(Minghui.org) A lo largo de la historia, el Himalaya ha sido la tierra de muchos cultivadores. La gente que vive allí lleva una vida simple, modesta y todos cantan y bailan. Ellos también veneran a Fo Fa. Casi un milenio atrás, en esta región había un cultivador llamado Milarepa. Mientras que muchos Fo y Pusas necesitaron reencarnarse durante muchas vidas y pasaron por muchas calamidades antes de obtener la Perfección, Milarepa logró la poderosa virtud en una sola vida y, más tarde, llegó a ser conocido como el fundador de la Vía Blanca del Budismo Tibetano.

(Continúa de la Parte 4)

“Ngokton Chodor y su familia vinieron con muchas ofrendas para pedir guanding a Hevajra. La esposa del Maestro me dijo: ‘A Marpa solo le preocupa el dinero, y ni siquiera le enseñará el Fa a un cultivador solitario como tú. Déjame pensar en la manera de conseguirte una ofrenda. No importa cómo sea, necesitas obtener guanding. Por favor toma esto y ve a pedírselo. Si aun así él no te enseña el Fa, iré a rogar por ti. Entonces ella sacó un rubí en forma de dragón de su ropa interior y me lo entregó. Con este brillante y radiante rubí, entré en la capilla. Después de postrarme frente al maestro y de entregarle el rubí, le dije: ‘Maestro, por favor, ayúdeme con guanding esta vez finalmente’. Con esas palabras, me senté en el lugar del receptor”.

“El Maestro tomó el rubí, le dio vueltas y lo miró por un rato. Luego preguntó: ‘Hombre Poderoso, ¿de dónde sacaste esto?’”.

“’Es de la esposa del maestro’, le contesté”.

“El Maestro dijo con una sonrisa: ‘¡Llama a Dakmema aquí!’”.

“La esposa del Maestro vino, y el Maestro le preguntó: “Dakmema, ¿de dónde sacaste esto?”.

“Su esposa se inclinó varias veces y le dijo temblando de miedo: ‘Este rubí no tiene nada que ver con el maestro. Cuando me casé, mis padres dijeron que usted parecía tener mal genio. Si algún día la vida se ponía difícil, era posible que necesitase dinero. Así que me dieron este rubí y me pidieron que no se lo mostrara a nadie. Esta es mi propiedad secreta. Pero como este discípulo lo necesita tanto, entonces le di el rubí. Por favor acéptelo y bondadosamente hágale guanding. En el pasado, repetidamente lo expulsó durante guanding, causando que se desesperara. Esta vez espero que Ngokton Chodor y otros discípulos puedan ayudarme a suplicarle juntos, al maestro’. Luego se inclinó una y otra vez”.

“Al ver que el maestro aún tenía una expresión de enojo, Ngokton y los demás no se atrevieron a decir nada. Simplemente se postraron ante el maestro. El Maestro dijo: ‘Dakmema, ¿cómo puedes ser tan tonta y darle este buen rubí a otro? ¡Humph! Luego se puso el rubí en la cabeza y continuó: ‘Dakmema, te equivocas. Todo lo que tienes es mío, incluido este rubí. Hombre Poderoso, si tienes ofrendas, realizaré guanding para ti. Este rubí es mío y no cuenta como tu ofrenda’”.

“Sin embargo, pensé que la esposa del maestro le explicaría otra vez por qué este rubí era una ofrenda. Todos los demás también estaban rogando por mí. Así que desvergonzadamente esperé allí sin moverme”.

“El Maestro se puso furioso. Saltó de su asiento y me regañó: ‘Te dije que salieras. ¡¿Por qué sigues aquí?!’ Levantó su pierna y me pateó por todas partes. Cuando mi cabeza tocó el suelo, me pisó contra el suelo. Me sentí mareado, como si todo se oscureciera. Bruscamente otra vez me pateó volteándome, y entonces miré hacia arriba. Repentinamente todo alrededor parecía brillar y vi estrellas. Después de patearme, el maestro me golpeó con un látigo. Ngokton se acercó y le pidió al maestro que se detenga, pero el maestro realmente se veía extremadamente enojado. Parecía que su poderosa ira había llegado al extremo cuando saltaba por el pasillo. Pensé: ‘Aparte del dolor, no obtendré nada aquí. Debería suicidarme. Mientras lloraba amargamente, la esposa del maestro vino a consolarme. Conteniendo las lágrimas, dijo: ‘Hombre Poderoso, no estés triste. En este mundo no hay mejor discípulo que tú. Si quieres encontrar a otros maestros para aprender el Fa, sin duda te ayudaré a presentarte ante ellos. Te ayudaré para que pagues tu manutención y las ofrendas al maestro’. Por lo general, la esposa del maestro asistía a las ceremonias de seguimiento, pero como esa vez lloré toda la noche, ella se quedó conmigo toda la noche”.

“A la mañana siguiente el maestro mandó a buscarme. Pensé que me enseñaría el Fa y corrí hacia él. El Maestro me preguntó: ‘No realicé guanding para ti ayer. ¿Estás molesto? ¿Tuviste algún mal pensamiento??”.

“Respondí: ‘Mi fe en el maestro no vacila. Lo pensé durante mucho tiempo. Esto es porque mis pecados son demasiado grandes’. Con profunda tristeza en mi corazón lloraba mientras hablaba. El Maestro dijo: ‘¡¿Por qué lloras delante de mí en lugar de arrepentirte?! ¡Vete de aquí!’”.

“Me fui sintiéndome extremadamente afligido, como si tuviera un trastorno mental. Pensé: ‘Esto es realmente extraño. Cuando cometí errores, recibí gastos de manutención y ofrendas. Sin embargo, mientras estudio el Fa, no tengo nada de eso y soy muy pobre. Supongamos que tuviera la mitad del dinero que tenía cuando hacía cosas malas, entonces habría recibido guanding y versos. Sin ofrendas, este maestro no me enseñará versos. Incluso si voy a otros lugares, no servirá de nada pues todavía no tengo ofrendas. Ya que no puedo obtener el Fa sin dinero, y como este cuerpo físico continúa acumulando karma sin obtener el Fa, ¿por qué no me quito la vida? Ugh, ¡¿qué debo hacer?!’. Pensé en muchas cosas, y mi mente era caótica. Llegué a la conclusión de que mi prioridad era conseguir dinero. Podría trabajar para algún rico y acumular algunos bienes para poder estudiar el Fa. O, ¿debería obtener dinero lanzando hechizos y haciendo cosas malas? O bien podría volver a casa. Sería grandioso ver a mamá. En realidad, volver a casa no sería algo malo, es posible que no obtenga dinero allí. Ugh, no importa cómo sea, tengo que conseguir algo, ya sea el Fa o el dinero, en lugar de quedarme aquí sin nada. Así que decidí irme. Pensando que si tomaba algo del maestro me ocasionaría más regaños y palizas, me fui sin llevarme comida, solo mis propios libros y otras pertenencias”.

“En el camino pensé en la ayuda que me dio la esposa del maestro, y me sentí triste. Cuando estaba a medio día a pie de Drowolung, ya era mediodía y era hora de almorzar. Pedí comida y conseguí un poco de harina de cebada tostada. Luego tomé prestada una olla y encendí el fuego afuera para hervir un poco de agua para beber. Transcurrió medio día y pensé: cuando trabajé para el maestro, lo hice en parte para servir al maestro, pero en parte también fue para ganarme la comida. La esposa del Maestro se preocupó por mí y me trató bien. Esta mañana no me despedí de ella antes de irme. Eso no estuvo bien. Pensando en esto, quise regresar pero no tuve el coraje. Cuando devolví la olla a su dueño, el anciano me dijo: ‘Todavía eres joven. ¿Por qué no hacer algo útil en lugar de mendigar? Si puedes leer, probablemente puedas leerle las Escrituras a la gente. O bien podrías trabajar para alguien y conseguir algo de comida y ropa. Oye, joven, ¿sabes leer las Escrituras?’”.

“No leo mucho las Escrituras. ¡Pero sí sé cómo hacerlo!, le respondí”.

“‘Entonces de acuerdo. Necesito a alguien que lea las escrituras. ¿Puedes hacerlo para mí durante cinco o seis días? ¡Te pagare!’ dijo el anciano”.

“‘¡Por supuesto!’ le respondí alegremente”.

“Así que me quedé en la casa del anciano leyendo Prajna Paramita. En el libro había una historia de Sada Prarudita. Así como yo, él era muy pobre. Pero renunció a todo para aprender el Fa. Todo el mundo sabe que una persona moriría si su corazón fuera removido. Sin embargo Sada Prarudita se sacó su propio corazón para aprender el Fa. Comparado con él, lo que había sufrido no era nada. Así que pensé: probablemente el maestro me enseñará el Fa. Si no, su esposa me dijo que me presentaría a otros lamas. Con estos pensamientos regresé.

“En cuanto al maestro, su esposa le dijo cuando me fui: ‘Maestro, usted ha alejado al enemigo que tenía. Él ya no está aquí. ¡Debería estar feliz ahora!’”.

“El maestro Marpa preguntó: ‘¿De quién estás hablando?’”.

“¿No lo sabes? Del Hombre Poderoso, siempre lo trataste como a un enemigo y lo hiciste sufrir’”.

“Al escuchar esas palabras, el maestro inmediatamente se puso pálido y rompió a llorar. Oró con sus palmas juntas: ‘¡Todos los maestros anteriores de esta preciada herencia, y todos los dakinis y custodios divinos, por favor ayuden a que mi discípulo con muy buena calidad innata regrese!’. Después de esas palabras, no dijo nada más”.

“Al regresar, lo primero que hice fue inclinarme ante la esposa del maestro. Ella dijo reconfortada: ‘Ah, ahora me siento mucho mejor. Creo que esta vez el maestro podrá enseñarte el Fa. Cuando le dije que te habías ido, llamó en voz alta a su discípulo con muy buena calidad innata para que regresara. Incluso estaba llorando. ¡Hombre Poderoso, has despertado la compasión del maestro!’. Pensé para mis adentros: es posible que la esposa del Maestro haya dicho estas cosas para consolarme. Si el Maestro lloró por mí y me llamó alguien con buena cualidad innata, eso significa que está satisfecho con mi comportamiento. Por otro lado, si solo me pide que regrese sin guanding o versos, entonces mi cualidad innata todavía no existe. Seguiré sufriendo a menos que vaya a otros lugares. Mientras pensaba estas cosas, la esposa del maestro le dijo: “El Hombre Poderoso no quiere dejarnos, y él ha vuelto. ¿Qué tal si le pides que te haga una reverencia?’.

“El maestro Marpa dijo: ‘¡Humph! No es que él no quiera abandonarnos. Aún no está dispuesto a abandonarse a sí mismo’”.

“Cuando fui a postrarme frente al maestro, él dijo: ‘Necesitas ser paciente y deshacerte de esos pensamientos confusos. Si de verdad quieres obtener el Fa, deberías estar dispuesto a renunciar a tu vida por ello. Ve y construye una casa de tres pisos para mí. Haré guanding para ti una vez que esté hecha. No tengo mucha comida y no puedo regalarla por nada. ¡Si no puedes hacerlo y quieres viajar, puedes irte en cualquier momento!’”.

“No pude decir una palabra y salí de la habitación”.

“Fui con la esposa del maestro y le dije: ‘Extraño a mi madre. El Maestro no quiere enseñarme el Fa. Ahora dijo que me enseñaría después de que le construya una casa. Incluso después de que la casa esté terminada, probablemente él todavía no me enseñará y solo me regañará y me pegará. He decidido volver a mi ciudad natal. Te deseo paz y felicidad’. Diciendo estas palabras, empaqué mi equipaje y me dispuse a irme”.

“La esposa del Maestro me dijo: ‘Hombre Poderoso, tienes razón. Seguro que encontraré un buen maestro para ti. Ngokton Chodor es un discípulo principal del maestro, y ha obtenido los versos. Pensaré en la manera de enviarte a aprender con él. No te apresures. Quédate aquí unos días’. Entonces no me fui”.

“El maestro indio Naropa realizaba un gran ritual de canto el décimo día de cada mes para adorar a los Fo. Siguiendo esta tradición, el maestro Marpa también hacía un ritual de canto el décimo día de cada mes. Esta vez, la esposa del maestro elaboró tres tipos de vino de una gran bolsa de centeno: uno fuerte, uno mediano y otro ligero. Ella invitó al maestro para que tomara el vino fuerte, a otros lamas para que tomaran el mediano, mientras que ella y yo tomaríamos el ligero. Muchas personas brindaron ese día, y todos los lamas se emborracharon, incluido el maestro. Al ver que el maestro estaba borracho, su esposa fue a su habitación y sacó un sello, adornos y un rosario de rubíes de una pequeña maleta. Estampó una carta que había preparado y volvió a poner el sello. Después de envolver la carta falsa, el rosario y los adornos, selló el paquete con cera y me lo entregó’”.

“Después de inclinarme ante ella, tomé el paquete y me dirigí a Ü. Dos días después, el maestro le preguntó a su esposa: ‘¿Qué está haciendo el Hombre Poderoso estos días?’”.

“‘¡Se ha ido! Eso es todo lo que sé’”.

“‘¿A dónde se fue?’, preguntó el maestro”.

“Trabajó muy duro para construir casas. No solo te negaste a enseñarle el Fa sino que también lo regañaste y lo golpeaste. Solo le queda encontrar a otros maestros para aprender. Planeaba decírtelo, pero temía que pudieras volver a golpearlo. Así que se fue sin avisar. Quise detenerlo pero no pude”.

“Después de escuchar estas palabras, el rostro del maestro Marpa se puso azul. Y preguntó: ‘¿Cuándo se fue?’”.

“‘Ayer”.

“El Maestro pensó en voz baja por un rato y luego dijo: ‘Mi discípulo no irá muy lejos’”.

“Cuando llegué a Ü, el maestro Ngokton estaba enseñando a muchos lamas el Hevajra Tantra. Después de postrarme lejos de él, se quitó el sombrero para saludarme y me dijo: ‘Esta posición es la de un discípulo de Marpa. Esta es una muy buena relación kármica. Esta persona se convertirá en un rey del Fa en el futuro. ¿Podrías comprobar quién es? Un monje vino a mirar, nos habíamos conocido antes. ‘Oh, eres tú. ¿Por qué estás aquí?’ me preguntó”.

“Le dije: ‘El maestro Marpa está muy ocupado y no tuvo tiempo de enseñarme. Así que vine a aprender el Fa. El maestro Marpa me regaló adornos de Naropa y el rosario como prueba.

“El monje fue con el maestro Ngokton y le dijo: ‘¡El Hombre Poderoso está aquí!’. Luego repitió mis palabras”.

“El maestro Ngokton se mostró muy complacido: ‘Al venir aquí con adornos de Naropa y con el rosario, es como cuando aparece la rara e inimaginable flor de udumbara. Debemos darle la bienvenida con respeto. Paremos la conferencia por ahora. Aquellos de ustedes en la audiencia, rápidamente vayan por el dosel, las pancartas, los adornos y los instrumentos musicales. También pídele al Hombre Poderoso que espere afuera un rato”.

“El monje me pidió que esperara allí mientras se preparaban. El lugar donde hice la reverencia fue llamado más tarde ‘Montículo de Reverencia’.

“Después de un rato, ya con el toldo, las pancartas y la música, me acompañaron al gran salón. Me incliné de nuevo y entregué los regalos. El maestro Ngokton estaba llorando y se puso los adornos en la cabeza. Después de orar con devoción, los colocó en el centro del altar, rodeado de todo tipo de exquisitas ofrendas. Luego abrió la carta, que decía:

“‘Ngokton Chodor, estoy en un retiro de meditación y no tengo tiempo para enseñar al Hombre Poderoso. Ahora le estoy pidiendo que vaya contigo a buscar el Fa. Por favor, dale guanding y versos. También recibe regalos, adornos y el rosario del maestro Naropa”.

“Después de leer la carta, Ngokton dijo: ‘Esta es una orden del maestro. Te proporcionaré guanding y versos sin importar porqué. Durante mucho tiempo he estado pensando en pedirte que vengas y aprendas el Fa aquí. Ahora has venido, y lo haces con la bendición del maestro’. Hizo una pausa antes de continuar: ‘Ah, ¡Hombre Poderoso! Recuerdo que muchos lamas de Yarlung, Kham y Dakpo a menudo venían aquí para aprender de mí. Pero la gente mala de Yepo en Dol siempre los acosaba, impidiéndoles que me dieran ofrendas. Por favor ve a lanzar una tormenta de granizo allí. Entonces te daré guanding y versos’”.

“Al escuchar esto, me sorprendí y pensé: ‘Soy una persona pecadora. ¡Tengo que cometer malas acciones donde quiera que vaya! Vine aquí solo para aprender el Fa, no para dañar a las personas con una granizada. No sabía que tendría que hacer esto otra vez. Si no lanzo el granizo, esto irá contra la voluntad del maestro y no podré aprender el Fa. Si sigo sus instrucciones, estaré haciendo cosas malas otra vez. ¡Ugh! Será mejor que siga la orden del maestro y lance otra tormenta de granizo’”.

“Sin otra opción, preparé los materiales necesarios, los fortalecí con un encantamiento y llegué a Dol. Después de lanzar un hechizo, fui al refugio de una anciana. El relámpago y el trueno comenzaron de inmediato, con nubes oscuras que venían una tras otra. Antes de que llegaran los granizos grandes, empezaron a caer los pequeños. La anciana gritó: “¡Cielos! Mi trigo se perdió ¿Cómo voy a sobrevivir?”.

“Sus palabras me dolieron. Suspiré, ‘¡He cometido grandes crímenes!’. Entonces, le pregunté: ‘¿Dónde está tu campo? ¿Puedes dibujarlo? Luego dibujó un triángulo que se parecía a una larga piel de labios. Hice un gesto y cubrí el triángulo debajo de una olla. Su tierra quedó protegida del desastre. Pero un rincón no estaba bien cubierto, y los cultivos en ese rincón fueron arrasados por la tormenta. Después de mucho tiempo, la tormenta cesó y salí a echar un vistazo. Una fuerte inundación había bajado de las colinas sobre las dos aldeas y había destruido todas las cosechas. Solo el campo de la anciana se había salvado, y sus cultivos estaban tan bien como de costumbre. Curiosamente, cada vez que caía una tormenta de granizo, su campo siempre se salvaba. Esta mujer ya no necesitaba invitar a los lamas para que hicieran rituales que protegieran sus cultivos”.

“En el camino de regreso vi a dos pastores ancianos, cuyos bueyes y ovejas habían huido por la tormenta. Les dije: ‘De ahora en adelante, dejen de robar a los discípulos de Ngokton Chodor. ¡Si lo vuelven a hacer, volveré con más tormentas de granizo!’”.

“Después de este incidente, la gente de la zona ya no se atrevía a robar. Poco a poco empezaron a creer en el maestro Ngokton, lo adoraban y le daban limosnas”.

“En un prado con zarzas recogí las aves y roedores que habían muerto por el granizo. Regresé al templo con la bolsa de animales muertos. Los puse frente al maestro y dije: “Maestro, vine aquí solo por el Fa, pero no sabía que tendría que incurrir en ye malo nuevamente. Por favor, perdóname”. Al decir esas palabras, comencé a llorar”.

“El Maestro Ngokton me dijo tranquilamente: ‘Hombre Poderoso, por favor, no te preocupes. El Fa y el poder de Naropa y Maitripa son capaces de liberar a las personas con grandes pecados gracias a su naturaleza Fo. También tengo los versos que ofrecen salvación a cientos de aves y animales al instante. Todos los seres conscientes que murieron durante la tormenta de granizo renacerán como la primera congregación que escuchará tu conferencia en tu tierra pura cuando alcances el estado de Fo. Puedo usar mis habilidades para evitar que tengan destinos desafortunados antes de renacer. Si no lo crees, solo mira. Y se quedó en silencio por un rato. Luego todas esas aves y animales volvieron a la vida y se fueron corriendo y volando”.

“Al ver una realidad tan extraordinaria, mi corazón se llenó de alegría y admiración. Me arrepentí de no haber matado más animales. De haberlo hecho, ¿no podría haber salvado a más seres conscientes?”.

“El maestro Ngokton me enseñó el Fa. En el altar de Hevajra, realizó guanding y me enseñó los versos”.

“Entonces encontré una cueva antigua. La entrada daba al sur, desde donde podía ver la residencia del maestro. Arreglé rápidamente la cueva y comencé a meditar en su interior de acuerdo con el Fa del maestro. Sin embargo, sin la aprobación del maestro Marpa seguía sin conseguir algo, aunque practicaba mucho”.

“Un día, el maestro Ngokton vino a visitarme y me preguntó: ‘Hombre Poderoso, ya deberías tener tales y tales sensaciones. ¿Cómo te sientes ahora?’”.

“‘No siento nada’”.

“¿Qué? ¿De qué estás hablando? Con este Fa, todos logran sensaciones en poco tiempo, a menos que hayan violado los preceptos. Además, viniste aquí porque creíste en mí. Luego pensó un rato y habló consigo mismo: ‘Si el maestro Marpa no hubiera aprobado esto, no me habría dado esos artículos. Bueno, esto es extraño. ¿Por qué es así? Luego me dijo: ‘¡Inténtalo de nuevo, sigue meditando y pensando diligentemente!’”.

“Las palabras del Maestro me aterrorizaron. Pero no me atreví a contarle toda la historia. Pensé para mis adentros: ‘No me importa qué pase, necesito obtener la aprobación del maestro Marpa’. Pero, al mismo tiempo, continué practicando diligentemente”.

“En ese tiempo, el maestro Marpa estaba construyendo una casa para su hijo y le escribió una carta al lama Ngokton: ‘La casa de mi hijo necesita madera. Por favor envía tanta madera de abeto como sea posible. Una vez que la casa esté terminada, cantaremos Mahaprajnaparamita Sutra y tendremos una gran celebración. Deberías venir entonces. El Hombre Poderoso es una mala persona y debe estar en tu casa ahora. Puedes traerlo contigo. Marpa’”.

“El Lama Ngokton me trajo la carta y me dijo: ‘¿Por qué el maestro dice que eres una mala persona? ¿De qué se trata esto? Me temo que el maestro no aprobó esto’”.

“Tuve que admitirlo: ‘¡Tienes razón! El Maestro realmente no lo aprobó. La carta y los objetos que te di eran de su esposa’”.

“’Oh, si ese es el caso, los dos hemos hecho algo insensato. Sin la aprobación del maestro, por supuesto, no existe ninguna virtud poderosa. Ugh, no hay nada que podamos hacer. Quiere que vayas conmigo’”.

“’De acuerdo, entonces iré’, le respondí”.

“Después de enviar la madera, elegiré una buena fecha. Por ahora, puedes continuar quedándote aquí para cultivarte en la quietud’, me dijo el lama Ngokton”.

“Unos días después, las personas en la casa de Ngokton sabían que estaba a punto de irme y vinieron a hablar conmigo. Charlamos sobre la nueva casa y la celebración de la mayoría de edad del hijo de Marpa. Un lama que había regresado recientemente de la casa del maestro Marpa vino y le pregunté: ‘¿Hablaron de mí allí?’. El lama respondió: ‘La esposa del Maestro una vez me preguntó: ¿qué está haciendo mi Poderoso Hombre estos días?’. Le dije que estabas meditando. Ella preguntó qué más estabas haciendo además de meditar. Dije que no hacías nada más, ya que solo estabas sentado solitario en una cueva. Ella dijo que habías olvidado algo que te gustaba especialmente y me pidió que te lo trajera. Entonces el lama me dio varios dados de arcilla que la esposa del maestro le pidió que me entregara. Los sostuve en mi mano y comencé a pensar en ella”.

“Después de que el lama se fue, jugué con los dados y pensé: nunca jugué con esto delante de la esposa del maestro. ¿Por qué diría que los quiero? ¿Es que ya no me aprecia? También pensé en mi abuelo, que tuvo que abandonar su aldea y vagar a causa de los dados. Mientras pensaba en todo esto, un dado cayó al suelo y se rompió. De entre las piezas rotas salió un papel. Lo recogí y vi las palabras: ‘Mi discípulo, el maestro te dará guanding y versos. Por favor, ven con el lama Ngokton. Después de leer la nota, estaba tan feliz que corrí en la cueva. Después de unos días, el lama Ngokton me dijo: ‘Hombre Poderoso, ¡es hora de prepararte para el viaje!’”.

“Aparte de los regalos del maestro Marpa, el lama Ngokton le llevó ofrendas al maestro Marpa, incluyendo estatuas de Fo, escrituras, instrumentos musicales, un adorno de campana, junto con oro, jade, seda y artículos de uso cotidiano. La única excepción fue una oveja vieja y coja. La oveja tenía un temperamento excéntrico y no quería seguir a los demás”.

“El lama Ngokton me dio un manojo de seda y me dijo: ‘Eres un buen discípulo. Por favor, toma esto como un regalo para el maestro Marpa. Su esposa también me dio una bolsa con bocadillos de mantequilla de yak y dijo: ‘Esto es para la esposa del maestro, Dakmema’”.

“Con estos artículos, el lama Ngokton y yo comenzamos el viaje junto con sus discípulos. Cuando estábamos cerca de Lhodrak, el lama Ngokton me dijo: ‘Hombre Poderoso, ¿puede decirle a la esposa del maestro que estamos aquí?. Ojalá tenga una copa de vino para darme. Seguí sus instrucciones y encontré a la esposa del maestro. Después de entregarle los bocadillos de mantequilla de yak, le dije: ‘El lama Ngokton ha llegado y espera tomar una copa de vino’”.

“La esposa del maestro estaba muy contenta de verme y me dijo: ‘El Maestro está en el dormitorio. Puedes ir y contarle esto. Estaba muy nervioso cuando entré en la habitación. El Maestro estaba sentado en meditación en una cama orientada hacia el este. Me postré frente a él y le entregué la seda. Me ignoró y volvió la cabeza hacia el oeste. Fui al oeste y me postré de nuevo. Se volteó hacia el sur. No tuve más remedio que decirle: ‘Maestro, sé que está molesto conmigo y que no quiere aceptar mis respetos. Pero el lama Ngokton trajo su cuerpo, habla y mente, junto con todas sus pertenencias, incluido el oro, la plata, el jade y el ganado como ofrendas. Él espera tener una copa de vino. Por favor, extienda su compasión y cumpla su deseo’. Al escuchar mis palabras, el maestro Marpa parecía muy engreído. Chasqueó los dedos y dijo con furia: ‘Cuando inconcebiblemente recuperé las escrituras de Tripitaka de la India, los elementos esenciales de los cuatro vehículos y los versos sagrados, nadie me recibió, ni siquiera un ratón. ¡¿Quién es él?! ¡Solo porque trae una pequeña propiedad con él, yo, el gran traductor, ¿necesito darle la bienvenida? Si así lo quiere, será mejor que no venga’”.

“Regresé y se lo conté a la esposa del maestro. Ella dijo: ‘El maestro tiene muy mal genio. El lama Ngokton es una persona excepcional. Tenemos que darle la bienvenida. Los dos podemos ir. Dije: ‘El lama Ngokton no espera que usted o su maestro vengan. Solo quiere una copa de vino’”.

“Pero la esposa del maestro dijo: ‘Hmm, no, no, iré’. Luego fue a darle la bienvenida al lama Ngokton con otros lamas y mucho vino”.

“El día de la celebración, todos en las tres aldeas de Lhodrak se reunieron para festejar, felicitando al hijo del maestro Marpa por su mayoría de edad y la finalización de la nueva casa. Durante la fiesta, el maestro Marpa cantó una canción auspiciosa”.

“Cuando terminó la canción, el lama Ngokton entregó todo lo que llevaba y dijo: ‘Maestro, todo lo mío, cuerpo, habla y mente, todo le pertenece a usted. Cuando vine esta vez, solo dejé atrás una oveja vieja. Es la abuela de la manada, es demasiado vieja y está coja. Le traje todo lo demás como ofrendas. Maestro, por favor hónreme con el sagrado guanding y los versos, especialmente lo esencial del Kagyu (también conocido como Linaje Oral, transmitido verbalmente de maestro a discípulo en secreto). Y se postró de nuevo”.

“El Maestro Marpa respondió alegremente: ‘Oh, el sagrado guanding y los versos son un atajo de Vajrayana. Con eso, uno puede alcanzar la Perfección en una vida en lugar de en varios ciclos de vida de práctica. Los maestros anteriores y dakinis enfatizaron específicamente que esto necesita ser enseñado verbalmente. Ya que estás buscando el Fa, aunque la oveja esta vieja y coja, si ella falta, todavía no se puede decir que la ofrenda está completa. Así que no puedo enseñarte los versos. En cuanto al otro Fa, ya te los he enseñado. Al escuchar estas palabras, todos se rieron”.

“El lama Ngokton dijo: ‘Si incluyo a la oveja vieja en la ofrenda, ¿me enseñará el Fa?’ El Maestro Marpa respondió: ‘Si la traes aquí, te lo enseñaré’”.

“Al día siguiente, después de que terminó la celebración, el lama Ngokton regresó por la oveja y se la llevó al maestro. El Maestro Marpa estaba muy complacido, ‘Esto es lo que llamamos el Secreto Mantrayana (es decir, Vajrayana), y necesitamos discípulos como usted. De hecho, ¿qué puedo hacer con una oveja vieja? Pero para respetar el Fa, debemos hacer esto’. Entonces el Maestro Marpa realizó guanding y le enseñó los versos”.

“Varios días después, varios lamas llegaron de muy lejos. Junto con algunos lamas de aquí, nos reunimos para hacer un ritual. El maestro Marpa colocó una larga vara de sándalo a su lado. Con los ojos bien abiertos y un gesto de enojo, gritó furioso: ¡Ngokton Chodor! A una persona mala como Topaga, ¿por qué le diste guanding y versos? Mientras hablaba, miró el palo y su mano lo alcanzó lentamente. Temblando de miedo, el lama Ngokton se inclinó y respondió: ‘Maestro, me envió una carta en la que me dio permiso para enseñarle. También me dio adornos del maestro Naropa y un rosario de rubíes. El hombre Poderoso y yo seguimos vuestra orden. ¡Por favor perdónanos!’. Después de esas palabras, miró a su alrededor con nerviosismo sin saber cómo apaciguar la ira del maestro”.

“El Maestro me señaló con feroz ira, ‘¡Escoria! ¿De dónde era eso?’. En ese momento sentí un profundo dolor, como si un cuchillo estuviera perforando mi corazón. Aterrorizado y temblando, casi no podía hablar: ‘Eso… eso… eso era de la esposa del maestro’. Al escuchar esas palabras, el maestro saltó de su asiento y fue a golpear a su esposa. Ella sabía que esto sucedería y estaba lejos de nosotros. Al ver que las cosas no iban bien, se apresuró a entrar en la habitación y cerró la puerta. El Maestro corrió hacia la puerta, rugió y golpeó la puerta con fuerza. Después de mucho tiempo, volvió a su asiento y dijo: ‘Ngokton Chodor, ¡eres tú quien hizo algo tan absurdo! ¡Ahora, ve a buscar los adornos del maestro Naropa y el rosario! Sacudía la cabeza mientras hablaba, todavía enfurecido. Ngokton lo vio y rápidamente regresó a buscar el rosario y los adornos”.

“En ese momento la esposa del maestro y yo salimos corriendo de la casa. Al ver salir al lama Ngokton, lloré y le dije: ‘¡Te lo ruego, guíame en el futuro!’. Él respondió: ‘Sin el permiso del maestro, incluso si lo guío, el resultado sería el mismo que esta vez. Eso no te hará ningún bien y tampoco a mí. Así que, por favor, quédate aquí. Después de recibir el permiso del maestro, te ayudaré sin importar lo que pase’”.

“Le dije: ‘He acumulado enormes pecados. Incluso el maestro y su esposa están sufriendo mucho por mi culpa. No creo que pueda tener éxito en el aprendizaje del Fa en esta vida. Será mejor que me quite la vida. Luego saqué un cuchillo para suicidarme (los tibetanos usualmente llevan un cuchillo con ellos). El lama Ngokton se acercó y me abrazó con fuerza, ‘¡Agh! Hombre Poderoso, mi amigo, por favor no hagas esto. Lo que el maestro nos enseña es el secreto Vajrayana. Su enseñanza dice que los propios skandhas, dhatus y ayatanas están todos conectados a la Perfección. Antes de que la vida termine, incluso si uno utiliza Pravritti-vijnana (que controla la conciencia de la persona, incluso entre la vida y la muerte), se considera un crimen matar a un Fo. No hay pecado en este mundo más serio que el suicidio. Incluso el budismo esotérico dice que quitarse la propia vida es el peor crimen. Por favor, piénsalo y abandona este pensamiento. El maestro probablemente te enseñará el Fa. Incluso si él no lo hace, estará bien, ya que puedes aprender de otros lamas’. Mientras decía eso, todos los que nos rodeaban, incluidos todos los lamas, mostraron comprensión. Algunos vinieron a consolarme, mientras que otros acudieron al maestro para ver si había alguna posibilidad de que pudiera enseñarme. Creo que en ese momento mi corazón parecía hecho de hierro; de lo contrario se habría desgarrado por el dolor. ¡Yo, Milarepa, había acumulado una montaña de ye, y al buscar el Fa hasta tuve que sufrir un dolor tan enorme!”.

Después de que el Venerable terminó de decir estas palabras, todos los que lo escuchaban estaban llorando. Algunos comenzaron a sentirse pesimistas sobre este mundo, y algunos hasta se desvanecieron de tanta tristeza.

Hasta que Rechungpa preguntó: “Maestro, ¿cómo fue que más tarde el maestro Marpa decidió enseñarte el Fa?”.

(Continuará…)

La difícil travesía de un hombre en busca de la verdad más elevada
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Categorías: Cultura Legado divino

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