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Dice una antigua historia china que durante un invierno de la Dinastía Tang, mientras bebían y disfrutaban en un banquete del palacio imperial, la Emperatriz Wu Zetian y la Princesa Taiping notaron que los árboles de ciruelo del jardín estaban floreciendo con mucha gracia y belleza. Algo ebria y extasiada, la Emperatriz dispuso que las flores de todas las otras especies también debían florecer en la época invernal. “¡Escuchad! ¡Todas las flores en el jardín imperial deben estar completamente florecidas a primera hora de mañana o enfrentarán las consecuencias!”, vociferó. Con mucho temor, todas las flores hicieron un gran esfuerzo por florecer al cabo de un día. Como la peonía fue la única en desoír el mandato y florecer medio día después, fue desterrada hacia la ciudad de Luoyang, donde se cuenta que fue hallada por primera vez y donde, hasta el día de hoy, se dice que crecen las mejores peonías.

Verdad o leyenda, la peonía ha ganado fama de ser una de las flores más bellas del mundo. Por su forma agraciada y noble, desde tiempos ancestrales ha sido llamada la flor de la riqueza y la elegancia. Ha sido un símbolo de abundancia y fortuna, ganando también el título de “Reina de la miríada de flores”. Tal es su reconocimiento, que en 1957 llegó incluso a reemplazar a la zinia como flor oficial del Estado de Indiana, en Estados Unidos. Muy, pero muy lejos de su China natal.

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La peonía es una flor de tamaño grande, color profundo y brillante, y emite una fragancia que, según decían los poetas, huele como un perfume celestial. Florece a fines de primavera y principios de verano, le gusta un clima frío y seco, y se vuelve grande cuando sus raíces tienen buen drenaje, tierra fértil y buen sol.

Comúnmente, la peonía tiene pétalos simples, dobles y múltiples. Puede ser también de colores suaves y cálidos, pero hay tantas variaciones que casi no existe un color representativo. Se la puede encontrar en tonos de rojo, verde, rosa, blanco, amarillo, violeta y azul. También se pueden encontrar raros y preciados ejemplares de peonía negra, aunque su color en realidad es un púrpura oscuro.

Además de ser reconocida como una flor hermosa, la peonía se hallaba registrada en el libro de “Raíces y hierbas de Shen Nong” como una planta medicinal. Shen Nong, también conocido como el Granjero Divino o Emperador Yan, fue un personaje mítico que vivió en China hace 5.000 años, dedicado a probar cientos de especies de plantas para clasificarlas como benéficas o venenosas. Según su tratado, la raíz de la peonía podía ser usada como tratamiento contra las convulsiones. Hoy en día, incluso se le reconocen propiedades contra la tos, los nervios, la gota y los espasmos, entre otras afecciones.

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Además, la peonía posee propiedades comestibles. Hay registros sobre cómo se preparaban los pétalos, embebidos en una mezcla de harina y agua para después freírlos. Una práctica semejante a la que hoy se hace con las flores de violeta y de zucchini.

La peonía como símbolo de la antigua China

Existe un sinnúmero de obras literarias que hacen referencia a la belleza de la peonía, como así también cumplidos que fue recibiendo en libros de poemas a lo largo de la historia. Los autores solían describir sus virtudes, tal como tener “un perfume que viene del Cielo” o “un color como el rojo de las mejillas después beber un buen vino”.

Durante mucho tiempo, la flor de peonía fue el tema favorito en el bordado de almohadas y manteles, en la decoración y, entrando en la época de las Dinastías del Norte y del Sur, también en las artes plásticas. En la casa de los acaudalados había adornos de peonía por todos lados, que las familias más humildes ponían con la esperanza de atraer la riqueza y la buena fortuna. A la llegada de la Dinastía Sui, el Emperador Sui Yang la introdujo en los jardines de la familia real.

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En la cultura china, la flor de la peonía también se vio asociada con frecuencia a la belleza y al carácter femenino. Hace 1.400 años, las mujeres la utilizaban en sus cabellos para resaltar la vestimenta.

Otra de las tradiciones del campo indicaba que el tradicional cubrecama de tela azul estampado con flores debía ser reemplazado por uno especial con peonías rojas y amarillas después de que los novios se casaran. Cuando una pareja se casaba, la novia siempre traía con su dote una colcha con una funda de tela con peonías rojas y amarillas. La tradición mandaba que la novia visitase su casa materna tres días después de su casamiento. Cuando volvía a casa del marido, ya no se consideraba más novia y tenía que empezar a tomar las responsabilidades de la casa como esposa y nuera, entonces volvía a cambiar la funda por aquella de tela común de color azul. Cuando su hija se casase, la funda con peonias brillantes reaparecería entre sus dotes.

Llegando a la época de la Dinastía Tang, la peonía se convirtió en un símbolo que representaba el auge de la nación. Plantar y gozar de la visión y fragancia de una peonía se convirtió en uno de los pasatiempos más generalizados de China. Era toda una pasión para la gente de la época disfrutar de los días en que la peonía florecía.

En 1903, la última de las dinastías chinas, la Dinastía Qing, declaró a la peonía como flor nacional. Sin embargo, después de la llegada del comunismo, oficialmente dejó de ser el símbolo representativo de China. En los años 1994 y 2003, se propuso una vez más elevar a la peonía como la flor del país, pero la moción nunca se hizo efectiva.

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Peonía, la reina de las flores
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Temas: Categorías: Cultura

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