De vez en cuando, aparece una historia en la que ni siquiera la palabra “inspirador” parece hacerle justicia. Esta es una de esas historias.

Kalin Bennett acaba de convertirse en el primer jugador de baloncesto con autismo en la historia en recibir una beca de baloncesto de la División I (de Kent State), y su historia es una lección para líderes, empresarios y, francamente, para cualquiera que se enfrente a retos significativos de cualquier tipo.

El joven le dijo a Cleveland.com:

“Quiero crear un impacto no solo en la cancha, sino en los niños que están luchando con las mismas cosas que yo. Quiero usar esta plataforma para inspirar a otros niños con y sin autismo. Quiero que sepan que si yo puedo hacer esto, tú también puedes hacerlo. Muchas veces se sienten solos, y yo también me sentí de la misma manera cuando crecía”.

Cuando Kalin era un niño, se creía que estaba entre aquellos con autismo que padecían de Trastorno del Espectro Autista, y por lo tanto era muy probable que no hablara ni caminara en toda su vida. De niño, le costaba separar la realidad de la ficción y, como tiene un corazón tan bondadoso, no entendía la maldad de la gente.

Resultó que Kalin no fue capaz de sentarse hasta los dos años, no caminó hasta los cuatro, no habló hasta los siete y no pudo mantener una conversación hasta los ocho. Pero estaba caminando y hablando, después de todo. El trabajo duro y la terapia habían dado sus frutos.

También tenía un mensaje para la terapeuta que le dio el diagnóstico inicial, con quien se volvió a conectar más tarde en su vida. Él le preguntó: “¿Eres tú la que dijo que nunca haría esto ni aquello?” Cuando ella dijo: “Sí”. Kalin respondió:

“Espero que no se lo hayas dicho a nadie más porque podrías arruinar sus vidas”.

Aceptar las limitaciones significa limitar el éxito.

Los empresarios y líderes más exitosos tienen el pensamiento de “el cielo es el límite”. Steve Jobs, Walt Disney, Oprah Winfrey, Steven Spielberg y Tim Ferriss (por nombrar algunos), todos lucharon en la escuela o comenzaron sus carreras empresariales con grandes fracasos. Podrían haber tomado esos reveses como limitaciones que se les imponían, pero en cambio, se negaron a verlos como tales.

Tú también puedes hacerlo.

Recuerda, nadie transita el camino solo.

Ningún líder, empresario o ser humano tiene que superar las limitaciones por sí solo. Para Kalin, fueron sus padres, especialmente su madre, Sonja Bennett, quien caminó junto a él. Kalin le dijo a Kent State que no iba a ir si su madre no podía estar cerca. Como dijo Kalin, “Incluso cuando tengo el mejor día de mi vida, quiero asegurarme de ver la cara de mi madre”.

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Cuando Kalin cumplió 18 años, estaba en la carretera con su equipo de preparación para la escuela secundaria (está en la escuela preparatoria para prepararse para la independencia que viene con la universidad). Sin su madre por primera vez al cumplir años, se cerró por completo.

El entrenador de la escuela preparatoria envió un mensaje a Sonja para que fuera inmediatamente, una tarea nada fácil, ya que la Sra. Bennett estaba en el hospital luchando contra las complicaciones de tener solo un pulmón en funcionamiento. Pero igual fue, desde 175 millas (280 km) de distancia, respondiendo a la petición de su hijo de “Mamá, no puedo hacer esto sin ti”. Más tarde dejó su trabajo y se mudó a Kent State, donde encontró trabajo para estar cerca de Kalin y darle apoyo.

¿Cómo manejará Kalin el entrenamiento y todos los complicados matices interpersonales del baloncesto universitario? ¿Cómo trabajarán sus compañeros con él y viceversa? ¿Cómo funcionará viviendo solo? (Aunque su mamá está cerca, dice que le dará su espacio).

Considerando lo lejos que ha llegado, lo más seguro es que pueda superar todos estos obstáculos.

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Categorías: Historias

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