Muchos ya saben que a China se la conoce como el “Imperio Celestial”. Decenas de mitos y leyendas a lo largo de la historia dejaron registros de que el Reino Central desarrolló su cultura bajo la guía directa de diversos seres celestiales. El concepto de alinearse a un principio superior ha permeado la vida de los antiguos chinos durante miles de años, abarcando desde el orden de los muebles según el Feng Shui, hasta el gobierno del Estado según los ideales de Confucio; desde cultivar las disciplinas de cultivación espiritual de la Escuela Buda y la Escuela Dao, hasta crear música y arte que reverencian lo divino.

El viaje para entender la China actual comienza hace unos 5.000 años, bajo el reinado del primer emperador, Huangdi, o el “Emperador Amarillo”. A él se le atribuye la fundación de la civilización china y el establecimiento de una cultura basada en la veneración por el “Camino celestial”.

Pero esta antigua tradición parece haber sido destruida casi por completo. En el presente descubrimos que estas tradiciones han prácticamente desaparecido, eliminadas por las campañas políticas del régimen comunista.

La Revolución Cultural de las décadas de ’60 y ’70 fue especialmente dañina. Un tesoro histórico compuesto por artefactos antiguos, templos y literatura fue destruido en nombre de la revolución. Muchas de las óperas, canciones folklóricas y tradiciones populares de China fueron alteradas para ser utilizadas como propaganda, y presentadas al mundo, que anhela conocer una cultura milenaria. De hecho, la cultura china no pudo recuperarse hasta ahora. ¿Dónde se puede encontrar, entonces, la cultura china auténtica?

Uno de los lugares donde se la podrá encontrar es el Teatro Ópera de la ciudad de Buenos Aires, en un show que, paradójicamente, no puede verse en China. En marzo próximo, la mejor compañía de danza y música chinas, Shen Yun Performing Arts, llegará a Buenos Aires para celebrar la cultura tradicional china como debe ser.

Renacimiento

En 2006 surgió Shen Yun. Ese año, un pequeño grupo de artistas chinos se reunió con la misión de revivir su patrimonio cultural. Fundaron Shen Yun en Nueva York y, aprovechando la libertad artística, se dispusieron a revivir una cultura perdida.

“Shen Yun significa literalmente ‘Porte divino’ y connota la belleza de los seres divinos al danzar”, cuenta Julianne Xu, una de las maestras de ceremonia bilingües que tiene la compañía. “Es un grupo artístico poco común. Shen Yun presenta al público de todo el mundo una cultura verdadera, algo que no se puede ver ni siquiera en la China actual”.

Shen Yun combina danza y música chinas tradicionales, llevando a los espectadores por un viaje a través de 5.000 años de historia. Fondos digitales abarcan todo el escenario y transportan al público a tierras y tiempos lejanos. Una orquesta única en el mundo que combina instrumentos occidentales y chinos acompaña a los bailarines con emocionantes melodías originales.

“Es absolutamente hermoso”, comentó Robert Stromberg, ganador del Óscar por la dirección de arte de la película Avatar, luego de ver el show en Los Ángeles. “Fue tan inspirador. Creo que obtuve algunas ideas nuevas para la próxima película de Avatar”.

Arte eterno

El núcleo de las actuaciones de Shen Yun es la danza clásica china, una forma de arte milenario que cuenta con su propio sistema de movimientos y de entrenamiento. Dinastía tras dinastía se transmitió entre el pueblo, en palacios imperiales y en obras dramáticas antiguas. Se ha refinado durante miles de años hasta convertirse en un sistema de danza distintivo que expresa la estética tradicional.

La danza clásica china es conocida por su expresividad. Los bailarines pueden describir vívidamente un amplio rango de emociones y virtudes –rectitud, lealtad, benevolencia, tolerancia–. Los movimientos pueden ser masculinos o delicados, vigorosos o elegantes, sombríos o alegres.

Dicha variedad se logra a través del porte y la forma del bailarín. Porte se refiere a la expresión del espíritu interno. En la danza clásica china, el mundo interior de un bailarín es tan importante como la exactitud de sus movimientos. Se presta especial atención a la sincronización de la respiración con los gestos, lo que hace que parezca que los movimientos emanan directamente del alma del bailarín.

La forma externa de la danza china incluye cientos de movimientos y posturas. Un bailarín consumado hace que parezcan naturales, a pesar de que requieren una coordinación inmaculada de todo el cuerpo, lo que lleva años de riguroso entrenamiento. Cada célula del bailarín –desde los dedos de los pies hasta las yemas de los dedos de las manos, desde el ángulo de la cabeza hasta la dirección de la mirada– tienen que estar en perfecta armonía.

La danza clásica china también tiene una gran variedad de exigentes técnicas. Saltos, giros, volteretas y demás movimientos acrobáticos suplementan y realzan la capacidad expresiva del bailarín, al tiempo que añaden una potente vigorosidad y una tremenda energía.

Además de la danza clásica china, Shen Yun presenta una variedad de danzas étnicas y folklóricas, mostrando la gran diversidad de China. El show nos lleva a cabalgar con los mongoles por vastas praderas, para luego escalar los Himalayas tibetanos o tocar los tambores de guerra en un antiguo campo de batalla.

“Fue una experiencia extraordinaria”, dijo la actriz ganadora del Oscar Cate Blanchett luego de ver Shen Yun en Sydney. “El nivel de destreza, también el poder de los arquetipos y los relatos fueron asombrosos. Y por supuesto, fue exquisitamente hermoso”.

Historias y espíritu

Más allá de su belleza, la singularidad de Shen Yun radica en su habilidad para capturar el espíritu de la cultura tradicional china. Historias antiguas cobran vida en el escenario para celebrar a personajes compasivos, valientes e, incluso, extravagantes. El público experimenta el emocionante triunfo del General Yue Fei de la Dinastía Song, alienta al Rey Mono cuando éste engaña a un enemigo terco, y es testigo de inspiradoras escenas de coraje de la China actual.

“Quiero que, a través de nuestro show, el espectador se dé cuenta de que la vida no se trata solamente de las cosas materiales, para que aun cuando esté deprimido, pueda superarlo”, dice Chelsea Cai, bailarina principal de Shen Yun.

“Pienso que el aspecto más distintivo de una actuación de Shen Yun”, comenta Miranda Zhou-Galati, otra bailarina principal, “es que transmite un fuerte mensaje de esperanza que realmente llega al corazón del público”.

Un amplio rango de amantes del teatro, desde actores y músicos galardonados hasta líderes políticos y empresarios, están de acuerdo. No es raro ver a espectadores con los ojos llorosos durante la actuación. Es increíble que las historias que han conmovido al ser humano durante miles de años todavía sean capaces de emocionar.

“Detrás [del espectáculo] está la elevación de la condición humana”, reflexionó el congresista norteamericano Dennis Kucinich después de ver el show. “Mientras celebramos a Shen Yun, recordemos el profundo mensaje que conlleva su presencia, aplaudámoslo y agradezcamos”.

Un show universal

¿Por qué alguien que no es chino iría a ver un show de cultura antigua china? Quizás porque es tan fascinante que trasciende las nacionalidades, tan hermoso que habla con un lenguaje universal, tan inspirador que llega a un punto en común de todas las culturas.

El contenido de Shen Yun deriva de la antigua cultura china, pero de alguna manera pareciera que se trata de una cultura tan arraigada en la esencia del ser humano, que todo tipo de público puede conectarse con ella.

El espectáculo incluye una serie de actos cortos de danzas que describen leyendas y tradiciones chinas, incluyendo la conexión entre Cielo y Tierra. La música y la danza relatan expresivamente las historias, y dos maestros de ceremonia cierran las brechas culturales que pudieran haber, ofreciendo una breve introducción antes de cada acto.

“Una energía maravillosamente positiva”, dijo Philadelphia Weekly. “Estas personas hermosas y talentosas expresan algo que es puro y bueno”.

Es este espíritu de pureza y bondad que tiene Shen Yun lo que atrae a cientos de miles de espectadores cada año en sus actuaciones en París, Tokyo, Los Ángeles, Sydney, Nueva York y, este año, también Buenos Aires.

Si busca una experiencia enriquecedora y una muestra inspiradora de una de las culturas más antiguas y espectaculares del mundo, no hay mejor opción que Shen Yun.

Música divina

La característica distintiva de la orquesta de Shen Yun es su capacidad para fusionar fluidamente los sonidos de Oriente y Occidente, creando una música armoniosa que conmueve a la audiencia sin excepción.

¿Cómo lo logra? Una orquesta filarmónica occidental establece la base, mientras los instrumentos tradicionales chinos lideran la melodía elevando sonidos singularmente placenteros al oído.

Los instrumentos chinos se clasifican en ocho categorías según el material en que están construidos, conformando los “ocho sonidos” o ba yin: jin (metal), shi (piedra), tu (arcilla), ge (cuero), si (seda), mu (madera), bao (calabaza) y zhu (bambú). Todos los materiales provienen de la naturaleza, y el significado y simbolismo que representan están ligados a su origen natural. Entre los instrumentos chinos de Shen Yun se encuentran el erhu, dizi, pipa y suona.

Cada uno de los instrumentos tiene características musicales diferentes, y su interacción produce armónicos sonidos que sorprenden y conmueven al oyente. A través de la excelencia técnica y sensibilidad de los músicos, pueden representarse, con sutileza y complejidad, todas las emociones humanas.

Ciertamente, la música china es capaz de evocar también escenas celestiales que conmocionan la sabiduría innata más noble y profunda que poseen los seres humanos.

Para ver asombrosos videos, conocer más sobre este espectáculo y ver el itinerario de la gira 2018, que incluye México, Argentina y España ingresa a: ShenYun.com.

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Categorías:Legado divino

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