Briana Blankenship, madre de Alabama, Estados Unidos, había tenido un embarazo maravilloso no mucho después de casarse con Jason Blankenship en 2010. Después de que su hija Taylor Briley Blankenship naciera en junio de 2012, las primeras etapas de progreso llegaron rápidamente: Ella era “feliz, fuerte y cariñosa”, y a los 10 meses, ya caminaba.

La primera señal de que Taylor tenía problemas de desarrollo fue a la edad de 15 meses, cuando estaban visitando a sus parientes, y un miembro de la familia le comentó sobre el constante giro de Taylor en círculos, diciendo que no era “normal”. Briana se sintió preocupada al pensar que algo podría estar “mal” con su bebé. 

Sin embargo, a la edad de dos años, Taylor  todavía no hablaba, y ambos padres se preocuparon. La inscribieron en un jardín de infantes, y le dieron terapia para hablar y la sometieron a un examen de audición, y cuando cumplió tres años  llegaron a la conclusión de que Taylor tenía autismo.

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La inscribieron en preescolar y descubrieron que Taylor tenía un don para las letras y los números. También se inclinó por utilizar un dispositivo de comunicación para iPad llamado LAMP.

Justo antes de empezar el jardín de infantes, la inscribieron en gimnasia para ayudarla a desarrollar la conciencia corporal, y “le encantó”, así dejó de “caminar de puntitas”.

Entonces, un milagro sucedió, cuando Taylor estaba terminando el jardín de infantes, ella y su madre estaban en un restaurante de comida rápida y en ese momento la pequeña empezó a reírse en el asiento trasero.

Entonces Briana la oyó decir: “Mamá”. Inmediatamente se puso feliz y dijo: “¿Acabas de decir mamá?” Entonces su hija lo dijo de nuevo.

Tomo su teléfono y se tomaron una foto.

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La madre y la hija estaban felices, y luego Briana llamó a su marido para que lo escuchara por el mismo. “Fue uno de los mejores momentos de nuestras vidas”, dijo Briana a Love What Matters.

Ambos padres habían aceptado que su hija nunca hablaría. Habían aprendido a ignorar las miradas críticas de otros padres. Luego, durante el fin de semana del Día de la Madre, Taylor dijo: “Papá”.

Ambos padres tienen ahora la esperanza de que su hija pueda superar el hecho de ser considerada “muda”, que se define por no ser capaz de hablar frases completas y expresar deseos y necesidades.

Briana compartió, “Estos son nuestros primeros grandes pasos adelante, espero que algún día mi pequeña pueda hablar'”.

Comparte esta linda historia con tu familia y amigos, les encantará.

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Categorías: Historias

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