[Minghui Net] A lo largo de la extensa historia de China, el respeto a los maestros ha sido una maravillosa y virtuosa tradición. En la antigua China, la gente ponía mucha atención a la importancia de respetar a los maestros y cultivar la virtud. Ellos establecieron un excelente ejemplo para las generaciones siguientes.

Durante el período de la primavera y el otoño (desde la segunda mitad del siglo VIII a. C. hasta la primera mitad del siglo V a. C.), Yan Hui vivía en una parte del imperio de China conocida como la nación de Lu. Él era un seguidor de Confucio. Pasó su vida dedicado al estudio de las enseñanzas de Confucio y fue famoso por su virtud.

Yan Hui comenzó como un humilde estudiante deseoso de aprender. En seguida se dio cuenta de la profundidad del Confucionismo. Él dijo, Cuanto más estudio, más siento su profundidad. Cuanto más aprendo, mas veo su complejidad. Si bien es intenso y profundo, el maestro nos guía gradualmente con todo tipo de literatura para enriquecer nuestro conocimiento con el fin de que podamos mejorar.

El maestro también es comedido con lo que nos dice para que de ninguna manera dejemos de aprender. A través del esfuerzo, siento que he entendido algo de ello. Pero si quiero seguir avanzando, tengo que continuar con el estudio y la práctica.

En ese mismo momento, otro maestro espiritual estaba enseñando su camino en la nación de Lu, compitiendo con Confucio. Él propagaba las doctrinas del mal y engañó a muchos estudiantes. Confundió a muchos y llegó un momento en que la clase de Confucio se llenaba durante tres días y se quedaba vacía en los siguientes tres días. Solo Yan Hui se quedó y nunca se fue.

Algunos le preguntaron, ¿Por qué no aprendes con el otro maestro? Yan Hui respondió: Ser mi maestro por un día es ser mi padre para toda mi vida. Además, Confucio respeta el orden celestial y fomenta la virtud. Él enseña el camino recto. Es exactamente lo que quiero aprender. ¿Por qué debería dejarle?

Yan Hui estudió mucho. Aunque su condición de vida era pobre, él estaba contento. Fue diligente y leía una y otra vez las enseñanzas con el fin de poder alcanzar estudiar una cosa para aprender diez cosas. Confucio le alababa y decía de él, Yan Hui es verdaderamente extraordinario. Él solo come un plato de arroz y un tazón de sopa en cada comida, vive en una habitación sencilla y soporta dificultades que otros no pueden soportar. Siempre está centrado y estudia de forma persistente. Realmente, es grande! Yan Hui entendió la compasión que Confucio fomentó y lo llevó a cabo.

Yan Hui fue humilde, y creía que “uno nunca debería descargar su ira contra los demás y nunca recordar al otro sus errores”. Cuando Confucio le preguntó sobre la manera de tratar a los demás, él contestó, Cuando los demás sean amables conmigo, yo seré amable con ellos. Cuando los otros no sean amables conmigo, yo seguiré siendo amable con ellos.

Confucio fomentó gobernar con compasión y moral. Yan Hui grabó esto en su corazón y lo llevó consigo a lo largo de su vida. Siguió a Confucio por muchos países para propagar el camino recto. Yan Hui deseaba fervientemente una sociedad armoniosa donde la virtud esté en el corazón de todos, el gobernante y su gente estén en armonía. Todo el mundo obedezca las leyes con el fin de que no haya necesidad de alzar muros y mucho menos preocuparse por las guerras. Creía que el camino hacia una sociedad armoniosa se basaba en la enseñanza de la moralidad a la gente. Él estaba firme y decidido a transmitir esto. No importaba cuán duro fuera el ambiente, él siempre intentaba conseguirlo.

Cuando Confucio se quedó desamparado y sin alimentos entre las zonas de Chen y Cai, algunos discípulos se sintieron preocupados. Solo Yan Hui permaneció tranquilo y en calma. Puso algo de comida delante de Confucio para mostrar su respeto y lealtad. Él dijo, Confucio ha alcanzado un nivel muy alto. Esta es la razón por la que algunas personas no le pueden aceptar. Aun así, sigue haciendo todo lo mejor para ascender y evitar el sufrimiento de la gente con su compasión.

A pesar de que algunas personas son celosas, ¿cuánto se podrá soportar para estar en el camino recto? En ello radica la verdadera razón de por qué es tan preciado. Solo un hombre noble puede defender con persistencia la rectitud bajo toda circunstancia. Nos deberíamos avergonzar si no podemos hacerlo. Si algunas personas no pueden aceptar cuando hacemos esto, deberían ellos mismos avergonzarse. Confucio se puso muy contento al escuchar esto y le alabó.

Yan Hui se adhirió a la enseñanza de Confucio. Él mismo se cultivó, fue comedido con todos sus deseos y trató de ser compasivo. Desde entonces, su espíritu de búsqueda de la verdad ha alentado al pueblo chino.

Los valores tradicionales incluyen el respeto a los maestros y cultivar la virtud
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Categorías: Cultura Legado divino

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