Este hombre se niega a callar sobre lo que le sucedió durante el incidente de 1989 en la Plaza de Tiananmen.

Fang Zheng tenía piernas hace 29 años, hoy se mueve en una silla de ruedas, y tiene suerte de estar vivo.

El 4 de junio de 1989, alrededor de las 6 de la mañana, Zheng se retiraba de la plaza de Tiananmen en Pekín con sus compañeros universitarios, cuando fueron emboscados por tanques, les lanzaron gases de humo para que no pudieran ver.

©Getty Images

“Nos atacaron directamente por detrás y mataron a muchas personas en la Avenida Chang’an, creando una gran tragedia”, dijo Zheng, de 51 años de edad, a Chris Chappell, anfitrión del famoso programa China sin censura, el 4 de junio, día del 29º aniversario de ese terrible suceso.

Zheng notó que una chica se desmayó debido al ataque de humo. Intentó ayudarla cuando un tanque apareció rápidamente para aplastar a los dos. Zheng empujó a la chica a un lado y la salvó. Sin embargo él no tuvo tiempo de correr.

“Lo último que recuerdo es ver el blanco de mi hueso saliendo de mi pierna”, dijo. “Esa fue la última imagen antes de que perdiera el conocimiento.”

Como estudiante de la Universidad Deportiva de Beijing, él y sus compañeros de clase habían ido a la Plaza de Tiananmen a pedir la libertad y el fin de la corrupción del régimen chino.

Pronto se reveló que el régimen no estaba a favor del pueblo.

“Ante la voluntad del pueblo, optaron por la represión militar”.

El deseo de los estudiantes no sólo fue rechazado, sino enterrado por la censura y la propaganda. Aunque la mayoría de la gente en China hoy en día no sabe el alcance del derramamiento de sangre, los informes confirman al menos 10.000 víctimas.

“Muchos jóvenes no saben nada de lo que pasó en ese fatídico momento.”

Como atleta, Zheng quería participar en competencias deportivas internacionales para discapacitados, pero el Partido Comunista le quitó ese derecho, por temor a que su historia saliera a la luz, incluso no le quisieron dar su pasaporte para salir del país.

Para los Juegos Olímpicos de Pekín de 2008, los periodistas extranjeros estaban deseosos de entrevistar a Zheng. Antes de la llegada de un periodista alemán, la Oficina de Seguridad Pública le dijo que sabían de la próxima entrevista, ellos probablemente lo sabían por que habían intervenido sus teléfonos celulares, los miembros del PCCH le dijeron a Zheng que si no hacia la entrevista le expedirían un pasaporte.

Zheng cumplió, y finalmente se le otorgó un pasaporte el 28 de agosto de 2008. Con la ayuda del gobierno de los Estados Unidos, él y su familia emigraron a ese país.

El periodista terminó publicando un reportaje a su regreso a Alemania sobre la situación de Zheng y por qué rechazó la entrevista.

Cuando la Masacre de la Plaza de Tiananmen viene a la mente, mucha gente piensa en el hombre que se paro enfrente de los tanques, pero para Zheng, eso representa sólo una parte. La realidad era que la mayoría de los tanques no se detenían.

“Espero que todos puedan recordar esto”, dijo, y agregó que conoce a 11 personas que perecieron aplastadas y otras que resultaron heridas como él.

“Para los estudiantes como yo que habían resultado heridos, lo primero que querían era que nos calláramos. No querían que se lo contáramos a otras personas”.

“Hasta presionaron mucho a la joven que rescaté, hasta que tuvo miedo de verme, y negó que estuviéramos juntos cuando llegaron los tanques”.

“Pero sabía que no podía permanecer en silencio sobre este asesinato en masa de ciudadanos aprobado por el estado. Por decir la verdad, fui arrestado, mi casa fue saqueada por la policía, no pude conseguir trabajo y restringieron mi libertad, hasta que finalmente obtuve un pasaporte para huir”.

“El gobierno chino tiene todo el poder. Si no los aceptas, te impedirán ir a la universidad, graduarte, no puedes conseguir un trabajo, no tendrás ingresos y pondrán todo tipo de presión sobre los miembros de tu familia”.

Una situación similar, pero más preocupante, ha afectado a los practicantes de Falun Dafa de China, quienes son sujetos a la extracción forzada de órganos a dirigida por el Estado.

Falun Dafa es una disciplina espiritual de la Escuela Buda que incluye un sistema de ejercicios suaves y redondeados, que se enseñan de manera libre y gratuita en los parques y plazas de todo el mundo. Además, se basa en la enseñanza de los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. La práctica se hizo tan popular en China que el ex dictador chino Jiang Zemin intentó eliminarla.

Cisco en China ha creado una barrera informática, la cual ha permitido que la población solo vea la información que el partido quiere, por lo que se ha censurado con éxito toda la verdad sobre la Masacre de la Plaza de Tiananmen, las palabras Falun Gong, o Falun Dafa, también son altamente censuradas. Los resultados que se obtienen no son más que propaganda calumniosa, fabricada por el departamento de comunicación para confundir aún más al pueblo chino e incitar al odio hacia la práctica inofensiva.

Al igual que Zheng sufrió por decir a la gente la verdad sobre la Masacre, los practicantes de Falun Dafa también son acosados. Además, incluso son encarcelados, torturados y asesinados por hablar con la gente sobre la verdad de la persecución que realiza el Partido Comunista a los practicantes. 

“El precio de decir la verdad en China sigue siendo bastante alto, esa es la realidad actual”, confirma Zheng.

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