Confucio habló de la lealtad, el respeto y la humildad como requisito previo para ser un hombre noble. Se puede ser noble tanto en la riqueza como en la pobreza. El poder y la coerción no podrán hacer ceder al hombre noble, que mantendrá un estándar moral alto sea cual sea la situación; él trata a los demás con amabilidad y ama la vida con un corazón puro.

Confucio enlazaba la nobleza con la bondad. Y no solo Confucio; en los tiempos antiguos, la gente ubicaba a la bondad al mismo nivel que la moral, y consideraba que ser bondadoso con uno mismo y con los demás era un atributo de los hombres nobles.

La bondad, entendida desde la antigua China, enfatiza las virtudes tradicionales de honestidad, paciencia y amabilidad, así como la idea de lealtad y el perdón.

Confucio hacía hincapié en que la bondad se manifiesta en la consideración que uno tiene hacia los demás. Un hombre noble puede alcanzar la bondad a través de la autocrítica y de tratar a los demás con amabilidad y paciencia.

Un día, en una charla de Confucio con sus discípulos sobre la forma de interactuar con los demás, el discípulo Zilu le dijo a Confucio: “Si otros me tratan con amabilidad, seré bueno con ellos a cambio. Si no son buenos conmigo, yo no seré bueno con ellos”.

Confucio acusó: “Ese es el estado de una persona inmoral”.

Otro discípulo, Zigong, intervino: “Si otros me tratan con bondad, les devolveré su bondad. Si no son buenos conmigo, los guiaré hacia la bondad”.

Confucio señaló: “Esta es la manera de hacer amigos”.

Yanzi reflexionó: “Si otros me tratan con bondad, seré bueno con ellos a cambio. Si no son buenos conmigo, voy a ser amable con ellos y guiarlos a la bondad”.

“Esta es la manera de ser entre la familia y los amigos –explicó Confucio-, pero recién cuando puedes extender la idea y tratar a todas las personas del mundo sinceramente de esa manera, esa es la verdadera bondad”.

No satisfecho, Yanzi le preguntó a su maestro, “¿Cómo puedo alcanzar la meta de tratar a los demás con amabilidad? Me gustaría poder llegar a tratar a los demás de la misma manera, ya sean pobres o ricos, ser valiente sin mostrar valentía, ser amigo solamente de las personas que tienen objetivos nobles y evitar problemas durante toda mi vida. ¿Es esto correcto?”

Confucio respondió, “Para ser bueno, uno debe forjar continuamente su moral. Lo que dijiste es bueno. Al conducirte de la misma manera frente a ricos y pobres, estarás satisfecho y no serás llevado por los deseos. Cuando tratas de la misma manera a los que tienen una posición alta y a los que están entre el pueblo, seguirás siendo humilde y amable. Al ser valiente sin mostrar valentía, tratarás a la gente con respeto. Si eres amigo de las personas que tienen fines nobles, si puedes elegir de esa manera a tus amistades, evitarás problemas durante toda la vida. Mide tus palabras y acciones con cuidado. ¡Esta es una gran meta!”.

 

Nobleza frente a la autoridad

Un día, Qi Gaoting fue a ver a Confucio. “Hice un viaje largo, atravesé pruebas y le traje obsequios; vine con la esperanza de que usted pueda enseñarme la manera de ayudar al emperador a que gobierne al país”.

“Insiste en la rectitud y los principios”, le indicó Confucio. “Aunque esto signifique ofender al emperador, no puedes abandonar la rectitud y los principios. Prestar asistencia al emperador no significa hacer cosas para el emperador, sino más bien hacer cosas para el país y el pueblo bajo el emperador”.

“A la vez, tienes que hacer las cosas bien para ayudar al emperador para que pueda promover la bondad. Debes tratar a cada persona con sinceridad, dar un buen ejemplo e insistir en la rectitud. Recomienda a las personas que ayuden al emperador apartando a las malas personas”.

“Deshazte de tu lado malo y avanza con el emperador según el código y las reglas. Debes ser incisivo y prudente en palabra y en acción. Cultívate y guía a tu pueblo hacia la bondad, si puedes hacer esto, serás como un hermano para el emperador aunque te encuentres a miles de kilómetros de él. De otro modo, aunque te quedes a su lado, no servirá de nada”.

  rén, amor al prójimo

En la antigua China, ser benevolente con los demás era un principio básico de la vida en sociedad.

仁 (rén) es el ideograma chino que simboliza el sentimiento de compasión, de querer lo mejor para los demás, de tener buen corazón.

Está formado por dos radicales: 亻, que representa al hombre; y  二,  que representa al número ‘2’, pero que en este contexto se interpreta como prójimo, es decir, la persona a la que va dirigida la compasión.

仁 (rén) representa las enseñanzas básicas del confucianismo, que alientan a la gente a tener una conducta basada en la virtud y a practicar la compasión, la bondad de corazón, el decoro, la rectitud, la sabiduría, la fe y el aprendizaje.

Share
Categorías: Legado divino

Video Destacados

Ad will display in 10 seconds