Durante el día era profesor, pero sin vergüenza andaba en el alcohol y la lujuria de noche sin un final a la vista. Parecía como si nunca saldría del tenebroso pozo negro de mi vida. ¿Quién hubiera pensado que uno de mis antiguos amigos alcohólicos lograría ayudarme a enderezarme dándome un libro celestial?

Caer en la perdición

Nací en Bai Vi, una zona montañosa en la parte rural de Vietnam, donde los lugareños son pobres y no están bien educados. Por lo tanto, cuando ingresé a la universidad, fue un evento célebre para toda mi familia. Pero debido a mi comportamiento degenerado, la alegría y el orgullo de mis familiares se convirtieron rápidamente en tristeza y humillación.

En mis primeros años de universidad, viviendo entre las brillantes luces de Hanoi, la capital, era como un pájaro que había sido liberado de su jaula. Para mí, fue un escape de mi estricto padre, que constantemente me supervisaba y me prohibía participar en muchas actividades mientras crecía. Así que en la facultad disfruté muchísimo de mi libertad e hice lo que quería.

Phung Le Hoang (primera L) y sus amigos (Cortesía del autor)

A los ojos de los miembros de mi familia, era un estudiante privilegiado en el departamento de matemáticas de la universidad más prestigiosa de Hanoi. Sin embargo, la educación no logró evitar que incurriera en un mal comportamiento grave. A menudo faltaba a la facultad para salir y divertirme, beber, fumar, ver películas de artes marciales o leer historias no relacionadas con mis estudios. Cuando estaba aburrido, me reunía con mis amigos para juegos de azar y apostar en el fútbol.

Mi rendimiento académico se deterioró mucho porque solía salir mucho de fiesta. Fallé muchos exámenes y no pude aprobar varias asignaturas incluso después de cuatro años de universidad. Finalmente me gradué, aunque más tarde que mis compañeros de clase.

Cuando regresé a mi ciudad natal para buscar trabajo, tuve la buena suerte de ser contratado para enseñar en una escuela secundaria sin tener que tomar el examen de empleado público. Pero desafortunadamente eso no me obligó a cambiar mis formas.

Comportándome como la ‘escoria de la sociedad’

No importaba que yo fuera un maestro, alguien que debería haber sido un buen modelo para mis alumnos; me volví incluso peor que antes.

Bebí tanto que nadie pudo seguirme. A menudo invité a mis amigos a ir a beber toda la noche, tanto para divertirse como para emborracharse deliberadamente. Una vez que me emborrachaba, continuaba bebiendo sin restricciones durante días.

Todos los peores aspectos de mi persona se revelaban cuando estaba borracho. Aunque normalmente no recordaba nada después, sabía que había perdido totalmente el autocontrol. Decía palabras que lastimaban a los demás, despilfarraba todo el dinero que tenía y algunas veces dormía en las calles.

Después de cada episodio, me ponía de mal humor, miserable e incapaz de comer sin vomitar. Pero cada vez que me recuperaba de una dura borrachera, recaía al mismo comportamiento, como apostar y contratar prostitutas.

“No me conmovió incluso la muerte repentina de mi padre, que vivió desesperado durante los últimos años de su vida debido a mi comportamiento”. (Pixabay)

No me conmovió incluso la muerte repentina de mi padre, que vivió desesperado durante los últimos años de su vida debido a mi comportamiento. En lugar de sentir remordimiento, vi la muerte de mi padre como una apertura a aún más libertad que antes. Me volví aún más decadente con mi forma de beber, apostar y buscar prostitutas.

A pesar de las incontables lágrimas derramadas por mi madre, mi hermana y mi esposa, y a pesar de mi trabajo como profesor enseñando a los jóvenes en la escuela, me comporté como la escoria de la sociedad. Parecía que estaba destinado a vivir una vida de depravación y oscuridad.

Un regalo invaluable me despierta

¿Quién hubiera pensado que pronto iba a aparecer un regalo invaluable que eventualmente me despertaría, me inspiraría y me impulsaría para cambiar? Este regalo me lo ofreció nada menos que otro joven como yo que solía estar entre mi círculo de amigos alcohólicos.

Fue durante las vacaciones de verano de 2008. Tuve la oportunidad de visitar a viejos amigos en Hanoi cuando viajé allí como parte de un programa de capacitación docente. Fue entonces cuando mi amigo me dio un libro llamado “Zhuan Falun”. Era el libro principal de la disciplina tradicional china Falun Dafa, también llamada Falun Gong, que enseña a las personas cómo mejorarse tanto en la mente como en el cuerpo.

“Este es un libro muy valioso”, dijo mi amigo. “Te ayudará a llegar a lugares altos y limpios. Cuando lo leas, no debes escribir nada ni hacer marcas en él”.

En ese momento no me importaba este libro, y mucho menos lo atesoraba. No fue hasta mucho tiempo después cuando lo abrí para leerlo, casi por accidente. Un poco perturbado en ese momento, leí sin prestar atención a lo que estaba leyendo. Luego cerré el libro y lo dejé en el armario.

Pero no me olvidé de él. Un mes después, cuando lo recogí nuevamente, estaba más sobrio y lo leí intensamente. Me cautivaron las verdades que contenía y lo leí una y otra vez.

Phung Le Hoang leyendo “Zhuan Falun,” el libro principal de las enseñanzas de Falun Dafa. (Cortesía del autor)

Me inspiraron los principios establecidos en el libro, y me conmovieron los conceptos de bien y mal que explicaba. El libro está escrito en palabras simples, pero encontré que las palabras tenían significados profundos.

Por primera vez en mi vida, me di cuenta de que mi verdadera naturaleza era virtuosa y buena, completamente diferente de la conducta perversa que había adquirido. Mi libertinaje estaba arruinando lo que debía ser mi vida y alejándome cada vez más de mi ser real.

Al darme cuenta de esto, estaba decidido a renunciar a los malos hábitos a los que me entregaba y regresar a mi verdadero yo. Decidí mejorar mi carácter y convertirme en una mejor persona, un maestro ejemplar y un ser humano sincero y compasivo.

De los conflictos y la pena a una vida familiar armoniosa

Los principios fundamentales enseñados por Falun Dafa son Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Una vez que resolví practicar estos principios en mi vida diaria, me proporcionaron una fuerza interior mucho más allá de mis expectativas.

Phung Le Hoang practicando el ejercicio de la meditación de Falun Dafa (Cortesía del autor)

Poco después, abandoné mi doble vida y abandoné el alcohol, los cigarrillos, el juego, otras adicciones y comportamientos decadentes, uno tras otro. Usé mi tiempo para estudiar Zhuan Falun y más bien practicar los ejercicios de meditación de Falun Dafa.

Toda mi familia se sorprendió al presenciar los cambios dramáticos en mí. Dejé de lastimar a otros con mi mal comportamiento y palabras. También comencé a mirar dentro de mí y a encontrar mis propios errores en lugar de culpar a los demás cuando encontraba conflictos.

Al presenciar este milagro, mi madre y mi hermana también leyeron “Zhuan Falun” y decidieron practicar Falun Dafa. Compartí mi comprensión de las enseñanzas de Falun Dafa con mi esposa y la animé a leer ” Zhuan Falun” también. Después de leer el libro varias veces, dijo: “Sin Dafa y el Maestro [Li Hongzhi, fundador de Falun Dafa], sería una persona terca y desafiante”.

Poco a poco, la ira, los conflictos y el resentimiento que mi conducta pasada creó en mi familia se disolvió. Mi vida familiar se ha vuelto armoniosa y agradable; los días de tormenta ya no existen.

Compartiendo este tesoro

Mis alumnos también se beneficiaron después de ver la belleza de Falun Dafa y la bondad de los principios de Verdad, Compasión y Tolerancia. También aprendieron a ser mejores personas, siempre listos y dispuestos a ayudarse y alentarse mutuamente en sus estudios. Después de trabajar como tutor, un alumno me dijo: “Maestro, estoy cansado, pero estoy muy feliz”.

Phung Le Hoang (centro) con sus estudiantes (Cortesía del autor)

Hoy, siento tanta felicidad en mi vida que solo puedo derramar lágrimas de alegría. No tengo palabras para explicar lo que es haber encontrado una forma de abandonar la depravación que era mi vida, haber descubierto principios verdaderos que me guíen mientras me esfuerzo por convertirme en una persona de pureza en mi alma y espíritu. Comparado con mi terrible vida en el pasado, es realmente un milagro lo lejos que he llegado.

Ese milagro solo fue posible porque fui afortunado de leer “Zhuan Falun“, el libro celestial de Falun Dafa, e iluminarme a la verdad que contiene. Me transformó desde lo más profundo de mi corazón, ayudándome a cambiar, dirigiéndome a lo que es correcto y apoyándome para encontrar el verdadero significado de la vida.

Falun Dafa es un tesoro disponible para todos los que tengan la buena suerte de encontrarlo. Si tienes la oportunidad de leer mi historia, me gustaría compartir más contigo acerca de lo que experimenté. Espero que también encuentres la felicidad en tu vida.

Phung Le Hoang (Teléfono: 0977.054.251)

A través de  La Gran Época.

Profesor de día, desenfreno de noche; hasta que un regalo de un amigo me rescató
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Categorías: Cultura Historias de vida

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