En la antigüedad, las personas tomaban muy en serio sus promesas y la palabra tenía un compromiso y un valor inquebrantable. Esta historia es un ejemplo de ello.

Durante muchas generaciones, en China se han transmitido historias de señores que mantuvieron su palabra, sin importar las circunstancias.

Una es la de Liu Tingshi, un oficial de la Corte Real, quien nació en una familia de agricultores.

Él estaba comprometido con la hija de su vecino pero la boda se había aplazado para que él pudiera prepararse para el examen de erudito, lo cual era importante para su carrera. Cuando Liu regresó a su ciudad natal convertido en funcionario de la Corte Real, se enteró que su vecino había muerto y que su hija había quedado ciega a causa de una enfermedad.

Además, su familia estaba en un muy mal estado financiero. Liu comenzó a prepararse para la boda pero la familia del vecino se negó a seguir adelante debido a la ceguera de la mujer. No esperaban que ella se casara con un funcionario de alto rango.

Liu insistió y le dijo: “Se lo prometí a su padre. ¿Cómo puedo romper mi promesa solo porque él haya muerto y su hija esté ahora ciega?”.

Finalmente el funcionario cumplió con su palabra de honor y se casó con su prometida.

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Temas: Categorías: Cultura

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