“Shan” significa benevolencia, compasión. Según la tradición china, solo con “Shan” se puede ayudar a otras personas a cambiar.

Los Cielos otorgaron a la humanidad la conciencia y el sentido de la virtud, que es la parte más bella de la esencia de la vida humana. Le permite a los seres humanos mantener un corazón de bondad y elevar continuamente su moral, que es la cualidad humana más importante por la que se debe esforzarse.

Un antiguo dicho reza: “El verdadero caballero es el que trata a otros con bondad”.

A un verdadero caballero le gusta leer libros buenos y hacer obras buenas. También promueve la benevolencia y anima a otros para que sean buenos. Él es capaz de inducir y ayudar a otros despertándoles su bondad, trayendo de ese modo paz y prosperidad al mundo de acuerdo con los principios rectos del Cielo.

Muchos de los relatos antiguos chinos registran acontecimientos sobre sabios ofreciendo consejos bondadosos a otros. Uno de ellos lo protagoniza un hombre de la Dinastía Ming (1368 — 1644) llamado Wu Qianjin.

Wu era un hombre fuerte y agresivo que practicaba las artes marciales. Si alguien se ponía en su camino, él reaccionaba inmediatamente a golpe de puño. Incluso les arrebataba a otros sus propiedades y dinero a voluntad, por lo que todo el mundo le temía.

Un día caluroso, subió a una terraza para refrescarse. Cuando vieron a Wu, las personas que estaban allí se aterrorizaron y huyeron, excepto por un solo caballero anciano.

Wu le dijo al anciano en un tono amenazante, “Todos han huido menos tú. ¿Acaso no sabes sobre mis formidables habilidades en las artes marciales?”

El anciano contestó “Estás perdido y no te das cuenta de tu mala conducta”.

“Tus padres te criaron esperando que fueras una persona beneficiosa para tu país. Pero, aunque eres experto en las artes marciales, no dedicas ningún pensamiento en cómo contribuir a tu país. En cambio, te resignas a ser un patotero. El país tiene una persona talentosa menos. ¡Qué tristeza!”.

Wu se sintió muy avergonzado. “Todos dicen que soy una mala persona, así que yo también me considero malo. Tus buenas palabras hoy son como los sonidos de las campanas mañaneras y los tambores nocturnos, que de repente me despertaron”, dijo llorando.

“Pero he sido malo durante tanto tiempo, que me siento como una Luna eclipsada que ya es difícil que tome su forma redonda otra vez. Aunque yo quisiera enmendar mi vida, ¿podré convertirme en un verdadero caballero?”

El anciano contestó: “Si de verdad das un giro en tu corazón y tu mente, y cultivas tu carácter para ser una persona buena, ¿cómo no vas a poder lograrlo?”

Desde ese momento, Wu Qianjin cambió sus costumbres. Comenzó a servirle a su país y luego se convirtió en vice mariscal del ejército. Fue muy respetado y apreciado por su profesionalismo en el mando y por su amor hacia la comunidad.

Cambiando el corazón de las personas

Un dicho antiguo dice: “Errar es humano, pero no hay mayor virtud que la de aquel que corrige sus errores”.

Cuando uno enseña con virtud y se esfuerza en lograr cambios en base a la benevolencia, puede inspirar a otros a reflexionar sobre el verdadero significado de la vida y otros asuntos morales, tales como, cómo cuidar y amar a los demás en vez de estar perdido en los deseos e intereses propios.

El poder de la benevolencia es enorme, porque es omnipresente y es capaz de cambiar el corazón de una persona desde su propio centro.

La benevolencia puede guiar a otros en su búsqueda y práctica de la verdad, llevarlos de nuevo a la consciencia de tomar decisiones buenas y justas, y disolver todo lo que no sea virtuoso.

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Categorías: Cultura

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