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A estas alturas, es un hecho bien conocido que los adultos estadounidenses no leen. El 14% no sabe leer. El trece por ciento no puede leer bien. Y según Pew [Centro de investigación estadounidense], uno de cada cuatro adultos ni siquiera se molestó en coger un libro en el último año.

Pero estos son adultos, ¿verdad? Están ocupados con el trabajo, la crianza de los hijos y las responsabilidades sociales y no tienen tiempo para cosas como leer.

Los chicos de secundaria son un asunto diferente. Después de todo, pasan mucho tiempo en la escuela. ¿No les ayudaría ese hecho a tener un buen número de libros en la mochila?

No según un nuevo estudio de la Asociación Americana de Psicología. Realizado por el psicólogo y profesor Jean Twenge, el estudio encuentra que el declive de la lectura entre los adolescentes estadounidenses es peor de lo esperado. En 2016, sólo el 16 por ciento de los estudiantes del último año de secundaria informaron que leían diariamente un libro o revista. Hace aproximadamente 40 años, el 60 por ciento de los estudiantes del último año de la escuela secundaria hicieron lo mismo.

Gráfico que muestra la caída en el número de jóvenes que leen a diario desde 1970 a 2016.
Gráfico que muestra la caída en el número de jóvenes que leen a diario desde 1970 a 2016.

Es una caída bastante dramática

Como explica Twenge, los adolescentes han reemplazado la lectura de libros y medios impresos por actividades digitales como los videojuegos y los medios sociales. Tal situación es preocupante, explica Twenge, ya que prepara a los estudiantes de secundaria para el fracaso en la universidad cuando deben leer cientos de páginas para mantenerse al día con sus tareas escolares:

“Ser capaz de leer textos largos es crucial para entender temas complejos y desarrollar habilidades de pensamiento crítico. Las democracias necesitan votantes informados y ciudadanos involucrados que puedan reflexionar sobre los temas, y eso podría ser más difícil para personas de todas las edades ahora que la información en línea es la norma”.

La observación de Twenge fue ampliada por Richard Weaver, el difunto profesor y autor de la Universidad de Chicago. En su libro, Las ideas tienen consecuencias, señala Weaver:

“El hombre de cultura encuentra relevante todo el pasado; la burguesía y el bárbaro sólo encuentran relevante lo que tiene alguna conexión apremiante con sus apetitos. Aquellos que sólo recuerdan tienen un sentido de relación, pero quien tiene un sentido de relación está por lo menos en el primer grado de filosofía. La afirmación de Henry Ford de que la historia es una tontería es una observación perfectamente apropiada para un industrial burgués, y fue seguida con igual propiedad por otra: ‘Los credos deben desaparecer’. La tecnología no sólo se emancipa de la memoria, sino también de la fe”.

Tales observaciones deberían hacernos pensar. La tecnología no es necesariamente algo tan malo que todos debemos abolirla de nuestra vista. Si se utiliza de manera adecuada, es sin duda una herramienta útil.

Pero, ¿dice algo nuestra cercanía a la tecnología sobre nuestros deseos más íntimos? Si no somos capaces de interactuar con los libros e ideas del pasado y sólo podemos funcionar con los medios de comunicación del aquí y del ahora, ¿estamos en peligro de perder más que nuestra memoria nacional?

Este post High Schoolers Don’t Read Books Anymore…. y Why That Sets Them Up for Failure fue publicado originalmente en Intellectual Takeout por Annie Holmquist.

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Preparándose para el fracaso: Los estudiantes de secundaria ya no leen libros
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Categorías: Cultura

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