Como dice el refrán, “con la edad viene la sabiduría”. Para una señora de Georgia, Estados Unidos, su secreto para la longevidad es simple: amar a la gente, tratarla bien y tener fe en Dios.

A los 111 años, la supercentenaria Willie Mae Hardy tiene más de un siglo de experiencia a sus espaldas.

Hardy ha pasado su vida ocupándose de las responsabilidades familiares, además de ser un miembro activo de la iglesia.

Con al menos 7 nietos, 10 bisnietos, 30 tataranietos y 4 tatara-tataranietos, esta humilde dama compartió su sabiduría para vivir una vida larga y feliz.

“Amar a todo el mundo, tratar bien a la gente”, dijo a 11Alive.com. Hardy también atribuyó su longevidad a su fe en Dios y a su “confianza en el maestro”.

Hardy es una de aproximadamente 300-450 supercentenarios vivos en todo el mundo; los supercentenarios son personas que han vivido más allá de los 110 años.

Nacida el 11 de marzo de 1908 en Junction City, Georgia, Hardy es hija de un esclavo, creció en una granja y en los campos de algodón.

Como era habitual en la época, Hardy dejó de asistir a la escuela a partir del tercer grado y se quedó en casa para ayudar a su madre a criar a sus hermanos pequeños.

Según Decatur, Hardy recordó que la vida en la granja era dura. Pasaba los días haciendo tareas como arar los campos, recoger algodón, cuidar de los cerdos y los pollos, y cuidar el jardín. Ella misma aprendió a leer y escribir a pesar de su limitada educación.

En 1925, dio a luz a su única hija, Cassie Neil; luego se mudó a Atlanta, Georgia, en 1939, donde conoció a su esposo, Frank Harvey.

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En 1966, tras la muerte de su yerno a causa de un cáncer, Hardy se mudó del centro de Atlanta a los suburbios de Decatur para ayudar a criar a sus siete nietos. Luego trabajó como ama de llaves durante 60 años antes de jubilarse en la década de 1980. Hardy hizo todo esto mientras trabajaba a tiempo completo como ama de llaves para varias familias.

Durante este tiempo, fue miembro activo de la iglesia, donde también sirvió como tesorera, secretaria de la Junta Directiva y miembro de la junta directiva de los Misioneros. También fue cocinera semanal en la cocina de la iglesia durante un par de años.

Según una declaración familiar, Hardy “permaneció como miembro fiel por más de 71 años, y actualmente es el miembro más anciano de su iglesia”.

“Independientemente de su edad, sigue siendo una abuela cariñosa y cuidadosa, nuestra “columna vertebral familiar”, un miembro dedicado de la Iglesia y una querida amiga”, agrega la declaración.

Debido a su edad, Hardy no puede atender sus pasiones como lo hacía antes, como salir a caminar, trabajar en su jardín, cocinar, alimentar a las aves con migas de pan, hacer conservas y cuidar de las plantas de su porche.

A Hardy le gusta ver programas de televisión y su película favorita de todos los tiempos es “Historias cruzadas”. También le gusta escuchar música gospel.

Como un miembro muy querido de la familia y de la comunidad, Hardy es una inspiración para muchos. Su edad y sabiduría son un testimonio de las cosas importantes que valora en la vida, y ojalá viva muchos años más.

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Categorías: Historias

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