“Un buen consejo irrita el oído”, reza una antigua frase china. Esta frase proviene de una notable lección histórica, cuyo origen se halla en antiguos registros de familias muy conocidas.

Corría el año 207 a.C., y Liu Bang dirigía una rebelión mediante la cual, más tarde, logró derrocar a la dinastía Qin. Después de que sus tropas invadieron Xianyang, capital de la dinastía Qin, Liu Bang quiso conocer el Palacio Qin. Cuando ingresó, miró alrededor y vio espléndidos edificios y tesoros por doquier. Donde fuera que mirase, muchas doncellas hermosas dentro del palacio se inclinaban hacia él. Cuanto más veía, más interesado y curioso se volvía, por lo que decidió quedarse a vivir en el palacio por un tiempo y disfrutar de lo que lo rodeaba.

Liu Bang tenía un general llamado Fan Kuai. Cuando éste escuchó que Liu Bang quería vivir en el palacio, le preguntó: “¿Quiere usted gobernar la nación entera o tan solo pretende ser un hombre muy rico?”.

Liu Bang contestó: “Por supuesto que prefiero gobernar la nación entera”.

Fan Kuaile le dijo con sinceridad y valentía: “Cuando entró al Palacio Qin, vio incontables tesoros y miles de doncellas hermosas; todas estas cosas son las mismas que causaron el colapso de la Dinastía Qin. Espero que regrese inmediatamente a nuestro campamento, no debe permanecer en el palacio”.

Liu Bang no quiso escuchar el consejo de Fan Kuai y continuó haciendo los preparativos necesarios para irse a vivir al Palacio. Cuando el consejero de Liu Bang, Zhang Liang, escuchó sobre lo acontecido, le dijo: “El emperador Qin era injusto, y esa fue la razón de la rebelión del pueblo, que logró derrotar a su ejército. Usted ha derrocado a un emperador violento que hizo daño a su pueblo; debería ser diligente y austero en sus gastos. Ahora, usted ha ingresado al Palacio Qin y de inmediato desea gozar de diversión y entretenimiento. Un buen consejo irrita los oídos, pero beneficia. La medicina eficaz sabe amarga, pero es buena para curar las enfermedades. Espero que escuche lo que dijo Fan Kuai”.

Liu Bang se alertó y, tras percatarse de su error, dio órdenes rápidamente de cerrar el Palacio. Pronto, se unió a sus tropas y  regresó al campamento.

Los consejos sinceros usualmente difieren de las ideas propias y, por tanto, pueden resultar difíciles de aceptar. Pero son los que hacen bien.

Un buen consejo irrita al oído
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Categorías: Legado divino

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