Para muchas personas la pérdida de peso puede ser difícil, y algunos prefieren recurrir a una solución quirúrgica en lugar de dietas y ejercicio. Esto explica por qué dos de cada cinco personas dejan una dieta después de los primeros siete días, y solo el 20% duran más de tres meses, según una encuesta publicada en Health.com.

Un error común que la gente comete cuando trata de perder peso es hacer cambios drásticos y querer ver resultados después de uno o dos días.

Un mejor enfoque es ir paso a paso. Una de las personas que ha tenido éxito en su dieta es Keely Dellit, una madre australiana de tres hijos. Yendo paso a paso hacia un estilo de vida saludable, la ayudó a alcanzar sus metas y a perder 125 libras (56 kilos) en un período de 14 meses.

No se sometió a ninguna cirugía, simplemente hizo un pequeño cambio por semana, lo que le permitió llevar un estilo de vida saludable.

En una entrevista con Women’s Health, dijo que su punto de inflexión ocurrió el día que llegó a casa del hospital después de tener a su tercer hijo. En ese momento, pesaba 278 libras (126 kilos). Quería hacer un cambio, no solo por el peso, sino porque quería estar sana para sus tres hijos.

Keely quería cambiar, pero sabía que tenía que encontrar la manera más fácil de perder peso, ya que no tenía tiempo para comprometerse con un nuevo estilo de vida.

Así que hacía pequeños cambios semanalmente. Al principio no dejó de comer la comida rápida y golosinas que le gustaban. Simplemente comía porciones más pequeñas. Luego, gradualmente, hizo sustituciones más saludables, como pollo a la parrilla en lugar de frito.

Luego cambió la gaseosa por jugo y luego por agua con gas. Comenzó a cocinar arroz integral, reemplazó los lácteos por leches vegetales y comía en casa en lugar de pedir comida para llevar. Keely explicó que no le resultó muy difícil perder peso, porque hizo pequeños cambios gradualmente, y estos cambios graduales le permitieron adoptar lentamente un estilo de vida más saludable.

Compartió su menú diario con Women’s Health.

Te puede interesar:

videoPlayerId=13db6b537

Desayuno: dos huevos revueltos y un tazón pequeño de avena con bayas.

Almuerzo: una ensalada grande (lechuga, aguacate, pepino, zanahorias, pimientos) con pollo o atún a la parrilla.

Merienda: barras de proteína, palitos de zanahoria o mantequilla de maní natural.

Cena: pescado al vapor con una gran pila de verduras cocidas.

La dieta de Keely es saludable, nutritiva y baja en carbohidratos y calorías. También se aseguró de beber mucha agua.

Keely no solo transformó sus hábitos alimenticios, sino que también siguió un régimen de ejercicios. Al principio no tenía un plan de entrenamiento real, solo caminaba por el parque con sus hijos o seguía rutinas de entrenamiento de YouTube en casa.

Pero luego decidió intensificar sus entrenamientos y unirse a una clase de fitness. Le gustaron tanto las clases que eventualmente se convirtió en una entrenadora personal certificada.

Después de 14 meses de persistencia y concentración, Keely perdió 125 libras (56 kilos). Admitió que a veces no fue fácil, pero que sabía lo mucho que necesitaba cambiar.

Su consejo a otras personas que intentan perder peso es, “empieza despacio y concéntrate en todos los pequeños éxitos a lo largo del camino”.

En su cuenta de Instagram, escribió: “Nunca dejes que un tropiezo en el camino sea el final del viaje”. Su perseverancia ha valido la pena, y ahora está mucho más en forma, más sana y más feliz.

Te puede interesar:

videoPlayerId=aa97ef993

Share
Categorías: Historias

Video Destacados

Exercícios incríveis que podem ser feitos em casa para você que não está na academia de musculação

DESTACADAS Ver más