Los puquios de Nasca son una serie de agujeros en espiral que se encuentran en una de las regiones más áridas del mundo, ubicada en Perú. Su origen, que había sido un misterio, acaba de ser resuelto desde una perspectiva desde lo alto, a través de imágenes satelitales.

Estos agujeros están en el desierto de Nasca. Esta zona es reconocida por las famosas “líneas de Nasca”, que constituyen las pruebas arqueológicas de una sociedad que floreció hace dos milenios y acabó desvaneciéndose.

Lo que siempre ha intrigado a los expertos sobre el antiguo pueblo de Nasca es cómo logró sobrevivir en un área donde las sequías pueden durar por años.

Rosa Lasaponara, del Instituto de Metodologías para Análisis Ambiental, en Italia, comentó a la BBC Mundo que los puquios eran un “sofisticado sistema hidráulico construido para recuperar agua de los acuíferos subterráneos”, transformando positivamente esta inhóspita región. 

“El sistema de puquios contribuyó a una intensa agricultura en los valles en uno de los lugares más áridos del mundo”, afirma Lasponara. “Los puquios fueron el proyecto hidráulico más ambicioso de la región de Nasca y proveían agua durante todo el año, no sólo para la agricultura e irrigación sino también para necesidades domésticas”.

Una serie de canales transportaban el agua, que corría de modo subterraneo, hacia las áreas donde ésta se necesitaba. La cantidad restante era almacenada en embalses en la superficie.

Para ayudar al transporte, se excavaron chimeneas sobre los canales en forma de embudos en espiral. Estos embudos dejaban que el viento entrara a los canales y eso forzaba al agua a fluir a través del sistema.

El pueblo de Nasca tampoco dejó claves sobre sus orígenes, se estima que habitaron la región desde antes del año 1.000 a.C. hasta el año 750 de nuestra era. Igual que muchas otras culturas sudamericanas, no tenían sistema de escritura. 

“La construcción de los puquios involucró el uso de tecnología particularmente especializada”, dice Lasaponara. “No sólo los constructores de los puquios necesitaban un entendimiento profundo de la geología del área y de las variaciones anuales en la disponibilidad del agua, el mantenimiento de los canales fue también un desafío técnico debido a que éstos se extendían a lo largo de placas tectónicas”.

“Lo que es realmente impresionante es el gran esfuerzo, organización y cooperación que se requirieron para su construcción y mantenimiento regular”, dice la investigadora.

“Eso significó una dependencia regular del abastecimiento de agua durante siglos, en una de las zonas más áridas de la Tierra”. “Es probable que el mantenimiento fuera un sistema de colaboración socialmente organizado, similar al adoptado por la construcción de las famosas líneas de Nasca, que en algunos casos están claramente relacionadas a la presencia de agua”, afirma.

La calidad de la construcción era tan buena, que algunos de los puquios todavía funcionan hoy, agrega la científica. El conocimiento de cómo llevar agua hacia uno de los lugares más secos de la Tierra significó que tenían en sus manos la verdadera clave de la vida.

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Categorías: Mundo


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