En los años 70, Jeanne Mitchell estaba empezando la universidad y también pasaba por los años más oscuros de su vida.

Pero al inicio de la universidad, Jeanne conoció a Sid, y las dos se hicieron amigas rápidamente.

“Fue una época difícil en mi vida y ella fue un apoyo increíble y una persona maravillosa”, recordó Jeanne.

Dijo que Sid era, y sigue siendo, una de las personas más bondadosas y cariñosas que Jeanne había conocido, y que, a través de los años, no sabía cómo lo habría logrado sin el apoyo de su mejor amiga.

Pero después de la universidad, Jeanne se casó. A su primer marido no le caía bien Sid, y a Sid no le caía bien su marido.

“No podía soportar el conflicto”, recordó Jeanne. Así que los mantuvo separados, y poco a poco perdió contacto con su mejor amiga.

Jeanne eventualmente se divorció y trató de contactarla de nuevo, pero no pudo encontrar a su amiga.

“No tengo muchos remordimientos en la vida”, dijo Jeanne a Epoch Times. “Pero este fue uno de mis mayores remordimientos”.

Se culpó a sí misma por haber perdido esa amistad, tanto que decidió no volver a dejar que sucediera. Jeanne cumplió esa promesa, y se negó a permitir que otra gente en su vida decidiera si ella debía ser o no, amiga de otra persona. Esta situación la puso a prueba a una vez más.

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No fue hasta 40 años después que Jeanne tuvo que enfrentar el problema de frente otra vez.

Jeanne vivía en la ciudad de Nueva York en ese momento, pero en un viaje a Washington DC, estaba con un grupo de colegas en un restaurante informal cuando pensó haber vissto una cara familiar.

“Así que crucé la habitación, y vi a mi amiga, a quien no había visto desde aquel entonces, oh, tal vez desde el 74″, dijo Jeanne. Tiene rasgos muy distintivos, agregó, y no es el tipo de cara que se puede olvidar fácilmente.

Entonces dudó.

Jeanne quería profundamente que su amiga la recordara, pero tenía tanto miedo que la amistad no fuera la misma, y la conexión ya no estuviese allí, que casi pensó que sería mejor dejarlo como estaba.

Sin embargo, Jeanne dijo que ahora practicaba Falun Dafa, una práctica de meditación que también enseña a la gente a estar atenta y a seguir los principios de verdad, compasión y tolerancia. Una de las cosas que esta práctica en consciencia le había enseñado a Jeanne era apreciar sus relaciones y cultivarlas.

Jóvenes practicantes de Falun Gong asisten a una vigilia a la luz de las velas. (Samira Bouaou/The Epoch Times)

Pensando que no podía hacerle daño, Jeanne se acercó a su amiga y tuvieron una conversación muy breve antes de que ella tuviera que irse, pero se las arreglaron para intercambiar números de teléfono.

Después de eso, por algunos años no pasó nada y Jeanne aún era un poco cautelosa de no presionar demasiado a su amiga.

“Por un lado, realmente quería contactarme con ella, pero, por otro lado, tenía miedo”, dijo. Luego llegó el cumpleaños de su amiga y, valorando que se habían puesto en contacto nuevamente, Jeanne le envió un mensaje de agradecimiento por su apoyo y amistad durante todos esos años.

“Sólo para darles un ejemplo: Fuimos al Goucher College en Maryland, y cuando me trasladé a la Universidad de Michigan, ella se ofreció a llevarme, es un viaje de entre 10 y 12 horas. Mis padres no podían entender por qué haría eso, pero esa es la clase de persona que ella es”, explicó Jeanne.

Su publicación en Facebook finalmente la llevó a hacer una llamada telefónica, lo que luego hizo que las dos amigas se volvieran a reunir.

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Sid terminó viniendo a la ciudad de Nueva York para visitar a Jeanne, y mientras pasaban un día entero hablando y conociéndose una vez más, Jeanne quedó impresionada por lo mucho que ambos aún tenían en común, y la persona tan compasiva que era Sid.

“Es terapeuta musical”, explicó Jeanne. “Y pasamos, tal vez cuatro o cinco músicos callejeros en nuestro paseo por la ciudad, y a cada uno le daba dinero”.

“A ella realmente le importa la gente y cuidar de ella”, dijo Jeanne. Desde muy joven Sid ha estado ayudando a cuidar de su madre, que padece una enfermedad mental, y el trabajo de su vida ha sido llevar la sanación a través de la música y las artes a jóvenes desfavorecidos. El corazón que tiene por la gente es evidente a través de la música que escribe, agregó Jeanne.

“Me alegré mucho de volverla a ver, y ella se alegró mucho de verme”, dijo Jeanne.

Si no fuera por la práctica de Jeanne, que le ayudó a apreciar sus relaciones, ella piensa que quizás habría dejado escapar la oportunidad de volver a conectarse con su amiga.

“No era como si hubiéramos retomado nuestra amistad donde la habíamos dejado”, agregó Jeanne. “Ha pasado tanto tiempo, que estamos aprendiendo todo de nuevo”.

*Nota del editor:

Falun Dafa es una práctica de cultivación de mente y cuerpo que enseña Verdad, Benevolencia, Tolerancia como una forma de mejorar la salud y el carácter moral y alcanzar la sabiduría espiritual.

Para obtener más información sobre la práctica o descargar “Zhuan Falun”, visite: http://es.falundafa.org/. Todos los libros, música de ejercicio, recursos e instrucciones están disponibles de forma completamente gratuita.

A través de La Gran Época.

La emotiva historia de dos amigas que se reencontraron después 40 años
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Categorías: Cultura Historias de vida

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