Por Liwei Fu

Es difícil encontrar a un argentino que, después de vivir algunos años fuera del país, no añore un buen asado al aire libre con amigos o familia, a fuego lento y completo, con achuras y distintos cortes de carne. Pero yo, después de tantos años de carne y más carne, sólo sueño con fideos en sopa caliente como me los hacía mi mamá.

Ya comenté en artículos anteriores que la mitad de los chinos –los del norte de China– no comen arroz; el trigo es su alimento principal. Por eso, los fideos son un plato típico que no falta en la mesa. Los fideos en diferentes sopas son un plato que brinda bienestar y sosiego tanto a ricos como a pobres. Recuerdo cuando estaba enferma, cansada, o cuando tenía que estudiar por las noches, mi madre me preparaba un tazón de fideos en sopa caliente. La sopa variaba según lo que había en el momento; a veces eran simplemente sobras rejuntadas en una sopa, a veces era carne cocinada durante largo tiempo con muchas especias –como los famosos fideos con guiso de carne de vaca–, pero era el vapor caliente de una sopa aromática que me traía mi mamá lo que siempre me alentaba a estudiar más y me curaba de mis resfríos o me reponía del cansancio.

Recuerdo una vez, al volver a Taiwán después de mucho tiempo, tuve que esperar unas horas en el aeropuerto de Hong Kong. Estaba cansada y con hambre –porque nunca comía el desayuno artificial que ofrecen las aerolíneas–, cuando vi el característico vapor saliendo de una olla con sopa. Para mi alegre sorpresa, descubrí que los restaurantes en el aeropuerto de Hong Kong, ¡sirven fideos en sopa! Tomé mi sopa caliente con fideos y se me fue todo el cansancio; para mí, en ese momento fue la mejor comida del mundo.

En otra oportunidad, cuando tuve a mi primera hija en Brasil, recién había llegado al país y no conocía a nadie. El parto fue difícil y, por complicaciones, estaba muy débil y no podía levantarme. Me acuerdo que mi mayor deseo era comer un tazón lleno de fideos en sopa caliente, condimentado con cilantro; soñaba con esto. Mi marido no sabía cocinar ni hacer las compras, y lo que me pudo preparar fueron bifes a la plancha, bifes y nada más que bifes. Esto a una argentina le hubiera encantado, pero a mí, en ese estado, me resultó imposible tragar semejante pedazo de carne. Lloraba por un tazón de fideos en sopa; lloraba por mi mamá, que seguramente me hubiera hecho una sopa con caldo de carne para darme fuerza, con muchas verduras mezcladas, cilantro y fideos caseros.

En Argentina también lo extraño, así que cada tanto me doy el gusto y me lo preparo en casa. Es cierto que con la influencia de tantos inmigrantes italianos, los fideos en este país son un plato tan común como el churrasco o la milanesa; en lo que a popularidad y hábito respecta, quizás sólo podríamos ubicarlo debajo de un selecto grupo encabezado por el mate y el pan de mesa. Definitivamente supera al arroz, que si bien se lo come en guisos, sopas, a modo de “rissotto italiano” o al estilo de la “paella española”, está más abajo en el ranking de los gustos argentinos.

Pero más allá de la popularidad de los fideos, comer un tazón grande con muchos fideos en sopa caliente todavía es algo inusual en Argentina. En cambio, el hábito de comer fideos en sopa ya se ha difundido en regiones donde residen más chinos, como Estados Unidos y Europa. Allí son comunes los “noodle shops”, que venden distintas variedades de fideos en sopa como plato principal. ¡Creo que estos sabores también sería bienvenidos en el paladar de los argentinos, tal como han adoptado tantos otros platos exóticos asiáticos!

Fideos en sopa, no “sopa de fideos.

Alguien pudo haber pensado todo el tiempo al leer el apartado anterior, “Acá le decimos sopa de fideos”, interpretando quizás “fideos en sopa” como un esfuerzo lingüístico de un asiático. Pero no. Los fideos en sopa caliente que se consumen en Asia son diferentes de la “sopa de fideos”, porque en la versión asiática los fideos abundan y son el actor principal del plato; mientras que en Occidente, la identidad de plato de la “sopa de fideos” pasa por la sopa, y los fideos son solo algo sólido para acompañarla. En Asia, uno puede llenarse con un tazón de fideos con sopa, que se sirve normalmente en tazones grandes y constituyen un plato principal.

De este plato tan querido surgieron los fideos instantáneos. La tecnología se inventó en Japón y se difundió ampliamente en todos los países asiáticos.
La increíble cantidad de paquetes de fideos instantáneos que se venden a diario en Asia da cuenta del amor de los asiáticos por los fideos en sopa caliente. Con esta forma de fideos instantáneos -ya que se puede comer unos fideos con sopa caliente en cualquier lugar- solo se necesita agua y una manera de hacerla hervir. Es algo barato y rápido, aunque un hombre occidental no podría llenarse con un solo paquete.

China ocupa el primer puesto en el ranking de consumo, con 44.300 millones de paquetes de fideos instantáneos consumidos al año. Después viene Corea, que vende por año más o menos 35.000 millones de paquetes; aunque a nivel individual es todavía superior, ya que cada coreano come unos 76 paquetes por año. Luego viene Indonesia, con 12.400 millones; seguido por Japón, con 5.400 millones; Filipinas con 2.300 millones; Vietnam y Tailandia con 2.000 millones; y en último lugar Taiwán, con cerca de 1.000 millones, lo que significa 39 paquetes de fideos instantáneos por persona por año, la mitad de los coreanos

Es bueno saber que en Taiwán no se consumen tantos fideos instantáneos; esto significa que la gente todavía quiere comer bien, con productos naturales, no tan artificiales. Los fideos instantáneos más baratos, por ejemplo los de China, en general son condimentados con productos artificiales de origen químico, y muchos contienen conservantes; es mejor evitar los fideos instantáneos fabricados en China continental. Es de conocimiento público que existen muchas marcas sin conciencia ni ética en China, porque carecen de un control estatal. Son puramente químicos, dado que los químicos son más baratos como materia prima que el trigo y demás ingredientes; tales productos resultan extremadamente dañinos para la salud y son restringidos y prohibidos alrededor del mundo. En algunos países asiáticos ya hay estudios sobre los problemas de salud que afectan a los chicos que comen muchos fideos instantáneos.

Receta:

Fideos salteados

Vamos a hacer los fideos salteados como una alternativa más seductora y práctica para los argentinos que los fideos en sopa, porque los fideos salteados ya son un plato popular que se pide mucho en los restaurantes de comida china.

Incorporar los fideos salteados a las preparaciones hogareñas resultará muy práctico, porque puede ser que en una casa argentina no haya muchos restos de arroz en la heladera, pero en todas las casas siempre hay alguna sobra de fideos: restos de tallarines, spaghetti, tirabuzones o en cualquier otra de sus formas.

Bueno, tomemos los restos de cualquier tipo de fideos o cocinemos fideos “al dente” para hacer este plato. De la misma manera en que hicimos el arroz salteado, utilizaremos ingredientes que tengamos en la heladera, que bien podrían ser cebollas de verdeo o cebollas blancas, restos de fiambres, carne o pollo cortado en trozos finos. Hacemos un omelette fino y lo cortamos en bocados; podemos utilizar también zanahoria rallada, arvejas y/o alguna verdura como acelga o repollo, espinaca cortada bien chiquita, etc. Hay que aplicar la imaginación para aprovechar los restos en lugar de tirarlos. Si utilizamos trocitos de carne fresca, será bueno marinarlos previamente en un poco de salsa de soja mezclada con otro poco de almidón. Así, cuando los cocinamos quedan tiernos, jugosos y sabrosos.

Recordemos que la clave en general para los platos chinos salteados es saltear los ingredientes separadamente.

Sobre fuego fuerte y con poco aceite, salteamos la cebolla; después agregamos las verduras y sazonamos un poco. El omelette lo hacemos aparte y lo cortamos en trocitos pequeños. La carne o restos de fiambres también los salteamos solos, y finalmente juntamos todos los ingredientes ya cocinados. Agregamos sal, pimienta y algo de salsa de soja.

Calentamos una sartén con algo de aceite y agregamos los fideos moviéndolos hasta que estén calentitos. Agregar la mezcla de carne y verduras y mezclar con movimientos enérgicos. Saltear todo mezclando bien. Ahora es el momento de probar y corregir el condimento. También se puede agregar algo de kétchup o salsa de tomate; esto depende del gusto de cada uno. Recuerde que no hay reglas fijas, cocinar es un trabajo creativo; los chicos seguramente comerán más con un poco de kétchup.

Las preparaciones chinas siempre llevan el concepto del ahorro de energía en la cocción y, a la vez, el de aprovechar bien toda la comida, de manera de alimentar más y mejor con menos ingredientes. Por lo tanto, para un occidental que vive solo o gente de bajos recursos, este tipo de platos económicos en los que se puede utilizar restos resulta muy conveniente, ya que con muy pocos de cada ingrediente se obtienen porciones abundantes y nutritivas.

Para el que no le gusta dedicar mucho tiempo a la cocina, puede preparar una buena cantidad de fideos salteados y guardarlos para otro día; verá que quedan aún más ricos. Ojo, si algunos son restos, no se pueden guardar por mucho tiempo, porque se malogran más rápido cuando hay una fusión de distintos ingredientes. Congelarlo es otra opción, después solo hay que calentarlo agregando un poco de agua, y ya está.

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