Zoë Folbigg vio a un hombre llamado Mark en el tren de Hitchin, Hertfordshire, a Londres, un día de julio de 2003. Durante un año, ella trató de llamar su atención todos los días en el tren. Pasaron muchos contratiempos antes de que su vigilia diera sus frutos, pero para ella la espera valió la pena.

Todo comenzó cuando Zoë vio a un hombre joven en el tren leyendo el libro Cien años de soledad de Gabriel García Márquez. Ella se sintió atraída instantáneamente por él y trató de captar su atención, pero él estaba inmerso en su libro.

“Definitivamente fue amor a primera vista para mí. Sé que parece una locura, pero así es como me sentí”, dijo.

“Intenté llamar su atención, siempre intentaba arreglarme por la mañana antes de subir al tren, ¡pero él estaba perdido en su libro!”.

Zoë cuenta que una vez dejó caer su billete de tren en el suelo delante del hombre con la esperanza de iniciar una conversación. “Lo recogió y me lo dio, le di las gracias, y eso fue todo, siguió leyendo”.

Esto duró casi un año, por lo que decidió hacer algo drástico, justo el día de su cumpleaños. Escribió una nota al “hombre del tren” pidiéndole que se reuniera con ella para tomar unas copas, pero estaba demasiado nerviosa para dársela ese día.

Finalmente, 11 días después, se armó de valor para entregarle la nota, que tenía su dirección de correo.

Ese mismo día, el hombre le mandó un correo que decía: “Eso fue algo maravillosamente valiente, pero desafortunadamente ya tengo una novia, ¡feliz cumpleaños!”.

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Zoë estaba devastada, pero seguía viéndolo en el tren y ocasionalmente intercambiaban sonrisas nerviosas.

Ocho meses después, el 28 de enero de 2005, Zoë recibió un correo electrónico de Mark preguntándole si todavía estaba interesada en esa salida. Las circunstancias habían cambiado y finalmente estaba soltero. Zoë explotaba de alegría… ¡su ‘hombre del tren’ había vuelto!

Eventualmente, se reunieron para tomar unas copas, se conocieron y empezaron a salir.

Viajaron juntos por todo el mundo, y tres años después, él le propuso matrimonio en un tren en Australia.

Zoë y Mark se casaron en 2009, y tuvieron dos hijos.

Zoë escribió un libro basado en su experiencia de vida, que se vendió muy bien a nivel internacional.

Nunca sabes a quién puedes conocer en el tren. ¡Qué historia tan bonita!

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Categorías: Historias

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