Josh Bratchley es considerado uno de los mejores buceadores de cuevas del mundo.

Bratchley, del Reino Unido, fue uno de los pocos buceadores de élite que ayudó a rescatar al equipo de fútbol de 12 muchachos y a su entrenador que quedaron atrapados en una cueva inundada en Tailandia en julio de 2018. Fue honrado como miembro de la Orden del Imperio Británico por su papel en salvar sus vidas.

Bratchley es miembro del Grupo de Buceo en Cuevas del Reino Unido, una organización que ha estado promoviendo la seguridad, la técnica, la educación y la exploración del buceo en cuevas durante más de 70 años, y trabaja como meteorólogo para el servicio meteorológico nacional del Reino Unido, según un informe de AccuWeather.

Es seguro decir que cuando se zambulló en las frías aguas de la cueva Mill Pond en Tennessee, Estados Unidos, el 16 de abril, tenía las credenciales para hacer la peligrosa exploración.

Pero a pesar de toda su experiencia, el mismo Bratchley necesitó ser rescatado después de perderse en la oscura y turbia cueva.

Según el Nashville Tennessean, Bratchley fue la única persona del grupo que no salió a la superficie después de explorar la cueva llena de curvas cerradas y bordes irregulares.

Sus amigos buceadores intentaron varias veces volver a sumergirse en la cueva y encontrarlo, pero cuando sus esfuerzos no tuvieron éxito, decidieron hacer lo sabio y pidieron refuerzos.

Uno de los buzos que acudió a ayudar fue el buceador especializado Edd Sorenson, que voló desde Florida.

En una conferencia de prensa, Sorenson dijo a los periodistas que en la mayoría de los casos, cuando se lo llama es para la recuperación de un cuerpo y no para un rescate.

Así que el rescatador estaba eufórico cuando, después de unos 45 minutos de búsqueda, encontró a un Bratchley cubierto de barro posado en una pequeña cornisa en una bolsa de aire, esperando tranquilamente a que lo ayudaran.

Sorenson dijo que Bratchley parecía “un muñeco de nieve, pero de barro”. El buceador estaba completamente cubierto y tenía frío pero no estaba herido, y seguía muy tranquilo a pesar de haber estado en la cueva durante más de 27 horas.

“Estaba asombrado”, dijo Sorenson. “Probablemente lo podría haber encontrado antes, pero buscaba un cuerpo en cada rincón y cada grieta, así que cuando salí de la superficie, lo miré directamente”.

Bratchley había intentado rescatarse a sí mismo, pero pronto se dio cuenta de que la opción más segura era conservar el oxígeno y esperar ayuda.

Sorenson fue capaz de sacar a Bratchley de la cueva, agradecido de que esta operación terminara tan positivamente.

“Poner a la gente en bolsas para cadáveres todo el tiempo no es divertido. Cuando se puede enviar a alguien a casa, es una sensación excepcional”, dijo Sorenson.

Mientras que la idea de estar atrapado solo en una cueva oscura durante 27 horas llevaría a la mayoría de la gente a un estado de pánico, Bratchley tenía la fortaleza para mantener la calma.

“Su estado mental era impecable”, dijo Sorenson de Bratchley. “Es un profesional consumado, así que hizo un gran trabajo ayudando en su rescate y salimos rápidamente”.

Los equipos médicos examinaron a Bratchley y lo encontraron ileso, sin signos de hipotermia.

Estaba increíblemente agradecido por el rescate y solo tenía una petición: una buena pizza caliente.

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Categorías: Historias

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