‘Qi’ ya no es una palabra extraña para muchos occidentales, ya que en los últimos años se han difundido muchas prácticas de Oriente que utilizan este término. El término ‘Qigong’ o ‘Chi Kun’ es un buen ejemplo de esto. Sin embargo, todavía hay mucha gente que me pregunta, “¿Qué significa exactamente ‘qi’?” Bueno, en chino, qi tiene muchos significados.

En primer lugar, se refiere a la energía que circula a nuestro alrededor. En las diferentes estaciones domina un qi diferente. Por ejemplo, el viento en la primavera, el calor en el verano, la humedad a fines del verano y la sequedad en el otoño. En invierno sentimos que hay qi frío en el aire.

La segunda acepción son las energías que se manifiestan dentro de nuestros cuerpos. Podemos sentirlas. La sangre y los fluidos circulan por el cuerpo como si el viento los llevara. Algunas personas sienten frío en sus extremidades, al punto que a veces necesitan usar medias para dormir.

Algunas personas sienten calor como si tuvieran fiebre, los calores de la menopausia o el calor que le sigue a la quimioterapia por cáncer de mama o de próstata. Cuando la gente tiene demasiada humedad en el sistema, ésta se manifiesta como articulaciones hinchadas, una gruesa capa grasosa en la lengua, diarrea o una sensación de pesadez en el cuerpo.

La tercera acepción son las emociones. Cuando alguien está muy enojado, decimos que esta persona tiene “qi de enojo como un cohete”, y cuando una persona está muy contenta, decimos que está bañada en qi alegre. De hecho, las emociones son formas de energía y, por lo tanto, formas de qi.

“Shen qi” en chino significa enojarse. ‘Shen’ es nacer. Cuando uno se enoja, el qi se desvía y sale para afuera, por eso se dice que está “naciendo qi” de la persona.

La cuarta acepción es el aire. Cuando la gente respira, decimos que inhala qi y exhala qi.

La quinta acepción se refiere a la energía que mantiene las funciones de todos los órganos. En tal sentido, el corazón tiene qi de corazón, el hígado tiene qi de hígado, la sangre tiene qi de sangre y el sistema digestivo también tiene su qi. Cuando se mueve en la dirección adecuada, en cantidad suficiente y con sus propiedades en equilibrio, tenemos un cuerpo saludable y una mente tranquila.

Por eso, cuando el qi no fluye bien, la persona se ve mal o enferma, y esto se refleja especialmente en la cara. De ahí viene que los chinos suelen decir el qi se no está bien”. ‘Se’ significa color; se dice metafóricamente que el “color del qi” no la cara de la persona no se ve bien.

Problemas con el qi

Cuando hay problemas con el qi, el cuerpo se enferma y no funciona bien. Por ejemplo, cuando el qi se mueve en la dirección equivocada o se pone rebelde, la persona puede sentir náuseas y falta de aire, o puede vomitar, respirar con dificultad y toser.

Cuando el qi colapsa, la persona puede tener problemas para controlar sus intestinos y su vejiga, o puede tener órganos prolapsados (que se salen de su posición normal).

Cuando las propiedades del qi no están equilibradas, la persona experimenta todo tipo de síntomas, incluidos resfríos, fiebre, temblores, articulaciones hinchadas, sudores nocturnos, presión arterial alta, depresión, manías, agitación o ansiedad.

El qi circula en cada nivel de nuestros cuerpos, desde la superficie hasta el interior; llega a todos lados y no deja nada sin tocar. Se mueve dentro de canales que nosotros llamamos meridianos.

La estructura de los meridianos todavía es demasiado microscópica como para poder ser vista con la tecnología moderna. Pero los antepasados de la medicina china tuvieron la tecnología o habilidad natural para visualizar y trazar un mapa de este nivel de energía de la existencia humana. Descubrieron que si experimentamos angustia emocional, nuestra energía interna se ve afectada, causando bloqueos y una circulación del qi en dirección errónea.

Si no se corrige esta condición, puede causar mayor daño al desarrollarse como dolores fuertes, tumor, arterias obstruidas, cáncer o cambios degenerativos, entre otros. Como puede imaginar, el cuerpo humano tiene muchos lugares donde la energía puede bloquearse.

Cuando hay deficiencia de qi, eso puede causar debilidad, metabolismo lento, envejecimiento y fallas en los órganos. Y cuando finalmente desaparece, morimos.

Por lo tanto, para mantener una buena salud, prevenir enfermedades y desacelerar el envejecimiento, tenemos que cuidar bien a nuestro qi.

Qi prenatal y posnatal

Hay dos tipos de qi. Uno lo heredamos de nuestros padres en el momento de la concepción. Se llama ‘qi prenatal’ y, en su mayoría, está almacenado en los meridianos del riñón. El qi prenatal se usa en la reproducción y luego se transmite a los descendientes.

El segundo tipo de qi es el posnatal, que se obtiene mayormente de los alimentos y del aire, gracias al funcionamiento de los meridianos del pulmón y del bazo.

Para mantener la energía prenatal, hay que protegerla, preservarla y reponerla lo más posible. Para mantener la energía postnatal, hay que llevar una dieta saludable y balanceada, evitar comer o beber en exceso, dormir bien y realizar ejercicio moderado. Tener estabilidad emocional es clave para mantener los canales de energía abiertos y que la energía se mantenga fluyendo sin problemas.

Cuando se realiza una evaluación precisa y se utiliza correctamente, la acupuntura puede ser una herramienta efectiva para mantener los canales de energía desbloqueados, redireccionar y facilitar el flujo de energía, y equilibrar las propiedades de la energía. Al ser una herramienta de intervención del qi, la acupuntura funciona tanto sobre el cuerpo como sobre la mente. Los remedios herbales, usados correctamente, también pueden ayudar, particularmente como suplemento para la deficiencia de qi.

Es recomendable considerar también practicar meditación o alguna práctica ortodoxa de qigong que trabaje con la energía interna. Hoy en día, hay muchos tipos de ejercicios que trabajan con este qi interno, en su mayoría provenientes de Asia. Por ejemplo, Falun Dafa es una disciplina que, con solo practicar unas pocas veces, uno ya nota una mejoría en el cuerpo. Este tipo de prácticas ortodoxas tienen el propósito de mejorar, no solo el cuerpo, sino también el espíritu.

Y si esto se logra, después de un proceso de mejoramiento espiritual, el qi podrá transformarse en un tipo de energía más fina y poderosa, que se llama gong. Las prácticas ortodoxas de qi tienen el propósito de llegar formar este gong; recién cuando se llega a este punto con el mejoramiento tanto físico y energético como espiritual, se llega a la purificación completa del cuerpo humano.

Por todo lo visto, para mantenerse saludable, un buen ejercicio es preguntarse todas las noches, “¿He cuidado bien hoy a mi qi?”

 

(Por el Dr. Jingduan Yang) Artículo de la Revista 2013 y más allá con autorización

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