(Minghui.org) A lo largo de la historia, el Himalaya ha sido la tierra de muchos cultivadores. La gente que vive allí lleva una vida simple, modesta y todos cantan y bailan. Ellos también veneran a Fo Fa. Casi un milenio atrás, en esta región había un cultivador llamado Milarepa. Mientras que muchos Fo y Pusas necesitaron reencarnarse durante muchas vidas y pasaron por muchas calamidades antes de obtener la Perfección, Milarepa logró la poderosa virtud en una sola vida y, más tarde, llegó a ser conocido como el fundador de la Vía Blanca del Budismo Tibetano.

Continúa de la parte 1 de 12.

Milarepa sonrió y dijo: “Está bien, les contaré”.

“Cuando tenía siete años, mi padre se enfermó seriamente. Los médicos no podían hacer nada, y una adivinadora también dijo que mi padre no tenía esperanza de recuperarse. Mis parientes también sabían que la enfermedad era terminal, y mi padre también estaba consciente de que iba a morir. Decidió hacer arreglos para los tres y también para las propiedades de la familia antes de su muerte”.

“El testamento decía claramente que toda la propiedad debía ser heredada por el hijo mayor”.

“Después de leer el testamento, mi padre dijo lentamente: ‘No tengo esperanza de sobrevivir a esta enfermedad. Mi hijo e hija todavía son muy pequeños, así que solo puedo molestar a su tío, tía, y a otros parientes para que se ocupen de ellos. Aunque no soy demasiado rico, sí tengo una cantidad decente de propiedades. En mi rancho, hay bueyes, ovejas y caballos. De mi tierra, la mayor es esta, El Triángulo Orma, y las más pequeñas son demasiadas para mencionar individualmente. El establo tiene abajo bueyes, ovejas, y burros. Arriba, tengo muebles, oro y antigüedades de plata, junto con joyas, gemas y ropa de seda. También tengo almacenes llenos de granos. En total, tengo suficiente riqueza y no necesito depender de otros. Después de morir, por favor usen parte de mi propiedad para mi funeral. Con respecto al resto de mi riqueza, espero que todos los reunidos aquí, especialmente el tío y la tía, puedan ayudar a vuestra madre a cuidar de los dos niños. Cuando Topaga crezca y sea tiempo de casarse, por favor reciban a Dzese, la prometida del niño, en nuestra familia. Los gastos de la boda deberán ser compatibles con nuestro estatus social. Para entonces, la riqueza deberá ser manejada por Topaga. Espero que la tía y el tío puedan cuidar de estos dos niños y de su madre. Por favor, también ayuden a que ellos tres no sufran. Después de morir, los veré desde las uniones del ataúd’”.

“Después de decir estas palabras, mi padre murió, dejándonos a los tres solos”.

“Enterramos a nuestro padre, y después de una conversación, todos estuvimos de acuerdo en que mi madre debía manejar la riqueza. Pero la tía y el tío estaban resueltos y dijeron: ‘Aunque ustedes son parientes, nosotros somos los parientes más cercanos. No dejaremos que ninguno de los tres sufra, así que manejaremos toda la riqueza de acuerdo a su voluntad’. El hermano de mi madre y el padre de Dzese enumeraron muchas razones por las cuales mi madre debería cuidar de las propiedades, pero no los escucharon para nada. Como resultado, mi tío tomó mi propiedad, mientras que mi tía tomó la propiedad de mi hermana. El resto de la propiedad también fue dividida de forma pareja entre ellos”.

“Luego nos dijeron a los tres: ‘Desde ahora en adelante, ¡cuidaremos de ustedes!’”.

“Y así, toda nuestra riqueza desapareció”.

“Desde entonces, el tío nos tuvo en el campo durante el verano ardiente, mientras que la tía nos hacía tejer la lana de oveja en el invierno helado. Comíamos comida que solo era apta para perros y trabajábamos como ganado. Usábamos harapos con cintos hechos de cuerdas de hierbas. Trabajábamos desde la mañana hasta la noche sin descanso. El trabajo excesivo desgastó nuestras manos y pies, y nuestra piel agrietada sangraba. No había suficiente ropa para mantenernos calientes, ni suficiente comida para alimentarnos. Nuestra piel se puso gris, y enflaquecimos al punto de quedar piel y huesos. Recuerdo que solía tener oro, gemas y anillos en las trenzas de mi pelo, pero ahora todo había desaparecido, y solo me quedó una cuerda gris y negra. Al final, mi cabello estaba tan lleno de piojos y liendres que crecían nidos en mi pelo despeinado. Todos los que nos veían maldecían a mis tíos por su crueldad. Pero con la piel tan gruesa como el cuero del buey, no tenían vergüenza y no prestaban atención a los insultos. Por esto, mi madre llamaba a mi tía malvada yaksha, o fantasma de tigresa, en vez de Khyungsta Paldren. El término fantasma de tigresa luego se difundió en la aldea. Los aldeanos en esa época decían ‘robar la propiedad de otros y tratar a sus dueños verdaderos como perros, ¿existen este tipo de injusticias en el mundo?’”.

“Antes de que mi padre falleciera, la gente rica y pobre venían a nuestra casa para conectarse con nosotros y adularnos. Ahora que el tío y la tía tenían el dinero y vivían como nobles, estas personas comenzaron a llevarse bien con ellos. Algunos incluso decían cosas malas sobre mi madre: ‘Hay un dicho que dice que un esposo rico se va con una mujer talentosa. ¡Esto es en verdad cierto! Mira, cuando el esposo de Nyangsta Kargyen estaba vivo, ella era una mujer generosa. Sin él, ella es tan tacaña’”.

“Hay un proverbio en el Tíbet que dice que ‘Cuando una persona tiene mala suerte una vez, los rumores se esparcen a lo lejos’. Mientras nuestra situación se seguía deteriorando, la lástima de la gente hacia nosotros se desvanecía. Fue remplazada con desdén y rumores”.

“Los padres de Dzese tuvieron pena de mi mala fortuna y a veces me daban algo de ropa y zapatos. También me consolaban amablemente: ‘Topaga, sabes, la riqueza es algo que no dura para siempre. La riqueza puede venir e irse transitoriamente como el rocío de la mañana. Por favor no te sientas triste por vuestra pobreza. ¿Acaso tu abuelo no empezó con nada? A medida que vayas creciendo, también puedes hacer dinero y acumular fortuna’”.

“Yo estaba muy agradecido con ellos”.

“Mi madre tenía tierra por su dote. No era demasiado, pero la tierra era buena y tenía una cosecha decente. Mi tío mayor, por parte de mi madre, cultivaba su tierra y guardaba el mijo cada año para cobrar el interés. Después de muchos años, la ganancia y el interés sumaron una buena cantidad. Los días difíciles pasaron uno por uno. Cuando cumplí 15 años, mi madre vendió la mitad de la tierra. Con el dinero de la venta y el interés de los granos, compró una gran cantidad de carne, harina asada de cebada, y centeno para hacer vino. Las acciones de mi madre asombraron a los aldeanos, y todos ellos empezaron a preguntarse: ‘¿Será que Nyangsta Kargyen hará un festín y pedirá oficialmente los bienes de su familia de nuevo?’. Después de que mi madre y su hermano consiguieron todo lo que querían, colocaron fila tras fila de esterillas en la sala de estar de nuestra casa con cuatro pilares y ocho luces. Le pidieron a mis tíos que alberguen a los parientes, amigos y vecinos, especialmente a aquellos que estuvieron presentes cuando mi padre leyó su testamento en su lecho de muerte. Mi madre colocó la mejor carne y platos para el tío y la tía, y cada invitado tuvo abundante comida. Todos tenían también una jarra de vino para cada uno. Verdaderamente fue un gran banquete”.

‘Escuchen todos, hoy he preparado algo de carne y vino diluido para que nos juntemos en esta simbólica reunión’, dijo mi madre.

Una vez que todos se sentaron, mi madre se paró en medio de toda la gente y dijo solemnemente: ‘Aunque hoy es el cumpleaños de mi hijo, en realidad eso es solo figurativo. Quiero decir unas palabras a todos. Cuando mi esposo Sherab Gyeltsen anunció su testamento antes de morir, todos, los ancianos, y la tía y el tío estaban sentados aquí y entendieron claramente. Ahora quiero invitar a todos a sentarse y escuchar de nuevo su voluntad’.

“En ese momento, su hermano se paró y leyó el testamento en voz alta. Nadie dijo nada”.

“Mi madre continuó: ‘Topaga es ahora un adulto y está en edad de casarse. Según la voluntad de su padre, debemos arreglar el matrimonio según su estatus social. Topaga debe también heredar y manejar las propiedades de nuestra familia según el testamento. En cuanto al testamento que acabamos de leer, todos lo escucharon originalmente en persona cuando Sherab Gyltsen estaba muriendo, y no necesito repetirlo. Hoy, le pido al tío y la tía que regresen la propiedad que han estado cuidando para nosotros. También agradezco sinceramente al tío y la tía y a todos ustedes por vuestro cuidado durante todos estos años’”.

“’¡Ey! ¿Todavía tienes propiedad?’, gritaron tanto la tía como el tío. ‘¿Dónde está tu propiedad?’”.

“Normalmente, la tía y el tío no podían estar de acuerdo en casi nada. Pero cuando se trataba de devorar la propiedad de otros, se unían”.

“Ellos dijeron de nuevo: ‘¿Todavía tienes propiedad? ¿Dónde está tu propiedad? Cuando Sherab Gyltsen era joven, nos pidió prestado un montón de tierra, oro, gemas, caballos, bueyes, y ovejas. Desde que murió, por supuesto que estas tenían que volver a nosotros. ¿Qué es tuyo? Tu propiedad no es equivalente ni siquiera a una estrella en el cielo, un manojo de trigo, un poco de té, o unas piezas de ganado. ¡Ja! ¿De dónde salió esta fantasía loca? ¿Quién escribió este testamento? Proveerte a ti y a tus hijos por tantos años ya es suficiente. Hay un dicho que algunas personas devuelven la bondad con odio. ¡Creo que están hablando de inútiles como ustedes!’”.

“Estaban furiosos mientras decían estas cosas, rugiendo, apretando los dientes y rechinando”.

“Saltaron de sus asientos, pisando fuerte el piso, y gritaron: ‘¡Ey! ¿Entiendes? Esta casa es nuestra. ¡Fuera de aquí!’”.

“Con estas palabras, golpearon a mi madre con un látigo de caballo y me lanzaron a mí y a mi hermana Peta fuera”.

“Mi madre estaba en el piso con absoluta desesperación y lloraba: ‘¡Sherab Gyeltsen! ¿Ves esto? Dijiste que nos cuidarías desde el ataúd. ¿Ves esto ahora?’”.

“Mi hermana y yo nos acurrucamos junto con mi madre, y los tres lloramos desconsoladamente. Viendo a tanta gente alentando a los tíos, el hermano mayor de mi madre no tuvo más opción que guardar su enojo y quedarse en silencio. Algunos invitados suspiraron: ‘¡Pobres, madre e hijos!’. Viendo nuestro infortunio, se les rompió el corazón y lloraron, pero no podían hacer más que mirar en silencio”.

“Los tíos no terminaron de descargar su odio y resentimiento, y continuaron maldiciéndonos a los tres con malicia, como perros gruñendo”.

“’¡Hey! ¿Quieren que les devolvamos la riqueza? Sí, es vuestra, pero simplemente no se las queremos devolver. ¿Cómo harán para recuperarla? Si nosotros la usamos para beber vino felizmente y para entretener a nuestros invitados, ¡no es vuestro asunto!’. Continuaron ridiculizándonos con desdén: ‘Si es que pueden, encuentren a alguien que pelee con nosotros para recuperar vuestra propiedad. Si no pueden encontrar a alguien, entonces intenten recitar algún conjuro!’. Con estas palabras, regresaron y se fueron con sus amigos”.

“La angustia extrema dejó a mi madre sofocada en llanto por largo rato. Dentro de la casa con cuatro pilares y ocho luces, solo quedamos nosotros tres y unos cuantos parientes. Dzese, junto con su padre y hermano, nos consolaron bondadosamente. Ellos estaban dispuestos a abastecernos diariamente para que podamos vivir. El hermano de mi madre propuso que yo aprendiera alguna habilidad mientras que mi hermana y madre lo ayudarían a él con la tierra. Él insistió en que alcancemos algo para mostrarle a los tíos que la familia de Sherab Gyeltsen no éramos ni débiles ni incapaces, ni una familia para tomar a la ligera”.

“Finalmente mi madre contuvo su pena y se limpió las lágrimas. Con angustia y enojo dijo resueltamente: ‘Como no tengo la habilidad para recuperar mi propiedad, tampoco dependeré de otros para criar a mis hijos. Ahora mismo, incluso si los hijos de los tíos nos regresan parte de la riqueza, no la tomaré. No obstante, Topaga tiene que aprender algún oficio. Antes de devolver la generosidad de los tíos, mi hija y yo estamos bien predispuestas para ser incluso sirvientas o esclavas. ¡Tenemos que mostrarles!’”.

“Mi madre luego regresó con su hermano y le dijo: ‘¡Estamos dispuestas a tomar tu lugar en la granja!’”.

“Viendo su determinación, nadie propuso otras ideas, y seguimos su plan”.

“Había un lama de la Vía Roja que se especializaba en ciertas habilidades del Fa, en quien los aldeanos locales creían. (Nota: la vía roja del Tíbet es considerada una de las primeras formas de budismo tibetano; el nombre tibetano Nyingma originalmente ha sido traducido como “enseñanzas antiguas”, pero como todos los lamas usaban atuendos rojos, se la llamaba comúnmente vía roja). Mi madre me dijo que fuera a estudiar con este lama de la Vía Roja. Cuando me fui de casa, dos o tres parientes vinieron a despedirme. Durante esos días, los padres de Dzese muchas veces me proveían con comida, leña y aceite en donde estaba estudiando. Cuando mi madre y hermana no podían encontrar trabajo, el hermano de mi madre nos daba comida. Para que mi madre no tuviera que mendigar comida, él iba por todos lados buscándole trabajo. Hizo todo lo que estuvo en su poder para ayudarnos a los tres. Mi hermana hacía recados, tocaba los tambores, limpiaba graneros, y hacía otros trabajos para conseguir comida y ropa. Pero aun así éramos muy pobres y siempre usábamos harapos. Solo había angustia, sin alegrías”.

Mientras el Venerable Milarepa hablaba de esto, la gente que escuchaba su Fa derramaba lágrimas de tristeza, sintiéndose hastiados del mundo. Los discípulos, abarrotados en la cueva, escuchaban el Fa silenciosamente, inmersos en los sonidos de lamentos y llantos.

(Continuará…)

Leyendas de la Cultura China: La historia de cultivación de Fo Milarepa (Parte 2 de 12)
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Categorías: Cultura Legado divino

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