(Redacción BLes) La lucha contra el dolor físico ha generado drogas cada vez más fuertes hasta llegar al fentanilo, un opioide sintético 50 veces más potente que la heroína y 100 veces más poderoso que la morfina. Este compuesto químico se viene recetando con frecuencia creciente para el tratamiento de enfermedades crónicas, disminuyendo sustancialmente el dolor, pero su abuso ha provocado innumerables muertes, sobrepasando las cientos de miles de víctimas.

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(En este video se describe cómo actúa la peligrosa droga)

¿Cómo se produce la adicción?

El mayor riesgo de estas sustancias se debe a que estimulan neurotransmisores del sistema nervioso central vinculados a mecanismos de recompensa, por lo que, además de aliviar el dolor, producen sensaciones de bienestar y euforia a los que el individuo quisiera regresar con cada vez mayor frecuencia, estableciendo así la cadena de la adicción.

Una vez formado el hábito, las personas que se han entregado a él, renunciando a su propia voluntad, tienen que acudir al mercado negro, en donde nadie les garantiza qué es lo que recibirán porque la naturaleza misma de este modo de comercialización escapa de los controles de calidad. Con frecuencia el fentanilo es mezclado con sustancias igualmente adictivas, pero de alta toxicidad, lo que expone a los consumidores a sobredosis no deseadas que desembocan en su muerte.

Proporciones letales de cada una de estas drogas.

Dada la ilegalidad misma que rodea la comercialización de las drogas adictivas no puede hablarse de estadísticas confiables, más aún cuando se adquieren por Internet desde cualquier parte del mundo.

Son generalmente los países desarrollados los que detectan en primera instancia los efectos destructivos de los químicos letales.

El agente químico activo se importa de Asia, en polvo, y el proceso se efectúa en EE. UU., a veces mezclado con heroína u otros productos afines. Lo que resulta novedoso es que sea el correo postal uno de los medios a través de los cuales entra al país porque se comercializa en Internet.

De acuerdo con un informe de la DEA (siglas en inglés de la Administración para el Control de Drogas), de noviembre del año pasado, el fentanilo ilegal propicia la crisis de sobredosis que padece la población norteamericana.

¿Error en la publicidad de OxyContin?

Los analgésicos son versiones modernas de antiguas medicinas derivadas de la planta llamada adormidera (también conocida como amapola), que es la fuente de la heroína. Durante mucho tiempo, los opiáceos recetados se reservaron para las formas más graves de dolor asociadas con la cirugía, las lesiones o las enfermedades terminales como el cáncer.

Eso cambió en la década de 1990 con un aumento en la prescripción de dolencias más comunes como dolor de espalda, artritis y dolores de cabeza. Una combinación de factores impulsó la tendencia, incluyendo nuevas pautas médicas, pólizas de seguro y mercadeo farmacéutico para medicamentos de acción prolongada como OxyContin.

Según Public Integrity.org, el fabricante del medicamento, Purdue Pharma, se declaró culpable por engañar al público sobre los riesgos de OxyContin y acordó pagar más de 600 millones de dólares en multas en 2007. Pero el medicamento siguió acumulando ventas de gran éxito, generando más de 22.000 millones de dólares en la última década.

Las impresionantes cifras de consumo en Estados Unidos

En los Estados Unidos, los estados de Ohio, Kentucky, Nuevo Hampshire y Virginia ya califican como una epidemia las muertes causadas por analgésicos como el fentanilo y la heroína (el tramadol siendo un derivado de la morfina también conduce al hábito de consumo), dado el incremento sostenido de ellas a partir de 2011.

Llama poderosamente la atención que en el país americano, con el 5% de la población mundial, se consuma el 80% de los opioides del globo.

Solo en el año 2015, 9.580 personas perdieron la vida por sobredosis de fentanilo y similares, siendo de 73% el incremento con respecto a las registradas el año anterior.

De las 52.000 muertes por sobredosis de todas las drogas en ese año, el 63% estuvieron relacionadas con un opioide. Esta causa de muertes supera a las armas de fuego, los accidentes de tránsito, los suicidios y los homicidios.

Algunos atribuyen parte de las muertes a una prescripción indebida de los opiáceos (en 2016 se recetaron 216 millones de veces). El cálculo es que más de un millón de ciudadanos tomaron heroína durante 2016 y 11 millones abusaron de los recetados por los médicos.

Desde que asumió su presidencia, Donald Trump se ha mostrado decidido a acabar con el flagelo que significan los opioides para su país.

Entre otros gestos, en un acto de solidaridad, donó su salario correspondiente al tercer trimestre de 2017 al Departamento de Salud y Servicios Humanos para ayudar a combatir la epidemia de opioides. Eric Hargan aceptó los 100.000 dólares ofrecidos por el mandatario, a nombre del Departamento de Salud y Servicios Humanos.

“Esta epidemia es una emergencia de salud pública”, señaló  Trump al formalizar la declaración de la emergencia sanitaria pública, en octubre de 2017, motivado justamente por las adicciones a los opiáceos que se sufren en Estados Unidos.

Con esta disposición se suavizan algunas normas regulatorias, se hacen más flexibles las aplicaciones que los Estados darán a los recursos públicos federales y se potencia la telemedicina a la vez que se permite reestablecer prioridades para la aplicación de los fondos disponibles.

Grafico del exorbitante incremento en el consumo de opioides en Estados Unidos.

El papel de las farmacéuticas

Es conocida la influencia que ejerce la industria farmacéutica sobre los legisladores a quienes pagan para que propicien las leyes que favorecerán la comercialización de sus productos, o dadas las circunstancias, desactivar las que entorpezcan sus actividades de distribución y venta, controlar los precios de los medicamentos y obtener la aprobación de los nuevos, entre otros beneficios.

Dos mil quinientos millones de dólares es la cifra que estas empresas han invertido en el Congreso para lograr sus propósitos en la última década. En Estados Unidos el 90 % de los diputados y casi todos los senadores (excepto tres) han recibido aportes para sus campañas políticas.

Entre 2006 y 2015, los participantes en el Foro para el Cuidado del Dolor (más de 65 organizaciones, entre las que se destacan fabricantes, profesionales, defensas del consumidor y empresas públicas y privadas) gastaron más de 740 millones de dólares en cabildeo en Washington, la capital de la nación, y en los 50 estados, en una variedad de temas, incluyendo medidas relacionadas con los opiáceos, según un análisis de las solicitudes de cabildeo del Centro para la Integridad Pública y AP.

Entre los integrantes del Foro para el Cuidado del Dolor de 2012 se encuentran Abbot Laboratories, Allergan, Boston Scientific, Eli Lilly & Company, Endo Pharmaceuticals, Federation of State Medical Boards, Citizen Advocacy Center, Collegium Pharmaceuticals, US Pain Foundation, Roxane Laboratories/Boehringer Ingleheim, Pfizer, Purdue Pharma LP, Merck & Co., Inc. y Johnson & Johnson, entre otros.

Un ejemplo de la injerencia del llamado “lobby” de los agentes de las industrias farmacéuticas es la ley que en 2003 se aprobó en Estados Unidos y que le impide al gobierno pedir presupuestos por la fabricación de las drogas o los aparatos médicos, lo que las habilita para cobrar lo que quieran por los productos suministrados al Estado.

La diferencia salta a la vista con el precio del antídoto EpiPen por el cual en Estados Unidos se pagan US$ 600 mientras que Gran Bretaña lo negoció en US$ 70. Por otra parte, bloquean el acceso a compañías extranjeras que eventualmente les puedan hacer competencia, tal como es el caso de la industria de la India.

Con respecto a los opiáceos, las multinacionales involucradas desvían la atención culpando a los millones que se hacen adictos en vez de atender el hecho de que los altamente riesgosos analgésicos se recetan de manera indiscriminada.

Personas comunes pueden caer en la adicción por el uso inadvertido de los opioides.

Entre sus estrategias bloquean a los legisladores que promueven leyes para el control de la receta indiscriminada de analgésicos opioides, y financian organizaciones que desinformen o difamen las campañas que promuevan esos controles.

El medio eldiario.es relata cómo la ley que aprueba el llamado “Obamacare”, que regula la salud publica en Estados Unidos, fue profundamente permeada por la industria de la salud, pues Max Baucus, presidente del comité que la redactó, recibió alrededor de 1.5 millón de dólares para su campaña política, en tanto que otros de los miembros y legisladores obtuvieron grandes cantidades de dinero de la misma fuente (se destaca Pfizer, fabricante de Viagra, como mayor aportante con alrededor de 1 millón de dólares).

Muchos otros especialistas coinciden en que las adicciones a los opiodes son propiciadas por la desproporcionada receta de analgésicos que dispensan lo médicos como parte de los tratamientos rutinarios.

Las muertes relacionadas con drogas adictivas como OxyContin, Vicodin y Percocet se han multiplicado por más de cuatro desde 1999, lo que representa más sobredosis mortales en 2012 que la combinación de heroína y cocaína”, publica el Centro por la Integridad pública de Estados Unidos en setiembre de 2016.

El Oxyxotin, el Vicodin y el Percoceet son los analgésicos oficialmente aprobados y prescriptos por los médicos.

El Doctor Juurlink, toxicólogo experto de la Universidad de Toronto, declara que “se puede causar mucho daño con siete días de terapia con opiáceos“. “Puedes enviar a la gente por el camino de la adicción… cuando de otro modo nunca habrían sido enviados allí”, afirma.

Jennifer Weiss-Burke, cuyo hijo se hizo adicto por prescripción médica de opioides.
Prince, cantante norteamericano muerto por sobredosis de fentanilo en 2016.

Como una aplicación más de los mortales efectos del fentanilo, será utilizado para ejecutar la pena de muerte en los estados de Nevada y Nebraka, ante las dificultades que han tenido las autoridades para la obtención de los compuestos químicos usados tradicionalmente para el mismo fin, siendo el reo Scott Dozier el primero en recibir la letal sobredosis, informó El País en febrero de este año.

En España

En los últimos 10 años en España la prescripción ha aumentado más del 60%. A febrero de 2018, en este país el fentanilo se receta el doble del promedio de veces que se hace en la Unión Europea, y más veces que en Estados Unidos.

Si bien se tiende a recomendar con mayor frecuencia a los adultos mayores, la utilización en los menores también aumenta, acompañada de estados de ansiedad y depresión, lo que implica un mayor peligro de adicción, dado que la tolerancia a sus componentes obliga a aumentar paulatinamente las dosis.

Nueva York demanda a las farmacéuticas

La ciudad de Nueva York pretende una compensación de 500 millones de dólares para financiar programas de prevención de sobredosis de opiáceos. Para ello ha demandado a 7 grandes farmacéuticas y 3 distribuidoras, compartió el diario El País en enero de este año.

“Cada día perdemos tres o cuatro neoyorquinos por el abuso de opiáceos”, dijo el alcalde Bill de Blasio. “Es una epidemia que no distingue entre ricos y pobres. Lo más grave es que no para de crecer”, afirmó.

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(Este video relata la situación en Nueva York y cómo está siendo comercializada por el cartel de Sinaloa, México)

¿Cuál es realmente la causa de la crisis?

Según la comisionada del fiscal de distrito, la Dra. Margaret Hamburg, quien habló en la Casa Blanca en febrero de 2014, 100 millones de estadounidenses sufren de dolor crónico, ilustrando la importancia de mantener el acceso a los analgésicos.

Sin embargo, el número de casos de adicción y abuso de opiáceos en las comunidades estadounidenses sigue creciendo.

Si bien no se puede afirmar que la afirmación de la Dra. Hamburg reviste una más de las tantas estrategias de las industrias de la salud para mantener sus gigantescas ganancias, lo que sí queda claro es que en los años precedentes se han ignorado por completo las más elementales pautas éticas que buscan la protección y la conservación de la vida humana como bien supremo. Por el contrario, parece haberse impuesto como prioridad el enriquecimiento del reducido grupo de propietarios de las más poderosas empresas farmacéuticas (con cuyas incalculables riquezas compran conciencias inescrupulosas).

Cientos de miles de políticos, médicos y profesionales de la salud al igual que los numerosos integrantes de organizaciones no gubernamentales, de todo el mundo, están siendo financiados con dinero manchado por las inmorales prácticas comerciales de estas perversas empresas que forman la red criminal que solapadamente destruye vidas inocentes.

La esperanza radica en que las inmensas mayorías, ahora victimizadas por unos pocos desalmados, reivindiquen su derecho a una vida sana y en paz.

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Categorías: América Mundo Salud

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