Redacción BLes – Cuando se trata de la relación madre-hijo, la madre no es sólo la cuidadora, sino también la primera maestra del niño. Cada uno de sus modos de comportamiento, cada palabra cuidadosa, cada movimiento y cada gesto construirán las bases para el propio espíritu del niño y su éxito futuro. Tal es la premisa de esta historia de la vida del genio científico Thomas Edison.

El inventor Thomas Edison: la madre hace al genio
Nancy Edison y su hijo el inventor Thomas Alva Edison

El reverendo y la madre

Cuando Edison estaba en la escuela primaria, regresó de la escuela un día con una carta de su maestro. La carta estaba dirigida a su madre. “Su hijo está confundido. No le permitiremos que siga asistiendo a nuestra institución”, decía.

Sus ojos se nublaron con lágrimas al leer la carta para sí misma. Pero por instinto maternal, ella no creyó en lo que estaba escrito, y naturalmente decidió no darse por vencida.

La buena mujer preparó una excelente rutina de educación en el hogar para su hijo, y Edison dejó su escuela sin pensarlo dos veces.

Cuando la madre falleció, muchos años después, Edison se había convertido en uno de los mayores inventores científicos del siglo. Un día, revisando los viejos registros y pertenencias de la familia, él se encontró con una carta en papel marrón, enterrada en el viejo armario de su madre.

Era la de la escuela primaria que su madre recibiera muchos años antes.

Edison sollozó durante horas, antes de escribir con convicción en su diario: “Thomas Alva Edison era un niño confundido que, gracias al heroísmo de su madre, se convirtió en el genio del siglo”.

Edison sollozó mientras leía la carta de su maestra de primaria a su madre. (Foto: Pinterest)

La historia detrás de la heroína

Según los registros del Fondo de Educación Económica, en el año 1854, un maestro llamado Reverendo G. B. Engle marcó a un estudiante de 7 años, Thomas Alva Edison, como un niño “tonto y psicótico”. Edison nunca regresó a Port Huron, Michigan, la primera escuela oficial a la que asistió.

Su madre, Nancy Edison, viajó a la escuela con su hijo el día después de recibir la carta para discutir su contenido con el Reverendo. Sin embargo, el Reverendo era inamovible, y Nancy quedó enojada por su rigidez.

Decidió educar a su hijo en casa, abandonando la escuela a la que Edison había asistido durante sólo tres meses. Los registros sugieren que Edison también asistió a otras dos escuelas, cada una por un corto período de tiempo, pero el niño genio pasó la mayor parte de su infancia estudiando en casa bajo la excelente tutela de su madre.

Según la biografía “Thomas Alva Edison: El Gran Inventor Americano”, cuando este le dijo a su madre que el maestro lo había despedido por estúpido e incapaz, la pareja buscó una disculpa.

“Mi hijo no es retrasado, así lo creo yo“, argumentó la Sra. Edison. A pesar de la afirmación de la madre de Edison, el maestro del joven no reconsideraría su veredicto. Finalmente, Nancy Edison llegó a su propia conclusión: “Yo misma le enseñaré en casa”, anunció.

Edison, entonces un joven tímido y retirado, no creía a sus oídos. Miró a su madre, la mujer que tenía una confianza y una fe inquebrantables en sus habilidades, y se prometió a sí mismo que la haría sentirse orgullosa.

Al final de su vida, Edison citó una famosa frase: “Mi madre fue el origen de mi ser. Ella era tan verdadera, estaba tan segura de mí, y fue entonces cuando sentí que tenía a alguien por quien vivir, alguien a quien no debía decepcionar”.

El inventor Thomas Edison: la madre hace al genio
Miró a su madre y se prometió a sí mismo que la haría sentirse orgullosa. (Foto: Pixabay)

El coraje de la madre de Edison y su fe constante en las habilidades de su hijo lo convirtieron en el genio que llegó a ser. Con el amor de una madre tan verdadero y fuerte como el de Nancy Edison, todo es posible.

Louise Bevan – BLes.

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