(Minghui.org) A lo largo de la historia, el Himalaya ha sido la tierra de muchos cultivadores. La gente que vive allí lleva una vida simple, modesta y todos cantan y bailan. Ellos también veneran a Fo Fa. Casi un milenio atrás, en esta región había un cultivador llamado Milarepa. Mientras que muchos Fo y Pusas necesitaron reencarnarse durante muchas vidas y pasaron por muchas calamidades antes de obtener la Perfección, Milarepa logró la poderosa virtud en una sola vida y, más tarde, llegó a ser conocido como el fundador de la Vía Blanca del Budismo Tibetano.

(Continúa de la Parte 3)

“El Maestro se me acercó y me dijo: ‘Ahora ya puedes lanzar una tormenta de granizo. Pero aún no sabemos si el trigo ya está maduro en tu ciudad natal. ¿Qué altura tiene ahora? Pensé por un momento y respondí: ‘Ya es lo suficientemente alto como para ocultar a una paloma parda'”.

“Pasaron dos semanas y el maestro me preguntó de nuevo. Le dije: ‘Es casi tan alto como la planta joven de alpiste’. Él dijo: ‘Hmm, todavía es algo temprano’”.

“Después de un tiempo volvió a preguntarme y respondí: ‘Las plantas ya han crecido’. El Maestro dijo: ‘Si es así, es hora de ir y lanzar el granizo’. Envió a otro estudiante para que me acompañara, el que había estado antes en mi ciudad natal para confirmar mi situación. Nos disfrazamos como monjes itinerantes y comenzamos nuestro viaje”.

“Los cultivos crecieron excepcionalmente bien ese año. Muchos residentes mayores dijeron que nunca habían visto una cosecha tan buena. Los aldeanos acordaron que nadie debería comenzar a cosechar hasta que todos hicieran una gran celebración. Esperé hasta que faltara solo uno o dos días para la cosecha y construí un altar río arriba de la aldea. Después de preparar todo lo necesario para la ceremonia, comencé a lanzar el hechizo, diciendo los versos del encantamiento en voz alta. En ese momento el cielo estaba despejado y sin nubes en casi todo el firmamento. Dije en voz alta el nombre del guardián celestial y comencé a exponer cómo los aldeanos habían maltratado a mi familia. Luego lloré intensamente mientras golpeaba mi pecho y rasgaba mi ropa”.

“Entonces sucedió algo realmente increíble. En el cielo aparecieron repentinamente unas nubes oscuras, capa tras capa, y en un abrir y cerrar de ojos se formaron grandes grupos de nubes con relámpagos y truenos. Cayeron del cielo muchos granizos enormes, una oleada tras otra, golpeando las cosechas que los aldeanos estaban a punto de cosechar, sin dejar un solo grano. Después un diluvio bajó de la montaña y arrasó con todas las cosechas. Los aldeanos gritaban y lloraban al ver cómo la inundación arrastraba todas sus cosechas. Al final cayó una fuerte tormenta. Como mi compañero y yo teníamos frío, fuimos a una cueva cercana y encendimos fuego para calentarnos”.

En ese momento varios cazadores pasaron por la cueva. Habían sido enviados por los aldeanos para conseguir la carne con la que celebrarían la cosecha. Uno de los cazadores dijo: ‘¡Humph! Nadie nos ha hecho tanto daño como Topaga. Mató a tanta gente y ahora arruinó todo el trigo. Si lo atrapo, exprimiré toda su sangre y arrancaré su vejiga, aunque con esto no pueda calmar mi ira’.

“Un anciano dijo: ‘¡Calla! No hables tan alto. Mira, hay humo saliendo de la cueva. ¿Quién está ahí?’. Y un joven respondió: ‘Posiblemente sea Topaga. Ese canalla todavía no nos ha visto. Vamos a buscar a más personas para matarlo, antes de que acabe con todo nuestro pueblo’. Y se fueron a toda prisa”.

“Mi acompañante vio que alguien caminaba atrás de nosotros y supuso que ya nos habían descubierto. Él dijo: ‘Regresa tu primero. Fingiré que soy tú y jugaré con ellos un rato’. Acordamos encontrarnos en un hotel cuatro días después. Sabiendo que era muy fuerte y valiente, no me preocupé por dejarlo solo.

“En ese tiempo realmente quería ver a mi madre, pero temía que los aldeanos me hicieran daño. Así que tuve que abandonar mi pueblo y tomé una desviación en mi camino. Desafortunadamente un perro salvaje me mordió varias veces, dejando mi pierna cubierta de heridas. Como caminé cojeando durante el resto del camino, no pude llegar al hotel a tiempo”.

“¿Qué hizo mi compañero? El mismo día que me fui, los aldeanos reunieron a un gran grupo de personas para matarme. Mi acompañante enfrentó con golpes a los hombres y a sus caballos. Mientras la multitud lo perseguía, él corría. Cuando la multitud corría rápidamente, él aceleraba; cuando la multitud disminuía el paso, él también lo hacía así. Si los aldeanos le lanzaban piedras, él les arrojaba piedras aún más grandes gritando: ‘Si alguien se atreve a venir a golpearme, no tendré piedad y le lanzaré un hechizo de muerte. Tantas personas han muerto por mi culpa, ¿no tienen miedo? Una buena cosecha terminó siendo nada. ¿No es eso suficiente? Si no tratan bien a mi madre y a mi hermana de ahora en adelante, colocaré un estanque fantasma en la entrada del pueblo y lanzaré un hechizo demoníaco a la salida. Todos ustedes que todavía están vivos, así como sus familiares, serán exterminados. No me detendré hasta que todo el pueblo quede hecho cenizas. ¿No tienen miedo?’”.

“Asustados por sus palabras, los aldeanos temblaban de miedo. Se miraban y murmuraban, pero nadie se atrevía a enfrentarlo. Al final, todos, uno a uno, regresaron al pueblo en silencio”.

“Mi compañero llegó al hotel antes que yo. Le preguntó al dueño si había visto a un monje itinerante que se parecía a él. El dueño pensó por un momento y respondió: ‘No ha venido aquí, pero creo que está celebrando en el banquete de la aldea. Y parece que está herido. ¿Tienes un tazón [para mendigar]? Si no, puedo prestarte uno’. Tomó un cuenco gris que se parecía al rostro de Yama [el dios de la muerte] y se lo dio a mi compañero. Mi compañero fue a la fiesta a pedir limosna y ahí me encontró. Se sentó a mi lado y dijo: ‘¿Por qué no llegaste ayer?’. Le dije: ‘Unos días antes, mientras pedía comida en la carretera, un perro salvaje me mordió varias veces. Ahora estoy un poco mejor. No hay nada porqué preocuparse’”.

“Regresamos con nuestro maestro y él nos dijo: ‘Ustedes hicieron una cosa magnífica. Sorprendidos le preguntamos: ‘¿Quién se lo dijo?’. El Maestro respondió: ‘El guardián celestial. Lo envié allí, y el día de la luna llena, cuando regresó, me dijo lo que sucedió’. Todos estábamos muy contentos”.

Cuando terminó de contar esta historia, el Venerable Milarepa le dijo a los discípulos que escuchaban sus enseñanzas del Fa: “Así fue como cometí actos malos tomando venganza”.

Rechungpa preguntó: “Maestro, primero dijiste que te generaste ye y luego dijiste que hiciste buenas obras. El karma bueno solo proviene del Fa recto. Venerable Maestro, ¿cuál fue tu relación predestinada para encontrar el Fa recto?

Milarepa dijo: “Poco a poco comencé a arrepentirme de mis pecados por lanzar el hechizo y el granizo. Al mismo tiempo, mi deseo de estudiar el Fa recto se hizo más intenso día tras día. A menudo no quería comer y tenía dificultades para dormir. Cuando caminaba, quería sentarme, y cuando estaba sentado, quería caminar. Estaba inquieto y me sentía muy culpable por las malas acciones que había cometido. Con mucha frecuencia este mundo terrenal me parecía extraño, pero no me atrevía a estudiar el Fa recto. En mi mente, a menudo pensaba: ‘¿Aún tendré la oportunidad de estudiar el Fa recto aquí con el Maestro? ¿Qué tengo que hacer?’”.

“Mientras seguía pensando y preocupándome por esto, sucedió lo siguiente: el Maestro tenía un amigo rico que le daba limosnas. La familia de este donador poseía una gran cantidad de propiedades. Creía fervientemente en el Maestro y con respeto lo ayudaba sin cesar todo el tiempo. Cuando su donador enfermó repentinamente, invitó al Maestro a su hogar para orar”.

“Tres días después, el Maestro regresó con el rostro pálido y una sonrisa forzada. Le pregunté: ‘Maestro, ¿por qué estás tan pálido? ¿Por qué estás sonriendo forzadamente?’”.

“El Maestro suspiró y respondió: ‘Nada en este mundo es eterno. Mi mejor amigo donante de limosnas, el que más creía en mí, murió anoche. Debido a esto, creo que este mundo es un lugar triste. Un tipo viejo como yo ha estado produciendo ye al lanzar hechizos, conjuros y tormentas de granizo desde que era joven, hasta que mi cabello se ha vuelto blanco con la vejez. Aunque todavía eres joven, tú también has cometido los pecados de encantamientos y una tormenta de granizo, como yo. Me temo que también seré responsable de estas malas acciones en el futuro”.

“Me quedé perplejo y le pregunté: ‘Pensando en los seres conscientes que matamos, ¿es posible que el Maestro los ayude a renacer en el cielo de Tushita, o a que logren la liberación?’. El Maestro respondió: ‘De hecho, nadie puede ayudarlos verdaderamente a ser salvados o para liberarlos. De ahora en adelante, cultivaré un Fa recto, y ustedes podrán ayudar a mis discípulos a enseñar. De esta manera puedo llevarte al Cielo Tushita y a la liberación. O, puedes ir a estudiar el Fa recto y guiarme al Cielo Tushita para ser liberado. Te proporcionaré todo lo que necesites para buscar el Fa recto’”.

“¡Ah! ¡Me sentí muy feliz al escuchar eso! Después de pensarlo día y noche, mi sueño se había convertido en realidad. Así que rápidamente le dije a mi maestro: ‘¡Estoy dispuesto a cultivar el Fa recto!’ y él respondió: ‘Aunque todavía eres joven, tienes un corazón diligente y una fe fuerte. ¡Así que, por favor, dedícate a estudiar el Fa recto!’”.

“Entonces el Maestro me ayudó a preparar la ropa para mi viaje. Puso algunas piezas de tela de primera calidad en un caballo y me las dio junto con el caballo. Dijo que Rangton Lhaga era un sabio de Tsangrong y me recomendó que aprendiera de él. Después de despedirme del Maestro y de su esposa, me dirigí a Tsangrong.

La esposa de Rangton Lhaga y varios de sus discípulos dijeron que no se encontraba, ya que estaba visitando otra parte del templo. Les dije que me envió Yungton Trogyal y les conté mi historia. Su esposa le pidió a un lama que me llevara a donde estaba Rangton Lhaga. Al llegar allí, entregué las ofrendas y dije: ‘He cometido grandes pecados. Por favor, extienda su compasión y enséñeme un método para la liberación más allá de la reencarnación’”.

“Yungton Trogyal respondió: ‘Así es como funciona mi método. La raíz proviene de una naturaleza excepcional, el avance de un progreso excepcional y el fruto se refiere a una manifestación excepcional. Pensando en ello durante el día, lo obtendrás durante el día; pensando en ello durante la noche, lo conseguirás durante la noche. Aquellos que tienen una buena base y una relación kármica, no necesitan pensarlo. En el momento en que escuches el Fa, serás liberado. Te enseñaré esto’”.

Así fue como el maestro realizó guanding para mí y me enseñó versos. En ese momento pensé para mis adentros: ‘Cuando aprendí los conjuros, pude ver el efecto luego de 14 días de práctica; aprender la habilidad de la tormenta de granizo me tomó solo siete días. Lo que este maestro me enseña ahora es mucho más fácil. Independientemente de si es de día o de noche, mientras lo piense, lo conseguiré. Y aquellos con relaciones kármicas ni siquiera necesitan pensar. Como fui capaz de encontrar este Fa, por supuesto que tengo una buena calidad innata’. Por lo tanto, no puse mucha atención y mi progreso fue escaso.

“Varios días después, Rangton Lhaga me dijo: ‘Mencionaste que cometiste grandes pecados. Esto es verdad. Cuando te hablé de mi Fa, exageré un poco. De hecho, no puedo darte orientación. Por favor, ve con Drowolung en Lhodrak y sigue a Marpa Chokyi Lodro. Es un respetado gran maestro traductor de las Escrituras y un discípulo directo del maestro indio Naropa. Como practicante de la Nueva Tradición del Mantra, ha alcanzado los tres reinos. Él también tiene una relación predestinada contigo de una vida anterior. ¡Por favor ve a buscarlo!’”.

“Cuando escuché el nombre del rey de los traductores de las Escrituras, Marpa, mi corazón se llenó de alegría y sentí escalofríos en todo el cuerpo. Las lágrimas brotaron de mis ojos. En mi mente surgió una inmensa admiración gozosa y una fe sin igual”.

“Llevando comida y una carta de Rangton Lhaga, comencé mi viaje. En el camino, seguía pensando en ello y estaba ansioso por conocer al maestro”.

“La noche antes de mi llegada a Drowolung, el Maestro Marpa soñó que Naropa le hacía guanding. Naropa le dio un Jingang de jade con un poco de suciedad en la punta, así como una botella de oro llena de dulce rocío, y le dijo: ‘Por favor, limpia este Jingang con el rocío y cuélgalo en lo alto de esta gran construcción. Esto hará a los Fo felices y beneficiará a los seres conscientes de este mundo. Al hacerlo, lograrás dos cosas’. Con esas palabras, se fue. Siguiendo esta instrucción, Marpa limpió el Jingang con el rocío y lo colgó por lo alto. El Jingang de repente irradió luz, iluminando los tres mil mundos. La luz brilló sobre los seres conscientes en las seis vías [de la reencarnación], eliminando todo su dolor y tristeza. Con gran alegría, todos los seres conscientes se postraron ante Marpa y la construcción. Incontables Fo, tan numerosos como los granos de arena en el río Ganges, también ofrecieron sus bendiciones.

“Marpa despertó en la mañana con su corazón llenó de felicidad. Mientras pensaba que el sueño había terminado, su esposa entró apresuradamente y dijo: ‘Maestro, anoche tuve un sueño. Dos hermosas doncellas de Oddiyana (un lugar en la India donde se desarrolló el Budismo Jingangyana o Mantra Secreto) me trajeron una pagoda de jade con un poco de suciedad. Dijeron que era una instrucción de Naropa para hacer la consagración de la pagoda y colocarla en la cima de la montaña. La limpió con rocío y la colocó en la cima de la montaña. La pagoda de repente irradió una luz brillante y vio incontables pagodas pequeñas. ¿Podrías decirme qué significa este sueño? Al escuchar a su esposa, el Maestro sabía que aquel sueño correspondía completamente con su propio sueño y estaba muy feliz. Pero reprimió su alegría y seriamente dijo: ‘Un sueño es un sueño, no una realidad. No sé lo que significa’. Continuó diciendo: ‘Hoy tengo que ir a arar el campo. ¿Puedes hacer los preparativos?’. Su esposa dijo: ‘Si un maestro respetado como usted va a hacer este tipo de trabajo, la gente se reirá de nosotros. Por favor, no vaya’. Pero el Maestro no escuchó y dijo: ‘Por favor, tráeme una jarra de vino. Hoy necesito dar la bienvenida a un joven invitado. Luego se dirigió al campo con el vino y sus herramientas”.

“Cuando llegó al campo, Marpa puso el frasco en el suelo y lo cubrió con un sombrero. Aró el campo por un rato y luego se sentó a descansar y tomó algo”.

“En ese momento, yo casi había llegado a la frontera de Lhodrak y pedí indicaciones en el camino para encontrarme con el Maestro Marpa, el rey de los traductores. Para mi sorpresa, nadie había oído hablar de él antes. En una encrucijada donde podía ver a Lhodrak, le pregunté a alguien sobre esto otra vez. Él respondió: ‘Conozco a alguien llamado Marpa, pero no se nada del rey de los traductores’. —¿Podrías decirme dónde está Lhodrak?, le pregunté. ‘¡Por ahí! No muy lejos de aquí’ —respondió, señalando el valle que tenía delante. ‘¿Quien vive allí?’,pregunté. “Marpa”, respondió. Y entonces le dije, ‘¿Tiene otros nombres?’. “Algunas personas lo llaman Marpa, y otros lo llaman Maestro Marpa”, respondió. Así supe que este era el maestro por el que había estado preguntando ansiosamente”.

“Luego le pregunté, ‘¿Cómo se llama esta ladera?’. ‘Este lugar se llama Colina de la propagación del Fa’. Pensando que estaba a punto de ver la residencia del Maestro en la Colina de la propagación del Fa, estaba muy contento por la relación predestinada. Seguí caminando y preguntando por su dirección. Después de un rato encontré a un grupo de pastores y les pregunté. Un anciano dijo que no lo conocía, pero un encantador niño muy bien vestido respondió elocuentemente: ‘Creo que estás hablando de mi padre. Entregó todas nuestras posesiones a cambio de oro, fue a la India y trajo muchas escrituras. Aunque nunca ha trabajado el campo, hoy lo está haciendo ahí’. Este debe ser el Maestro, pensé. Al mismo tiempo me preguntaba por qué el maestro gran traductor iría al campo para trabajar. Seguí caminando mientras pensaba en ello. De repente vi a un lama alto y robusto con ojos grandes y brillantes que araba el campo al lado de la carretera. Mi corazón se llenó de una alegría indescriptible cuando lo vi. Estaba tan feliz que me olvidé de lo que me rodeaba. Después de un tiempo, cuando volví en sí, me acerqué y le pregunté: “¿Vive aquí el discípulo del gran maestro indio Naropa, Marpa, el maestro traductor?”.

“El lama me miró de pies a cabeza con atención durante mucho tiempo y dijo: ‘¿Quién eres? ¿Por qué lo buscas?’.

“Respondí: ‘Soy de la espalda del Tibet y he cometido grandes pecados. Marpa es bien conocido, y vine aquí para aprender el Fa de él’.

“El lama dijo: ‘Te llevaré con él en un rato. Por favor, reemplázame y ara el campo’.

“Diciendo esas palabras, se quitó el sombrero, recogió el frasco del suelo y tomó un sorbo de vino. Parecía realmente disfrutarlo. Luego dejó el frasco y se fue”.

“Después de que se fue, tomé el frasco y bebí todo el vino de un trago. Entonces comencé a arar el campo. Al cabo de un rato, el adorable niño que estaba con los pastores llegó y me dijo: ‘¡Hey! El Maestro te pide que entres’. Contesté, ‘Déjame terminar este campo’. Alguien aceptó enviarle mi mensaje al Maestro, así que debo terminar de arar su campo. ¿Podrías hacerle saber al Maestro que iré pronto?’. Luego seguí trabajando hasta que terminé de arar el campo. Este lugar más tarde se conoció como el Campo de la relación predestinada”.

“Después de que terminé de arar el campo, el niño me llevó a ver al Maestro. Vi al lama robusto y fuerte sentado en un asiento con tres capas de cojines. El asiento tenía diseños decorativos grabados en Tauro y Garuda. Parecía que acababa de lavarse la cara, pero todavía podía ver un poco de polvo en sus cejas. Su voluminoso cuerpo sentado allí era como un gran bulto del que sobresalía su abultado estómago. Pensando que él era el hombre que había conocido arando el campo, busqué a Marpa a mi alrededor. El Maestro me sonrió: ‘Este joven realmente no me reconoce. Soy Marpa. Te sugiero que te inclines’, dijo.

“Me postré ente él y le dije, ‘Soy de Tsang y he cometido grandes pecados. Estoy dispuesto a dedicar mi cuerpo, mi habla y mi mente al Maestro. Espero que el Maestro pueda ofrecerme comida, ropa y un Fa recto. Además, que tenga piedad de mí y me enseñe la práctica de cultivación para alcanzar el estado de Fo en esta vida’.

“El Maestro respondió: ‘Has cometido grandes pecados. Este es tu problema, no es mi problema. Además, no te dije que crearas ese ye. Dime, ¿qué malas acciones has hecho?’”.

“Entonces le conté lo que había sucedido en el pasado”.

“Después el Maestro dijo: ‘Oh, ya veo. Dedicar tu cuerpo, tu habla y tu mente al Maestro es algo que debes hacer. Pero no puedo ofrecerte comida ni ropa mientras te enseño el Fa. Puedo proporcionarte comida y ropa para que aprendas el Fa en otra parte, o puedo enseñarte el Fa pero necesitas buscar la comida y la ropa en otra parte. Solo puedes elegir una de las dos. Piénsalo y haz tu elección. Además, incluso si te enseño el Fa, es posible que no alcances la Perfección en esta vida. Eso depende totalmente de qué tan diligente seas.

“Respondí: ‘Vine a aprender el Fa. Averiguaré dónde puedo obtener comida y ropa’. Luego saqué un libro de las Escrituras y me dirigí a la capilla. El Maestro lo vio y dijo: ‘Por favor, no lleves ese libro ahí. Si el guardián celestial de allí huele los malos mensajes de tu libro maligno, probablemente estornudará’. Me quedé asombrado y pensé: ‘El Maestro probablemente ya sabe que mi libro tiene métodos de encantamiento y hechizos de castigo’”.

“El Maestro me dio una habitación para dormir. Viví allí durante cuatro o cinco días e hice una bolsa de cuero. La esposa del Maestro me dio abundante comida sabrosa y me trató bien”.

“Fui a mendigar a Lhodrak para presentarle ofrendas al Maestro. De los 21 kilos de trigo que obtuve, tomé 14 para comprar una gran lámpara cuadrada de cobre sin daños ni óxido. Cambié un kilo de trigo por carne y vino, y puse el trigo restante en la bolsa de cuero que hice. Puse la lámpara de cobre encima de la bolsa y cargué todo en la espalda. Cuando llegué a la residencia del Maestro, estaba completamente exhausto. Bajé la bolsa de mi espalda, y cayó al suelo de un golpe. La bolsa de trigo era pesada, y tanto el suelo como la casa se sacudieron por el golpe. Aunque el Maestro estaba comiendo, salió a revisar. Al verme, me dijo: ‘¡Oye! Parece que eres un hombre fuerte. ¿Quieres hacer que mi casa se derrumbe y me aplaste? Eres muy estúpido. ¡Saca esto de aquí!’. Al decir estas palabras, comenzó a patearme. No tuve más remedio que sacar el trigo afuera mientras pensaba para mis adentros: ‘Este maestro tiene mal genio, y debo ser muy cuidadoso al servirlo’. Pero en mi corazón no tenía ninguna molestia ni algún pensamiento negativo por eso”.

“Me postré ante él y le di la gran lámpara de cobre. La sostuvo, cerró los ojos y se quedó pensativo durante un rato. Estaba muy feliz y conmovido, y las lágrimas brotaban de sus ojos. Luego dijo: ‘Es una buena relación predestinada. Esta lámpara es para el maestro indio Naropa’. Después de salmodiar los versos para la adoración, golpeó la lámpara con un palo y emitió un sonido sonoro. Llevó la lámpara a la capilla, la llenó de mantequilla, insertó una mecha y la encendió”.

“Ansioso por aprender el Fa, fui con el Maestro y le supliqué: ‘¿Podría enseñarme el Fa y los versos?’”.

“El Maestro dijo: ‘Muchas personas han venido de Ü-Tsang para que les enseñe el Fa, pero la gente de Yamdrok Taklung y de Ling a menudo las atacan para que no puedan traerme comida ni ofrendas. Lo que quiero es que lances una tormenta de granizo. Si lo haces, entonces te enseñaré”.

“Para aprender el Fa tuve que lanzar una tormenta de granizo nuevamente, y tuve éxito. Regresé con el Maestro y le rogué que me enseñara el Fa. Él dijo: ‘Solo enviaste dos o tres granizos ¿Así deseas obtener el Fa recto que yo obtuve de la India después de haber pasado por tanto sufrimiento? Déjame decirte esto. La gente en Lhodrak solía golpear a mis discípulos y trabajaba en mi contra. Si tu conjuro es realmente poderoso, debes lanzar un hechizo contra ellos. Si tienes éxito, te enseñaré cómo alcanzar la Perfección en esta vida’. A falta de otra opción, lancé un hechizo. No mucho después de eso, estalló un conflicto interno en Lhodrak, y muchas personas murieron, incluidos todos aquellos que estaban en contra de nosotros. Al ver que mi conjuro funcionó, el Maestro dijo: ‘Escuché que tus hechizos son muy poderosos y esto parece ser cierto’. A partir de entonces me llamó ‘Hombre poderoso’”.

“Una vez más le pedí al Maestro que me enseñara el Fa. Para mi sorpresa, se rió con fuerza, ‘¡Ja, ja, ja! Después de cometer estas graves faltas, ¿pretendes que yo te enseñe el Fa? Dejé mi vida viajando a la India y le di mi oro a un maestro como ofrenda para obtener esto. ¿Cómo podrías conseguirlo tan fácilmente? Incluso si estuvieras bromeando, es demasiado. Además, eres bueno en el uso de encantamientos. Si no fuera yo, sino alguna otra persona, probablemente ya me habrías matado. De acuerdo, si puedes restaurar el daño que ocasionaste en Yamdrok Taklung y hacer que los muertos en Lhodrak vuelvan a la vida, te enseñaré el Fa. De lo contrario, no necesitas quedarte aquí’. Con ese regaño tan fuerte, me sentí extremadamente decepcionado y me lamenté. Su esposa se compadeció de mí y vino a consolarme”.

“A la mañana siguiente, el Maestro me dijo: ‘Mis palabras fueron demasiado duras ayer. Por favor, no te enojes. Eres fuerte y espero que puedas construir una casa de piedra para que guarde las Escrituras. Cuando la termines, te enseñaré el Fa. También te proporcionaré comida y ropa’”.

“Dije: ‘¿Qué pasa si muero mientras construyo esa casa antes de poder aprender el Fa?’”.

“’Te garantizo que no morirás durante este período de tiempo. Una persona necesita coraje para aprender el Fa. Tienes determinación y puedes seguir siendo diligente. En cuanto a si eres capaz o no de alcanzar la Perfección, depende totalmente de cuán dedicado seas. A diferencia de otras vías, la mía tiene una capacidad de fortaleza sin igual’, me dijo el maestro en tono amable y bondadoso”.

“Eso me hizo muy feliz. Cuando le pedí un plano, él respondió: ‘Esta casa se construirá en una colina a la que es difícil acceder. En el pasado los clanes locales tenían un acuerdo que prohibía la construcción en ese lugar. Afortunadamente no firmé el acuerdo, por lo que no estoy obligado a seguirlo. Estoy pensando en construir una casa redonda en la ladera este. También puedes usar esto para eliminar tu ye‘”.

“Entonces seguí su orden y comencé a construir la casa. Estando cerca de la mitad de la construcción, el Maestro vino y dijo: ‘No lo planeé bien en ese entonces. Este lugar no es bueno. Mueve las piedras y los otros materiales donde estaban’. Tuve que llevar las piedras y la madera pieza por pieza al pie de la colina. Luego me dijo que las llevara a la ladera oeste. Después de quitarse la capa semicircular y doblarla en varios segmentos, la puso en el suelo y dijo: ‘Construye una casa como esta’. Esta vez sería aún más laborioso. Construiría todo yo solo, lo que significaba que tenía que cargar cada pieza durante varios kilómetros desde el pie de la colina hasta la cima de la colina. Me sentía miserable cuando llegué a la mitad de la construcción, entonces el Maestro volvió a regresar y dijo: ‘Esto no se ve bien. Por favor, desmonta todo y mueve las piedras y la madera de regreso a donde estaban’. Lo escuché y tuve que desmontar el edificio pieza por pieza”.

“Después, el Maestro me llevó a la ladera norte y me dijo: ‘Hombre poderoso, estaba borracho esos días y no lo dije claramente. Ahora, construye una buena casa aquí’.

“Dije: ‘Si la construyo de nuevo y la vuelvo a desarmar, mi trabajo será en vano y también perderás dinero. Por favor, piénsalo bien esta vez’”.

“’No he bebido hoy, y lo he planeado bien. La casa de un practicante genuino debe tener forma de triángulo. Por favor, construye una así, y ya no te pediré que la destruyas’. Así que empecé a construir la casa en forma de triángulo. Cuando había construido un tercio, el Maestro vino y dijo: ‘¡Hombre poderoso! La casa que estás construyendo, ¿quién te dijo que la construyeras?’.

“Entonces me impacienté, y de inmediato respondí: ‘¡Esta fue una orden personal de usted, maestro!'”.

“Se rascó la cabeza y dijo: ‘Hmm, ¿por qué no puedo recordarlo? Si lo que dijiste es verdad, ¿acaso estoy loco?'”.

“‘En ese entonces ya sabía que esto podría suceder, así que te pedí que lo pensaras bien, maestro. Dijiste que lo habías planeado bien y que definitivamente no lo destruirías. ¡Debes recordar eso!’, respondí ansiosamente”.

“Humph! ¿Había testigos? Construir una casa con forma de triángulo en este lugar con mal fengshui es como construir un altar para encantamientos. ¿Estás planeando matarme? No robé tus pertenencias, ni robé los bienes de tu padre. Si no planeas matarme y tomas en serio el aprendizaje del Fa, deberías escucharme: ¡Desarma esta casa y mueve todos los materiales de vuelta a la colina!”.

“Hacía mucho tiempo que estaba cargando piedras y trabajaba arduamente. Cada vez estaba ansioso por terminar de construir la casa para poder aprender el Fa y trabajé muy duro para obtenerlo. En ese momento la carne de mi espalda estaba expuesta por varias picaduras que ya habían cicatrizado pero que volvieron a abrirse. Las heridas estaban volviendo a cicatrizar y era muy doloroso. Pensé mostrárselas al Maestro, pero también sabía que eso no terminaría bien y que tan solo conseguiría obtener más regaños y palizas. Si se lo contaba a su esposa, parecería que me quejaba. Así que tampoco se lo dije a ella. Sin embargo, le pedí que me ayudara a suplicarle al Maestro para que me enseñara el Fa. De inmediato fue hacia él y le dijo: ‘Construir una casa como esta no tiene sentido. No sé por qué quieres hacer eso. El pobre Hombre Poderoso está muy mal y ha sufrido mucho. Por favor, enséñale algo'”.

“El Maestro Marpa le dijo: ‘Ve a cocinar un buen plato para mí. ¡Y dile al Hombre Poderoso que venga aquí!’. Su esposa preparó la comida, y entonces los dos fuimos a ver al Maestro. El Maestro dijo: ‘Hoy soy diferente al de ayer. No te enojes tanto. ¡Si quieres aprender el Fa, te enseñaré! Luego me enseñó cosas del budismo esotérico común (diferente del budismo esotérico o budismo Jingangyana), como los Tres Refugios y los Cinco Preceptos. Luego me dijo: ‘Estos son los rituales básicos. Para recitar los versos secretos, tienes que hacer tal o cual cosa’. Luego me contó sobre la vida y el sufrimiento del maestro indio Naropa y dijo: ‘Es posible que no puedas soportar este tipo de dificultades’. Al escuchar el viaje del maestro Naropa, me emocioné hasta las lágrimas y me volví muy decidido. Desde el fondo de mi corazón prometí: ‘Escucharé cualquier palabra del Maestro y superaré cualquier dificultad’”.

“Después de unos días, salí a caminar con el Maestro. Cuando llegamos al lugar donde los clanes locales prohibían la construcción, el Maestro dijo: ‘Construye aquí una torre rectangular de nueve pisos. Agrega un lugar para el almacenamiento en la parte superior, por lo que tendrá diez pisos en total. Te aseguro que no lo destruiré. Cuando la termines, te enseñaré el Fa y los versos. También te proporcionaré provisiones y alimentos para que puedas aprender el Fa’”.

“Lo pensé por un momento y dije: ‘Si es así, quiero invitar a la esposa del Maestro como testigo. ¿Esta bien?’”.

“El Maestro estuvo de acuerdo diciendo ‘¡Hazlo!’”.

“El Maestro dibujó el boceto de la torre e invité a su esposa. Después de postrarme tres veces ante ellos, dije: ‘El Maestro me ordenó que construya una casa. Comencé tres veces y la tiré tres veces. La primera vez el Maestro dijo que no lo había pensado bien. La segunda vez el Maestro dijo que estaba borracho y que era un mal plan. La tercera vez, el Maestro dijo que debía estar loco si me había ordenado construir allí una casa con forma de triángulo. Después de que se lo recordé, el Maestro dijo que no tenía ningún testigo y me regañó. Hoy espero que la esposa del Maestro pueda ser testigo en esta cuarta vez. ¿Puede ser mi testigo?’”.

“La esposa del Maestro dijo: ‘Por supuesto que seré tu testigo. Maestro, puedo ser un testigo, pero este plan de construcción es muy desafiante. La colina es tan alta, y él solo tiene que cargar cada piedra y cada pedazo de madera desde el pie de la colina. ¿Quién sabe en cuánto tiempo lo hará? Además, no necesitamos construir una casa aquí, ni era necesario destruir las anteriores. Este lugar no es nuestro, y los clanes locales prohibieron construir aquí. Me temo que esto causará problemas más adelante’.

“Le dije: ‘Pero temo que el Maestro no te escuche'”.

“El Maestro le dijo a su esposa: ‘Puedes ser testigo, si quieres. ¡Pero no hables tanto!'”.

“Así empecé a construir esta torre rectangular. Cuando puse los cimientos, tres de los principales discípulos del Maestro, Ngokton Chodor, Tsurton Wange y Meton Tsonpo, vinieron a trabajar, y cargaron muchas piedras grandes. Utilicé estas piedras para hacer los cimientos. Después de que terminé el segundo piso, el Maestro llegó y miró todo con detenimiento. Señalando las piedras que llevaron los otros discípulos, preguntó: “¿Quién trajo estas?”.

“Estas… estas las trajeron Ngokton, Wange, y otros. Me ayudaron a traerlas hasta aquí.

“El Maestro dijo: ‘No puedes construir una torre con sus piedras. ¡Rápido, desmóntalo y quita estas piedras!'”.

“‘¡Pero prometió no destruir este edificio!'”.

“‘Sí, dije eso. Pero estos discípulos míos tienen un nivel muy elevado, y no puedo dejar que sean tus sirvientes. Además, no te pedí que destruyeras todo. Solo quita las piedras que ellos trajeron aquí'”.

“No tenía opción, así que tuve que derribar la torre desde lo alto hasta la base y cargar esas piedras hasta el pie de la colina”. Luego el Maestro vino y dijo: ‘Ahora, puedes llevarlas de vuelta y usarlas en la cimentación'”.

“Le dije: ‘Pensé que no querías estas piedras'”.

“El Maestro dijo: ‘No es que no quiera estas piedras. Solo tienes que llevarlas tú mismo, en lugar de aprovecharte de los demás'”.

“Varias personas habían cargado esas piedras anteriormente. Ahora tenía que moverlas yo solo, así que me tomó mucho tiempo y esfuerzo. Más tarde, la gente llamó a esas piedras ‘Piedras del Hombre Fuerte'”.

“Cuando terminé de hacer los cimientos de la torre en la cima de la colina, los miembros del clan local dijeron algunas cosas. Uno de ellos dijo: ‘Marpa está construyendo una torre en el lugar prohibido. ¡Vamos a detenerlo!’. Otro agregó: ‘Marpa está loco. De alguna manera encontró a un joven muy fuerte. Dondequiera que hay una colina alta, él le construyó una casa allí. A mitad de la obra, le dijo al joven que la tirara y que moviera las piedras y la madera a la parte de abajo. También podría destruir esta torre. Si no la tira, lo detendremos. Esperemos a ver qué hace’”.

“Pero esta vez el Maestro no me dijo que desarmara el edificio, así que continué construyendo. Cuando llegué al séptimo piso, se formó otro gran hoyo en la parte baja de mi espalda”.

“Los clanes locales se reunieron y lo discutieron de nuevo, ‘¡Humph! Parece que Marpa no se detendrá esta vez. Resulta que destruyó varias casas porque su objetivo real era construir una torre aquí. ¡Esta vez nosotros la quitaremos! Se reunieron muchas personas en la torre. Pero no sabían que el Maestro se había convertido en soldados que tomaron sus posiciones dentro y fuera de la torre,sorprendiendo a los miembros del clan. En lugar de atacar, se postraron ante el Maestro para implorar su perdón. Más tarde todos ellos se convirtieron en donantes de limosnas”.

“En ese tiempo, Meton Tsonpo Tsangrong le pedía guanding a Cakrasamvara (una de las deidades del Jingangyana supremo). La esposa del Maestro me dijo: ‘No importa cómo, debes recibir guanding esta vez’. También pensé: ‘He puesto tanto esfuerzo en construir esas casas. Nadie me ayudó ni con un trozo de piedra, un cubo de agua o algo de barro. ¡El Maestro definitivamente llevará a cabo guanding para mí esta vez!’”.

“Durante la ceremonia de guanding, me postré ante el Maestro y me senté en un asiento para los destinatarios. El Maestro preguntó: ‘Hombre Poderoso, ¿dónde están tus ofrendas para el guanding?’”.

“’El Maestro me dijo que después de terminar la torre recibiría guanding y versos. Por eso me atreví a sentarme aquí’”.

“El Maestro dijo: ‘Solo pasaste unos días construyendo una casa. Eso no es suficiente para recibir guanding y los versos que obtuve de la India atravesando grandes dificultades. Si tienes ofrendas, tráelas aquí; de lo contrario, ¡deja el asiento para el guanding!’. Al decir estas palabras me abofeteó dos veces en la cara. Arrastrándome por el pelo hacia la puerta, gritó enojado: ‘¡Vete de aquí!'”.

“La esposa del Maestro vio esto y quiso consolarme: ‘El Maestro a menudo dice que el Fa que obtuvo de la India es para todos los seres conscientes. Por lo general, incluso cuando un perro pasa junto a él, da enseñanzas y bendiciones. Pero él siempre está insatisfecho contigo. No sé por qué ¡Pero, por favor, no pienses mal!’”.

“Mi corazón estaba lleno de quejas, abatido y desesperanzado. Con un dolor extremo, esa noche pensé en el suicidio una y otra vez”.

“Por la mañana, el Maestro vino a verme y me dijo: ‘Hombre Poderoso, puedes dejar de trabajar en la torre, por ahora. Por favor ayúdame a construir un castillo con doce pilares. También necesito un santuario al lado. Una vez que hayas terminado, haré guanding y te enseñaré el Fa’. Así que empecé a construir el castillo desde los cimientos. La esposa del maestro a menudo me traía buena comida y vino. Y de vez en cuando también me consolaba amablemente”.

“Cuando ya casi había terminado el castillo, Tsurton Wange vino a solicitar un gran guanding a Guhyasamaja (una de las deidades del supremo Jingangyana)”.

“La esposa del Maestro dijo: ‘¡Necesitas recibir guanding esta vez, sin importar cómo sea!’. Me dio una bolsa con mantequilla, un trozo de tela de lana y una pequeña bandeja de cobre para que las entregara como ofrendas. Me sentí muy feliz y las llevé conmigo a la capilla, ubicándome en el asiento para recibir guanding”.

“El Maestro me miró y dijo: ‘¿Estás aquí de nuevo? ¿Tienes alguna ofrenda para el guanding?’. Respondí con calma y confianza: ‘Esta mantequilla, el paño de lana y el recipiente de cobre son ofrendas para el Maestro'”.

“’¡Ja, ja, ja! ¡Qué idea tan inteligente! Esta mantequilla era de tal y cual, la tela de lana era de tal y tal, y la bandeja de cobre era de tal y cual. Has sido muy listo al usar mis pertenencias para ofrendármelas a mí. Pero no hay tal cosa en este mundo. Si tienes tus propias ofrendas, dámelas. De lo contrario, ¡no puedes sentarte aquí! Luego se puso de pie, me dio una fuerte reprimenda y me echó de la capilla. Quería encontrar un agujero en el suelo para esconderme. Pensé en ello durante mucho tiempo: ¿Es la retribución porque maté a tantas personas con el conjuro y causé una enorme destrucción con la tormenta de granizo? ¿O será que el Maestro sabe que no soy lo suficientemente bueno como para recibir el Fa? ¿O el Maestro no es lo suficientemente compasivo como para enseñarme el Fa? No importa qué sea, todo es inútil. Con un cuerpo humano tan pecaminoso que no puede recibir el Fa, preferiría morir. ¿Qué tal si me mato? Justo cuando estaba más atribulado y turbado, la esposa del Maestro me trajo algo de comida que había usado para la adoración y me consoló durante mucho tiempo”.

“El dolor y la desesperación no me dejaron comer y lloré toda la noche. El Maestro vino al día siguiente y dijo: ‘Ve a terminar el castillo y la torre. Cuando los termines, te enseñaré el Fa y los versos’”.

“Aunque sufrí tremendamente, al final terminé el castillo. Para entonces, mi espalda estaba tan dañada que me salió otro hoyo. Tres partes de la herida estaban llenas de pus. La carne podrida se mezclaba con pus y sangre, como si fuera un montón de barro podrido”.

“Fui con la esposa del Maestro y le supliqué: ‘El castillo ya está terminado. Me temo que el Maestro pudo olvidar nuevamente que prometió enseñarme el Fa. ¿Podría ayudarme a preguntarle eso?’. Como la úlcera en mi espalda me dolía mucho, no pude ocultar mi dolor. ‘Hombre Poderoso, ¿qué pasó? ¿Estás enfermo?’, me preguntó horrorizada. Me quité la camisa para mostrarle la espalda. Miró, y con lágrimas en los ojos, dijo: ‘¡Voy a decirle al Maestro ahora!’. Corrió hacia él de inmediato y le dijo: ”Maestro, el Hombre Poderoso ha estado construyendo casas desde hace mucho tiempo. Debido a eso, sus manos y sus pies están lastimados, y su piel está agrietada. Tiene tres grandes úlceras en su espalda que parecen tres hoyos. Supura pus y sangre en buena parte de una de ellas. En el pasado escuchamos que una carga muy pesada causaba úlceras en mulas y caballos. Nunca escuché que una persona tuviera tales úlceras en la espalda, ¡y mucho menos nunca antes vi algo así en persona! Si otros escuchan o ven esto, ¿no se reirán de nosotros? El Hombre Poderoso vino a servirte porque eres un gran lama. ¿No dijiste que le enseñarías el Fa cuando terminara la torre? Ahora esta tan mal. Por favor, enséñale el Fa’. El Maestro dijo: ‘Sí, lo dije antes. Pero lo que le dije fue que hiciera una torre de diez pisos. ¿Ahora, en dónde está?'”.

“‘¿No es el castillo más grande que la torre?’

“‘¡No hables tanto! ¡Le enseñaré el Fa después de que construya la torre de diez pisos!’. El Maestro regañó a su esposa. Entonces recordó las úlceras en mi espalda: ‘¡Oye! ¿Qué dijiste? ¿El Hombre Poderoso tiene úlceras en la espalda?'”.

“‘Por toda su espalda. Ve a ver por ti mismo. Está llena de pus y sangre. Es horrible. Nadie puede soportar mirarlo. ¡Uf, qué pena!’, exclamó la esposa del maestro”.

“Entonces el Maestro se acercó a las escaleras y gritó: ‘¡Hombre Poderoso, ven aquí!'”.

“Pensé para mí mismo: ‘Bueno, esto es bueno. El Maestro debe haber planeado enseñarme el Fa ahora’. Corrí hacia arriba, subiendo dos o tres escaleras a la vez. El Maestro dijo: ‘¡Hombre Poderoso, muéstrame las úlceras en tu espalda!’. Se las mostré, y él miró detenidamente. Luego me dijo: ‘El maestro indio Naropa soportó doce prácticas ascéticas mayores y doce prácticas ascéticas menores. Eran mucho peores de lo que tú tienes. Sufrió los veinticuatro tipos de prácticas ascéticas. Yo también sacrifiqué mi vida y renuncié a mis bienes para servirle. ¡Si realmente buscas el Fa, deja ese pretexto rápidamente y ve a terminar la torre!'”.

“Bajé la cabeza y pensé en ello. Lo que dijo tenía sentido”.

“Luego, el Maestro hizo varias bolsas con mi ropa y dijo: ‘Después de que los caballos y los burros desarrollan úlceras, cargan las mercancías en las bolsas. Ahora he hecho varias bolsas para que cargues la tierra y las piedras'”.

“Pregunté con curiosidad, ‘Tengo úlceras en la espalda. ¿Cómo me pueden ayudar estas bolsas?'”.

“’¡Por supuesto que lo harán! Lleva la tierra en estas bolsas y la suciedad no se acumulará en las úlceras de tu espalda’, respondió. Considerando que esto era una instrucción del Maestro, soporté el dolor al cargar en mi espalda siete bolsas de arena hasta la cima de la colina”.

“Al verme obedecer cada una de sus palabras, el Maestro supo que yo era un hombre de verdad que estaba determinado y que podía soportar. Cuando no había nadie alrededor, derramó muchas lágrimas”.

“Las úlceras en mi espalda se hacían más grandes día tras día, y cada vez eran más dolorosas. Le pregunté a la esposa del Maestro: ‘¿Podría pedirle al Maestro que primero me enseñe el Fa? ¿O al menos que me permita descansar un rato para recuperarme de las heridas?'”.

“Ella transmitió mis palabras al Maestro. La respuesta del Maestro fue que me enseñaría el Fa cuando terminara la torre. Si verdaderamente las úlceras necesitaban curación, podía descansar unos días. La esposa del Maestro también me animó a tomar un descanso para que continuara trabajando luego”.

“Durante esos días de recuperación, la esposa del Maestro me dio mucha comida buena. También me consolaba de vez en cuando, haciéndome olvidar temporalmente el dolor de no poder recibir el Fa”.

“Después de un tiempo, cuando las úlceras en mi espalda ya casi habían sanado, el Maestro me llamó de nuevo. En lugar de enseñarme el Fa, me dijo: ‘¡Hombre Poderoso, ve a construir la torre, ¡ahora!’”.

“Ese día ya había planeando regresar a trabajar. Pero por lástima, la esposa del Maestro tenía un plan para convencer al Maestro de que antes me enseñara el Fa. Ella habló conmigo en privado sobre esto y me pidió que hiciera lo que me dijera. Entonces, después de reunirme con el Maestro, lloré calladamente y comencé a empacar mis cosas, así como también algo de tsampa (harina de cebada tostada, un alimento básico en el Tíbet), como si estuviera a punto de irme. En un lugar donde el Maestro podía verme, simulé que me iba, y su esposa actuó como si me estuviera deteniendo al decir: ‘Esta vez prometo rogarle al Maestro para que le enseñe el Fa. No te vayas ¡No te vayas!. Así, ella atrajo la atención del Maestro, quien llamó a su esposa diciendo: ‘Dakmema, ¿qué están haciendo ustedes dos?’”.

“Al escuchar esas palabras, su esposa pensó que había llegado su oportunidad y le dijo: ‘Tu discípulo, el Hombre Poderoso, ha viajado una gran distancia para aprender el Fa. No solo no le has enseñado el Fa, sino que también ha terminado siendo reprendido y haciendo el trabajo de una bestia de carga. Tiene miedo de morir antes que logre aprender el Fa, por lo que irá a buscar a otros maestros. Le prometí que obtendría el Fa aquí, pero aun así quiere irse’. El Maestro escuchó esto y se enojó mucho. Sosteniendo un látigo de cuero, salió corriendo para golpearme con fuerza y dijo: ‘Eres un canalla. Cuando llegaste aquí, dijiste que me dedicarías tu cuerpo, tu habla y tu mente. ¿A dónde vas ahora? Si quiero, puedo cortar tu cuerpo, habla y mente en pedazos. Tú me los diste, así que tengo el derecho de hacerlo. De todos modos, si quieres salir de aquí, puedes irte. ¿Por qué te llevas mi tsampa? ¿Para qué? ¡Dílo! Luego me golpeó despiadadamente, hasta que caí al suelo. Entonces se llevó la tsampa”.

“Mi corazón estaba en agonía extrema, pero no podía decirle que era un truco que había planeado con su esposa. No importaba cuánto lo había intentado, todo lo que intentaba no era nada comparado con el poder del Maestro. No tenía más remedio que correr adentro y llorar. La esposa del Maestro también suspiró: ‘Incluso si discuto con él, aun así todavía no te enseñará el Fa. Pero tengo que ayudarte para que aprendas algo. Tengo la vía de cultivación de Jingangyogini (una de las deidades del supremo Jingangyana). ¿Qué tal si te la enseño? Así fue como comencé a practicar ese Fa. Aunque no obtuve mucho, al menos sentía que estaba aprendiendo algo. Pensé que la esposa del Maestro me trataba bien y que necesitaba devolverle el favor. También pensé que gracias al maestro y a su esposa, había eliminado gran parte de mi ye. Así que decidí permanecer allí”.

Durante el verano ayudé a la esposa del Maestro a ordeñar animales y a freír cebada. A veces pensaba en buscar a otro maestro en otro lado. Pero después de pensarlo bien, entendí que solo este maestro tenía un Fa que le permitía a uno alcanzar la Perfección en una vida. Si no tenía éxito en esta vida, ¿cómo me liberaría de tanto ye? Para obtener el Fa, estaba dispuesto a soportar como el maestro Naropa. Pero primero, sin importar lo que fuera, tenía que hacer las cosas que hacían feliz a mi maestro para poder obtener sus versos y alcanzar la Perfección en esta vida. Así que me calmé y puse todo mi corazón para cargar las piedras y la madera con las que construiría el santuario al lado del castillo”.

(Continuará)

Leyendas de la Cultura China: La historia de cultivación del Fo Milarepa (Parte 4)
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Categorías: Cultura Legado divino

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