Un hombre de 84 años de edad llamado Ben Berrera estaba afuera en Nampa, Idaho, Estados Unidos, el 12 de abril terminando una tarea. Su esposa, unas palomitas de maíz vieja y como no quería tirarlas, le pidió a Berrera que se lo diera de comer a los patos en el canal cercano.

El hombre obedeció, pero no se imaginaba lo que iba a pasar.

“Me acerqué mucho y perdí el equilibrio”, dijo Berrera a KIVI-TV.

El pobre hombre quedó tendido allí, boca arriba, sin poder levantarse. Afortunadamente, algunos niños vieron lo que había sucedido y salieron corriendo pidiendo ayuda a gritos.

“Era bastante profundo y el agua entraba en mi boca, entonces intentaba levantar mi cabeza”, explicó Berrera.

James Rine, un niño de 14 años, y su padrastro, Michael Hart, estaban en un patio trasero cercano, terminando un trabajo de jardinería cuando fueron interrumpidos por la horda de niños gritando.

Hart dijo que la vista era aterradora.

“Sus pies estaban un poco elevados sobre esas rocas allá atrás y su espalda estaba en el agua, y su cabeza también y estaba temblando, temblaba como nunca antes había visto temblar a nadie”, dijo Hart.

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Sin perder tiempo, el niño de 14 años entró en acción.

“Me apresuré, me quité los zapatos, salté la valla y fui corriendo hacia allí”, dijo Rine. 

El muchacho se las arregló para llegar al hombre y mantener su cabeza apoyada en su pierna, por encima del agua, hasta que llegó más ayuda.

Llegaron los primeros socorristas y ayudaron a Berrera a llegar al hospital, donde permaneció solo unas horas. A pesar de su caída y de estar empapado, parecía estar bien y no se había roto ningún hueso.

“Estoy muy contento de que no me haya roto los huesos”, dijo Berrera.

Rine y Hart se sintieron aliviados al descubrir que su nuevo amigo estaba bien.

“Realmente me salvó”, dijo Berrera.

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Categorías: Historias

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