Documentos revelados confirman que Monsanto, la corporación de biotecnología agrícola, vendió químicos tóxicos prohibidos durante años, conociendo los riesgos como agentes cancerígenos.

La transnacional siguió vendiendo el producto tóxico bifenil policlorado, PCB por la sigla en inglés, durante 8 años después de enterarse de que representaba un peligro para la salud pública y el medio ambiente, según el análisis legal de documentos publicados y disponibles en línea, informó el medio The Guardian en 2017.

La mayoría se obtuvieron a partir del descubrimiento legal y las solicitudes de acceso a documentos digitalizados por The Poison Papers, que fue lanzado por el Bioscience Resource Project y el Center for Media and Democracy.

Bill Sherman, fiscal general adjunto del estado estadounidense de Washington, que está demandando a Monsanto por costos de limpieza de PCB que podrían ascender a miles de millones de dólares, dijo que el archivo contenía pruebas irrefutables que el estado no conocía.

Sherman dijo: “Al mismo tiempo que Monsanto le decía al público que los PCB eran seguros, estaban literalmente calculando su potencial responsabilidad legal contra la pérdida de ganancias y el aumento de la imagen pública que podría acompañar a ser responsables y honestos”.

“Finalmente, Monsanto fue por las ganancias en lugar de ir por la salud pública y la seguridad ambiental” concluyó el fiscal general de Washington.

Los PCB fueron prohibidos desde 1979, luego de haber sido vinculados a riesgos para la salud humana y a daños ambientales, y Monsanto los produjo en masa entre 1935 y 1977, sabiendo desde 1969 que eran perjudiciales para la salud, reseña The Guardian.

El PCB fue usado en transformadores eléctricos.

La estrategia de Monsanto

El plan que diseñó la compañía, después de conocer la malignidad del producto ofrecía tres líneas de acción; cada una de ellas acompañada de diagramas de flujo de “beneficios y responsabilidades”.

Las opciones eran: “no hacer nada”, “suspender la fabricación de todos los PCB” o “responsabilizarse correctamente”, admitiendo contaminaciones ambientales y tomando medidas correctivas.

Dentro de los comunicados internos de los ejecutivos, en 1969, se encuentra lo siguiente:

“Podemos probar que algunas cosas están bien a baja concentración. Démosle a Monsanto algo de defensa. No podemos defendernos de todo. Algunos animales, peces o insectos serán dañados”.

Dos meses más tarde, una presentación del PCB ante el comité de desarrollo corporativo de Monsanto confirmó esta advertencia: “Desde el punto de vista de la reproducción, los PCB son altamente tóxicos para las aves”.

La presentación describió los productos Aroclor 1254 y 1260 de la firma como “los productos contaminantes más graves” en lo que admitió era “un problema ecológico mundial”.

Pueden tener efectos permanentes en el cuerpo humano” admitió Monsanto en 1975 cuando la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, EPA por su siga en inglés, etiquetó la sustancia como “altamente tóxica” y “un peligro significativo para la salud humana y el medio ambiente”.

Los efectos adversos para la salud relacionados con los PCB se habían impuesto por primera vez en la agenda de la empresa en 1937, cuando las autopsias revelaron que tres trabajadores de Monsanto habían muerto a causa de graves daños hepáticos después de manipular la sustancia.

Además del caso de Washington, Monsanto está enfrentando demandas por contaminación con PCB de las autoridades municipales de Seattle, Spokane, Long Beach, Portland, San Diego, San José, Oakland y Berkeley.

El vicepresidente de estrategia global de Monsanto, Scott Partridge, no cuestionó la autenticidad de los documentos revelados sino que argumentó que en esos momentos su comercialización era legal, y que Monsanto dejó de fabricarlo dos años antes de que se prohibieran.

Desde finales de la década de 1920 hasta su prohibición, el bifenil policlorado se utilizó como refrigerante y lubricante en equipos eléctricos, y se usaba en muchos productos, incluyendo refrigeradores, pinturas y retardadores de llama.

Monsanto recientemente se ha fusionado en un conglomerado aun mucho mayor al ser adquirida por el gigante alemán Bayer.

¿Una forma adicional de control de la población?

Ya ha salido a la luz el plan para el control de la población mundial, del que Monsanto forma parte como una de las más grandes empresas de suministros agrícolas, también a través de este informe se conoce que la transnacional ha vendido durante décadas un producto químico que evidentemente causa daño a la salud humana y daño ambiental, probablemente formando parte de este mismo objetivo.

José Ignacio Hermosa – BLes

Monsanto vendió químicos cancerígenos prohibidos conociendo su peligrosidad
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Categorías: Mundo Salud

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