Por Liwei Fu

Cuando era niña, a mis hermanas y a mí nos gustaba jugar con los frutos del anís estrellado. Su forma de estrella nos encantaba. Muchas veces las atábamos con hilo y nos las colgábamos en las orejas como aros, o inventábamos otras decoraciones con la fantasía del momento. Sólo que cada vez que jugábamos con anís estrellado, lo robábamos de la cocina y mi madre lo notaba inmediatamente, porque el aroma del anís es tan penetrante que llenaba la casa.

Nuestras manos también se impregnaban con este aroma. Entonces mi madre solía gritar: ¡No los ensucien, son para cocinar, devuélvanlos a la cocina!

El anís estrellado pertenece a la familia de las magnolias y proviene de un pequeño árbol que crece en el sudoeste de China. El árbol recuerda al laurel por su bello porte, y al magnolio por sus flores decorativas. Se le llama anís estrellado porque sus frutos tienen ocho carpelos carniformes que al madurar se abren formando una estrella. Estos frutos son de un color oscuro y poseen unas semillas suaves y brillosas de color café.

Se cultiva principalmente en China, aunque hoy en día también se cultiva en el sudeste de los Estados Unidos y en otras zonas cálidas y húmedas del continente americano.

En Occidente se usa más en cosas dulces o licores. La especia añade un matiz elegante a una compota de ciruela o a una mermelada de peras remojadas en vino tinto. Las semillas del anís tienen múltiples usos, especialmente en la elaboración de panes y pasteles. De igual modo, se lo utiliza para aromatizar licores. Los nostálgicos occidentales dirán que el aroma del anís les recuerda la Navidad, pues en los viejos tiempos, cuando la mujer de la casa todavía preparaba delicias como galletas y tortas de Navidad, la mezcla de clavos de olor, canela y anís era una fija que en esa época del año, era el aroma del hogar, de la familia, de las fiestas.

En la cocina china, el anís estrellado es uno de los ingredientes del tradicional polvo de las cinco especias. Esta mezcla se elabora con raíz de jengibre o pimienta de Sichuan, casia o canela china, clavo de olor, semillas de anís y anís estrellado en polvo. La composición del polvo chino de cinco las especias se fundamenta en la filosofía china del balance. En la cocina china se presta mucha importancia al balance de sabores, colores y la naturaleza de los ingredientes (si son ying o yang, cálidos o fríos).

Aparte de esto, ¿cómo se saca mejor provecho del anís? Se suele añadir una pieza entera en un líquido hirviendo a fuego lento o en un plato de cocción, para aprovechar su sabor. Es igualmente perfecto para adobar carnes, en especial para la carne de cerdo asada al estilo chino, que se marina durante una noche en una mezcla de salsa de soja, azúcar o miel y unas estrellas de anís.

Otros países asiáticos también consideran al anís como un estandarte de su repertorio culinario. Uno de los ingredientes del caldo para la tradicional sopa vietnamita de tallarines llamada ‘pho’ es el anís estrellado. En la cocina hindú tampoco puede faltar el anís estrellado, que es un ingrediente clásico de un tipo de curry.

A los clásicos huevos teñidos con té no les puede faltar el anís estrellado. ¿Cómo se hacen? Hay que hervir los huevos en una mezcla de agua, salsa de soja y anís estrellado. Después de un rato de cocción, romper un poco las cáscaras para que entre el sabor de la infusión. Hervirlos hasta que los huevos tomen el color de la salsa; tienen que quedar de color marrón. Se comen como un bocado rápido y son prácticos para llevarlos al trabajo o la escuela como vianda. También se pueden cortar para decorar algún plato.

Propiedades curativas

En Occidente se conoce al anís por su rol protagónico en la cocina oriental, pero no se sabe mucho de sus propiedades curativas. En este sentido, el anís estrellado es especial para cuando el tiempo está tempestuoso y muy frío, ya que posee la cualidad de dar calor. En China se utiliza mucho para preparar infusiones que ayudan a lograr que el cuerpo vuelva a su temperatura normal. Servido como aperitivo en forma de té pone funcionamiento sus condiciones de carminativo, eupéptico, espasmolítico, antiséptico, anti-diarreico, expectorante, emenagogo y galactogogo. Es particularmente útil en los casos de digestiones pesadas, fermentación intestinal y flatulencia. Por su acción ligeramente antiespasmódica, alivia los espasmos de las vísceras huecas (estómago, vesícula biliar, intestino, útero, etc.). Recuerdo que mi madre hacía una medicina casera que era una infusión de agua con azúcar negra, jengibre y anís, para aliviar el dolor menstrual.

También tiene otros usos curativos: es muy bueno para personas con problemas y dificultades respiratorias y es uno de los ingredientes básicos en los medicamentos Tamiflu (único medicamento recomendado por la Organización Mundial de la Salud) para la gripe aviar.

Lo que no sabías sobre el anís estrellado
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