Redacción BLes – El arroz joven crece hacia arriba y se mantiene en pie. Curiosamente, a medida que madura, sus granos se arquean hacia el suelo. En la vida, lo mismo es cierto; cuanto más inteligente sea la persona, más humilde será.

Siguiendo el ejemplo del arroz, entendemos que ser humano implica saber bajar la cabeza y el orgullo.

Para entender por qué inclinarse es tan significativo, es útil recordar que el simbolismo de este acto fue bien comprendido por el padre de la filosofía occidental, Sócrates. El filósofo había sido nombrado por el Oráculo en Delfos como el más sabio de todos los mortales, lo que atribuyó al hecho de que era consciente de su propia ignorancia: “Solo sé que no sé nada.”

Después de la declaración del Oráculo, muchos desafíos llegaron a Sócrates con preguntas diseñadas para confundirlo y socavar su reputación.

Un hombre vino y preguntó sobre la distancia exacta entre la Tierra y el cielo, a lo que Sócrates respondió que era exactamente de un metro.

El hombre respondió que no podía ser así, ya que los adultos medían normalmente 1,5 ó 1,8 metros de altura, y si el cielo estaba tan bajo, sus cabezas se abrían paso a través de las nubes. La respuesta de Sócrates fue que si uno quiere estar entre el cielo y la tierra, debe inclinarse.

La historia ilustra la necesidad de humildad en nuestro enfoque de la vida en este mundo. Al reconocer su propia incertidumbre sobre la verdad, Sócrates se elevó por encima de sus contemporáneos que erróneamente pensaban que lo sabían todo. De la misma manera, la reverencia a los demás muestra una dignidad interior que nos eleva.

La lección de Sócrates: inclinarse ante los demás muestra una dignidad interior que nos eleva. (Foto: Wikipedia)
La lección de Sócrates: inclinarse ante los demás muestra una dignidad interior que nos eleva. (Foto: Wikipedia)

Conócete a ti mismo: Haciendo reverencias por una mayor conciencia

El acto de inclinarse es tanto una acción considerada como un gesto físico. Inclinarse ante otro de ninguna manera significa rendirse o ser servil. Más bien, la reverencia muestra nuestra habilidad para poner a un lado nuestros egos, una marca de gente de principios y civilizada. Al humillarnos, obtenemos el autoconocimiento y la conciencia de nuestro lugar en el mundo. Aquellos que conocen su verdadero valor están mucho mejor en el gran esquema de las cosas.

Muchos de nosotros estamos continuamente descontentos con nuestro lugar en el mundo y siempre queremos mejorar a los demás. Cuando vemos a nuestros amigos y compañeros de trabajo siendo promovidos o recibiendo aumentos, es fácil sentir que nos estamos quedando atrás, y sentir desesperación. Si, en lugar de centrarnos en lo que hacen los demás, nos fijáramos en nuestras vidas, nos daríamos cuenta de que ya tenemos mucho. Mirar constantemente a los demás nos hace olvidar esto.

El poder de la humildad: Cómo 'inclinarse' ayuda a alcanzar el éxito en la vida
Aquellos que llegan más lejos en la vida son aquellos que entienden la necesidad de la humildad.

La mayoría de la gente trabaja duro para lograr sus metas, pero algunos terminan dándose cuenta de que pasaron demasiado tiempo en la búsqueda de cosas sin valor. Los que llegan más lejos en la vida son los que entienden la necesidad de la humildad.

Éxito a través de la humildad

Si la gente reconoce sus propios defectos e ignorancia, entonces también se dan cuenta de que necesitan saber más. Lo mismo ocurre con las mentes más grandes de la historia. Isaac Newton, cuyos descubrimientos revolucionaron la comprensión de la gente de cómo funciona el mundo, se describió a sí mismo como un niño en la playa que es seducido por una roca especialmente lisa o una concha bonita, “mientras que el gran océano de la verdad yace todo por descubrir ante mí”.

El gran físico era muy consciente de que, si “había visto más allá” que los que habían estado antes, fue “poniéndose de pie sobre los hombros de los Gigantes”. A la vista de sus asombrosos descubrimientos, la humildad de Newton es una lección de que conocer el valor de uno lleva a un mayor respeto por parte de los demás.

Simplicidad, lucha y éxito

El legado perdurable de Abraham Lincoln como uno de los más grandes estadistas de la historia a menudo lleva a la gente a olvidar las tremendas pruebas que sufrió a lo largo de su vida. Antes de convertirse en presidente de los Estados Unidos en 1860, Lincoln tuvo que lidiar con persistentes problemas de salud y una carrera política que fue una larga línea de fracasos en las elecciones locales, estatales y federales.

Incluso después de alcanzar su meta de convertirse en presidente, Lincoln tuvo que superar divisiones y luchas sin precedentes para salvar la idea de un país unido.

Abraham Lincoln se mantuvo fiel a sus raíces como un simple granjero fronterizo, incluso cuando se convirtió en el líder del país. (Foto: Pinterest)
Abraham Lincoln se mantuvo fiel a sus raíces como un simple granjero fronterizo, incluso cuando se convirtió en el líder del país.

A pesar de sus decepciones y dificultades, Lincoln nunca dejó de trabajar para traer paz, prosperidad y una vida mejor a su país. En su proclamación del Día de Acción de Gracias de 1863, mientras la Guerra Civil no daba señales de terminar, Lincoln logró centrar la atención de Estados Unidos en todo lo que tenía a pesar del conflicto. “Ningún consejo humano ha ideado ni ninguna mano mortal ha obrado estas grandes cosas”, dijo.

Esta capacidad de mostrar gratitud a un poder superior en el momento más bajo de la nación ilustra la creencia de Lincoln en la victoria final del bien.

Los jóvenes siempre están pensando en cómo impresionar a sus compañeros y quieren todo lo que ven a su alrededor, lo cual es una marca de su edad. Desafortunadamente, esto también significa que no son conscientes de sus debilidades, tales como la creencia excesiva en sus propias habilidades, la falta de ética laboral, la incapacidad para controlar su ira y la falta de comprensión de la difícil situación de los demás.

Dado el orgullo que sienten los jóvenes por sus logros, a menudo no ven los de los demás, por lo que no pueden aprender de su ejemplo. La “reverencia a la experiencia” no es una evasión, sino más bien un reconocimiento de que todos tenemos mucho que aprender de los demás.

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Temas: Categorías: Cultura

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