Una inundación que afectó la región cercana al río Salado, en la localidad de Junín de la provincia argentina de Buenos Aires, desenterró más de 200 piezas fósiles pertenecientes a especies prehistóricas.

El hallazgo paleontológico deja ver a detalle qué tipos de megafauna habitaron Buenos Aires hace aproximadamente diez mil años.

Los fósiles, que son partes mineralizadas del esqueleto, pertenecieron animales como los tigres “dientes de sable”, los gliptodontes, el llamado “elefante de las pampas” (stegomastodon), los perezosos gigantes como el megaterio, el toxodon y las macrauchenias, entre otros.

Ilustración de un “elefante de las pampas” (Wikimedia Commons).

“En lo que va del año hemos rescatado más de 200 piezas, entre ellas un cráneo de un caballo que habitó la zona hace diez mil años. También hallamos fragmentos de cráneo de un stegomastodon o elefante de las pampas juvenil, ancestro del actual elefante africano y muy similar a este, pero con la salvedad de que tenía sus colmillos más rectos,” contó José María Marchetto, director del Museo del Legado del Salado, en Junín, Argentina.

También se encontraron restos de toxodon, un mamífero similar al hipopótamo, pero que no tiene ningún parentezco con la especie actual, que pesaba al menos una tonelada.

Ilustración de un toxodon (Wikimedia Commons).

“El toxodon llevaba una dieta herbívora y poseía la cualidad de tener los dientes de su maxilar arqueados, razón por la que se le nombró como toxodon, que significa ‘diente en forma de arco’,” compartió el paleontólogo.

Según fuentes locales, la bajante del río Salado desenterró cientos de restos fósiles, que comenzaron a ser hallados durante los primeros días de este año sobre las márgenes del curso de agua por pescadores y visitantes que, a su vez, avisaron a los especialistas del museo.

En entrevista con un diario local, Marchetto explicó que desde hace varios años se ha trabajado con las autoridades del municipio para concientizar a la gente para que les avise sobre cualquier hallazgo antes de intentar retirarlo por sus propios medios.

“El valor científico del fósil se obtiene del terreno, viendo al mismo en el lugar donde aflora o aparece,” indica el especialista.

Junín es la ciudad más importante del noroeste de la provincia de Buenos Aires, Argentina (Wikimedia Commons).

Por su parte Marcelo Toledo, geólogo encargado del sitio donde fueron hallados los fósiles, explicó que los restos tienen una antigüedad que va delos 15 mil a los 25 mil años.

El paleontólogo argentino también explicó que los restos suelen ser muy frágiles y que por ello podrían romperse con facilidad, por lo que el gobierno argentino exige un permiso especial para manipularlos.

Debido a que es posible que existan más fósiles cerca, ya se pidió a la población de la zona no usar motocicletas para evitar dañarlos.

Entre los restos también se hallaron partes de la macrauchenia, que era un mamífero que llegó a pesar mil kilos y que se parecía a una especie de llama actual, pero de un tamaño mayor, casi gigante.

Marchetto finalizó su entrevista indicando que en Buenos Aires nunca hubo dinosaurios, sino una gran variedad de especies conocidas como “megafauna”.

 

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Categorías: Vida

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