Redacción BLes – Más de una docena de organizaciones internacionales de ayuda humanitaria, estarían involucradas en un escándalo de “sexo a cambio de comida” documentado en 2002 y presentado a la dirección del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) que nunca fue publicado, reveló este martes The Times.

“Tal vez porque su identificación de tantos organismos se consideró demasiado perjudicial para un sector que depende de las donaciones públicas”, añade.

Dicho documento, del cual explica el medio británico que obtuvo una copia, constaba de 84 páginas. Elaborado por un equipo de investigación que trabajó para las ONG llamadas “Save the Children” y “ACNUR” en África Occidental, “identificó a más de 40 organizaciones de ayuda cuyos trabajadores mantienen supuestamente relaciones de explotación sexual con niños refugiados”.

Aunque algunas de ellas eran pequeñas organizaciones benéficas locales, “la lista incluía 15 organizaciones internacionales, entre ellas la ‘Cruz Roja’, el ‘ACNUR’,  el ‘Programa Mundial de Alimentos’, ‘Médicos Sin Fronteras’, ‘Save the Children’, ’Merlin’, ‘CARE International’, ‘el Comité Internacional de Rescate’ o la ‘Norwegian Refugee Council’”, especificaba.

Los investigadores de África occidental -continúa el dossier- descubrieron que los trabajadores humanitarios se encontraban “entre los principales explotadores sexuales de los niños refugiados, utilizando a menudo la asistencia y los servicios humanitarios destinados a beneficiar a los refugiados como herramienta de explotación”.

Detallando que “los medicamentos, los alimentos, el petróleo, el acceso a la educación y las lonas de plástico para los refugios se intercambiaban por sexo”, y las familias sentían que tenían que entregar a sus hijos a los abusadores “para llegar a fin de mes”.

La memoria, se confeccionó a partir de 1.500 testimonios y documentó 67 denuncias de explotación y abuso, que implicaban al personal de 40 organizaciones benéficas diferentes.

“El equipo de estudio no se enteró de que haya sido denunciado y procesado ni un solo caso de explotación sexual por parte de trabajadores de agencias. No ha habido ningún caso en el que se haya despedido a un funcionario de algún organismo por explotación sexual”, agregaba.

Asimismo, hablaba de un “código de silencio” entre los trabajadores humanitarios que no denunciarían las agresiones sexuales o la explotación por parte de sus colegas. De tal manera, que los refugiados tampoco podían denunciar los delitos porque tendrían que pasar por los autores.

La presentación del documento fue socavada públicamente por Ruud Lubbers, entonces Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), quien dijo a CNN: “Tenemos que encontrar pruebas concretas. Es muy escaso. Así que la idea de la explotación sexual generalizada por parte de los trabajadores humanitarios, creo que simplemente no es una realidad” explica The Times, mencionando que Lubbers, renunciaría en 2005 al cargo, en medio de acusaciones de acoso sexual.

Este dramático problema se ha perpetuado hasta la actualidad porque, como explica el diario británico, el documento a pesar de ofrecer una amplia cobertura de los hechos dio lugar -en su momento- a una resolución de la ONU cuya decisión fue ocultarlo, puntualizó RT señalando que el pasado mes de febrero, el mismo diario británico develó que después de que el terremoto de Haití de 2010 dejara miles de muertos y millones de damnificados, el personal de OXFAM desplazado al país caribeño en misión humanitaria usó el dinero donado a la ONG para pagar a prostitutas, entre las que podían encontrarse niñas.

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La ONU conocía hace años el escándalo de las ONG: “Sexo a cambio de comida”
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Categorías: Mundo

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