Desde tiempos antiguos, todos aquellos que han abrigado ambiciones nobles han atesorado el tiempo.

Quienes son diligentes consideran al tiempo un recurso más valioso que el dinero, así que duermen poco y hacen muchas cosas porque cada minuto vale y no vuelve más.

Hubo un dicho en la antigüedad: “Un sabio no valorará una pieza de jade de un metro, pero sí un centímetro de tiempo”.

Tao Yuanming, un famoso poeta en la dinastía Jin, una vez dijo: “La mejor época de vida no aparece otra vez, al igual que la mañana no aparecerá otra vez en un mismo día. Recomiendo que todos atesoren el tiempo, porque el tiempo no los esperará”.

Los anuncios publicitarios y las tendencias modernas nos llevan a creer que es bueno perseguir la comodidad, el gozo y la pereza. Sin embargo así estamos desperdiciando tiempo valioso para cultivarnos internamente, leer un buen libro, estudiar, pasar tiempo con la familia o hacer otras actividades sanas que fortalecen nuestro espíritu.

Valorar el tiempo es en definitiva, valorarnos también a nosotros mismos.

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Temas: Categorías: Cultura

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