En la década de los ’60, comenzaron a popularizarse en China diversas disciplinas que ejercitan el cuerpo para mejorar la cantidad y el flujo de qi –la energía omnipresente que la medicina china considera como la llave de la vitalidad–. En una época convulsionada en que la espiritualidad estaba prohibida, todas estas disciplinas se resguardaban en el rubro de la salud y se las catalogó con el nombre genérico de ‘Qigong’ o ‘Chikun’. Sin embargo, el mejoramiento de la salud es sólo el nivel inicial del qigong; mientras que el sentido genuino de tales prácticas es proveer al ser humano de una vía de cultivación de cuerpo y alma para lo que la Escuela Dao llama “regresar al origen y volver a la verdad”. 

En efecto, las auténticas prácticas de qigong enriquecen todas las facetas de la persona y van más allá de mejorar la salud física. Aunque mejorar la salud física y la vitalidad del individuo es uno de sus objetivos, su meta final es mejorarlo y transformarlo física, mental y espiritualmente. Mientras que muchas de las prácticas de qigong son de reciente creación, las auténticas prácticas se encuentran firmemente arraigadas en las ancestrales filosofías chinas y fueron transmitidas de generación en generación antes de existir la historia escrita. Precisamente en esta línea, el Sr. Li Hongzhi dio a conocer públicamente hace dos décadas una práctica que heredó de una transmisión en privado de maestro a discípulo durante milenios y que, luego de hacer furor en China bajo circunstancias adversas, se está expandiendo de boca en boca para beneficiar a todo el mundo: Falun Dafa.

Por Jingduan Yang*, doctor en Medicina

El arte de la autocuración y el retraso del envejecimiento son una tradición y un tesoro de la cultura oriental. Aún hasta hoy, aunque bajo las restricciones del régimen comunista, en los parques de toda China, desde las tempranas horas de la mañana, mucha gente mayor se afana en practicar variadas formas de ejercicios energéticos basados en la sabiduría china ancestral. En esta familia de disciplinas, agrupadas bajo el nombre genérico de ‘qigong’, Falun Dafa supo ser la más popular.

También conocida como Falun Gong, la disciplina Falun Dafa sobrepasó la frontera geográfica de China, así como aquella de la edad, para ser adoptada por jóvenes, adultos, niños y ancianos de prácticamente todas las razas. Los efectos en la salud, en el estado mental y en la moral y la espiritualidad de sus practicantes eran tan positivos y notorios que en menos de siete años de difusión, entre 1992 y 1999, Falun Dafa atrajo a cerca de cien millones de personas.

Pero en julio de 1999, cuando el número de practicantes en China superó al de miembros del Partido Comunista de ese país, un sector del régimen vio este crecimiento explosivo como una amenaza al adoctrinamiento ideológico, porque Falun Dafa propaga Verdad, Benevolencia y Tolerancia, principios ajenos al comunismo; como consecuencia, prohibió la práctica de Falun Dafa y comenzó una brutal campaña de represión y difamación que continúa hasta hoy. A pesar de esto, aunque ya no puedan verse miles de personas practicando los suaves ejercicios temprano a la mañana en todos los parques del país oriental, la práctica de Falun Dafa sigue igual o más viva en la vida privada de millones de chinos.

Desde otra perspectiva, las noticias de la represión tuvieron un efecto de difusión en el exterior de esta notable disciplina que antes sólo se conocía en China. Especialmente en la última década, los libros de Falun Dafa se tradujeron a más de 30 idiomas y la práctica se propagó en al menos un centenar de países, recibiendo muchos elogios por los mismos efectos que se habían manifestado en su país de origen.

La amplia propagación de Falun Dafa no pasa solo por las experiencias en el mejoramiento de la salud, sino que muchos han encontrado en sus textos respuestas a numerosos interrogantes sobre la vida, el universo y el significado de la vida humana.

Zhen-Shan-Ren: las características universales

Como sistema integrado de cultivación de mente y cuerpo, Falun Dafa, en efecto, incluye ejercicios físicos y meditación, pero la clave que diferencia a esta de otras prácticas de qigong yace en el estudio y la aplicación de los principios para la elevación personal en torno a tres características fundamentales: Zhen-Shan-Ren, que se traducen como Verdad-Benevolencia-Tolerancia.

Estos tres principios Zhen-Shan-Ren, según los libros de texto de Falun Dafa, conforman las características esenciales de la materia más microscópica y esencial que compone el punto más alto del universo y que se expande, por lo tanto, en todas las estructuras de materia, incluido el ser humano. Para la cultura tradicional china, el hombre proviene de niveles más elevados donde no existen las enfermedades; por lo tanto, la mejora de la salud en un nivel fundamental se logra mediante la “elevación”, asimilando estos tres principios, que asimismo se entiende como un regreso.

Para “regresar al origen y volver a la verdad”, la forma que enseña Falun Dafa consiste en un proceso de elevación que se resume en el siguiente término en idioma chino: xiulian. Dicho término consta de dos palabras, ‘xiu’ y ‘lian’. ‘Xiu’ significa “arreglar”, “reparar”, y se refiere a la cultivación espiritual; mientras que ‘lian’ significa ‘refinar’ y se refiere a la cultivación del cuerpo. “Xiu” viene antes de “lian”, y esto no es casual, porque el mejoramiento de la parte espiritual debe ser anterior al de la parte física.

Y aquí, en “Xiu”, aparece otro término clave, que es el ‘carácter del corazón’. Esta frase viene del chino ‘xinxing’ (‘xin’: corazón; y ‘xing’: carácter o naturaleza) y es precisamente lo que hay que elevar.

“¿Qué es el xinxing?”, introduce el Sr. Li Hongzhi en Zhuan Falun. Y continúa, “El xinxing abarca el DE (‘de’ es un tipo de materia) [NdelR: Virtud, mérito], abarca Ren [NdelR: Tolerancia], abarca wu –iluminación–, abarca she –que es el abandono de toda clase de deseos y apegos de la gente común–, también hay que poder digerir amarguras, etcétera; abarca muchas cosas de distintos aspectos. Sólo cuando se logra elevar cada aspecto del xinxing del hombre, recién ahí puedes elevarte realmente; éste es uno de los factores claves para aumentar la potencia de gong”.

Este “gong” es una energía de materia más fina que el “qi” y es lo que transforma al cuerpo. Según explican los textos de Falun Dafa, el gong se transforma del ‘de’, una materia blanca que se origina tras padecer sufrimientos o realizar actos buenos. Por lo tanto, tener ‘de’ y cultivar todos los aspectos del xinxing bajo los principios de Zhen-Shan-Ren (Verdad-Benevolencia-Tolerancia) es un paso previo para poder purificar concretamente el cuerpo.

Una joven leyendo el libro principal de Falun Dafa llamado "Zhuan Falun" (Girando la rueda de la Ley)
Una joven leyendo el libro principal de Falun Dafa llamado “Zhuan Falun” (Girando la rueda de la Ley)

Desapego e introspección

Un aspecto fundamental en la cultivación del xinxing es la renuncia a los apegos mentales. “A decir verdad, todo el proceso de cultivación de todo practicante debe consistir en el continuo abandono de los apegos humanos”, explica el Sr. Li Hongzhi.

Por apegos se entiende aquellos patrones del pensamiento que existen detrás de comportamientos claramente problemáticos, como pueden ser la adicción a ciertas substancias, pero también deseos y sentimientos que pueden llegar a dominar y distorsionar el pensamiento de una persona.

Hay otro aspecto que es el examen introspectivo con el fin de encontrar caminos para ajustarse mejor a Zhen-Shan-Ren (Verdad-Benevolencia-Tolerancia). El autoanálisis permite a la persona desprenderse en forma natural de adicciones, deseos y emociones negativas. La fuerza no juega ningún papel en ello; es más bien el entendimiento de esos tres principios fundamentales lo que aumenta la percepción y provoca el cambio gradual. El libro Zhuan Falun contiene enseñanzas y ejemplos que sirven de guía para que el practicante pueda cultivarse con la lectura del texto y la aplicación en las circunstancias que se presentan en la vida diaria.

* El autor del artículo: Jingduan Yang, doctor en Medicina, terminó sus prácticas de Neurología en China y se graduó en psicofarmacología en la Universidad de Oxford, en el Reino Unido. Actualmente es psiquiatra residente del Hospital Universitario Thomas Jefferson, Filadelfia. Siguiendo la tradición familiar, ha sido profesor y practicante de la medicina tradicional china y practica Falun Dafa desde septiembre de 1998. Ha sido invitado a disertar sobre esta materia por la Universidad de Harvard y muchas otras instituciones académicas. Fue ponente distinguido en la 8ª Conferencia Internacional de Medicina y Tecnología Antienvejecimiento de Las Vegas en diciembre de 2000. 

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