grandes puentes y carreteras. También una planta eléctrica a carbón, a pesar de que China trata de combatir la contaminación en su territorio implementando proyectos de energías renovables y reduciendo el uso de lignito, de lejos el combustible fósil que más contaminación genera.

El analista serbio Mijat Lakicevic sostiene que la estratégica ubicación de su país entre el Este y el Oeste hace que sea un sitio ideal para que “China logre su objetivo económico, que es ingresar al os mercados” de Europa oriental, “sin preocuparse demasiado de licitaciones justas ni de normas para combatir la contaminación”.

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Categorías: China Mundo

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