Virtudes sólidas y autodominio personal; orden y equilibrios sociales

Kan Zhong Guo.
Por Stephen Lancione

En los primeros tiempos de la Dinastía Zhou, extenso período que abarca desde los años 1122 a.C. hasta el 256 a.C., el rey de Zhou instituyó un gobierno que floreció en base al empleo de las artes de la música y al uso de los ritos. Fue el momento en que las “Seis Artes Nobles” o Liù Lì, alcanzaron a constituir el famoso corpus de enseñanza para la antigua china. Ritos, Música, Arquería, Matemáticas, Auriga y Caligrafía eran las seis artes clásicas que la integraban. Todas ellas con una profunda impronta de raíz Confuciana.

Consideradas como  artes esenciales de la civilización, o Jing, como se les conoce también, se convirtieron en los pilares de autoridad y sabiduría del pensamiento chino a través de la historia.

Se requería entonces desarrollar dominio en estas seis artes, y solo entonces, probados en ellas, se consideraba que un caballero o noble habían llegado a un estado de perfección. Famosa es la frase de Confucio que circunscribe el ámbito riguroso para desarrollar estas habilidades, “Para educar usted debe comenzar por poemas, hacer hincapié en las ceremonias y terminar con la música”1

Ritos (LI)

El culto a los antepasados, las ceremonias, los ritos, marcharon sujetados al paso de las estaciones y al dinamismo propio de las diferentes etapas de la vida; devoción personal, respeto por lo divino, y respeto por aquellos cercanos, quedaban expresados en muchos de estos rituales celebrados en ceremonias de sacrificio, funerales, y actividades de tipo militar. El rito es una expresión ideal de organización a la que han de sujetarse los hombres en su convivencia.

Por medio de los ritos quedaban establecidas las pautas del dominio de uno mismo, pues propiciaban la ecuanimidad y la mesura necesarias en cada circunstancia. Acto, gesto, expresiones faciales, movimientos, actitudes, todos en unión concertada y armoniosa, para adecuar la conducta a la demanda de cada ocasión, privada o pública, filial o social, espiritual o divina.

En el confucianismo el rey o emperador, también llamado el Hijo del Cielo, fungía como mediador entre el Cielo y los hombres. Tiene entonces el mandato y con él la autoridad de celebrar ritos. Como sacerdote supremo que era se encargaba de realizar los ritos más significativos de la religión confuciana: entre ellos la promulgación del calendario, el solemne sacrifico del año nuevo, las rogativas para obtener la lluvia necesaria para las cosechas y la inauguración del año agrícola a la llegada de la primavera. De manera muy sucinta diremos que tanto las ceremonias como los ritos abarcaban un amplio abanico de actividades o situaciones como: el duelo, los sacrificios, la arquería, los exámenes oficiales, asimismo, incluía las ceremonias de mayoría de edad, casamiento, relaciones en la corte, citas, etc. Por medio de las prácticas habituales de estos ritos se sostenían los fundamentos del roce humano en base a las diferencias y el respeto mutuo, a lo que se añadía el efecto de la música en estas ceremonias, que aportaba armonía a estos vínculos y relaciones.

Cuentan que una vez el discípulo Lin Fang preguntó: « ¿Cuál es la raíz de los ritos?» y el Maestro (Confucio) respondió: « ¡Es una gran pregunta! En las ceremonias, preferir la simplicidad al lujo; en los funerales, preferir el duelo a las convenciones.» (Capítulo 3, verso 4, Lun Yu).

La sabiduría de Confucio sobre los ritos fue compilada después de su muerte en la obra “Tres ritos”, que comprendía: Los ritos de Zhou, Los ritos de ceremonia y El libro de los ritos, magna obra de la literatura arcaica china.  Gracias a ello la gente de hoy puede conocer aquella antigua china a través del acercamiento y comprensión de sus ritos y costumbres. Confucio los practicó personalmente y también se los enseñó a sus discípulos, muchos de los cuales se convirtieron en nobles hombres, caballeros y funcionarios relevantes.

Cuando llegó la época en que tanto los oficiales (nombrados) encargados de registrar la historia, que eran a su vez los responsables de manejar los ritos, así como los maestros músicos encargados del arte musical sucumbían al caos de la guerra entre los estados, Confucio en medio de esta realidad apelaba a rescatar los ritos, las costumbres y la música como semillas de la regeneración espiritual y moral, y bases para una sana convivencia y orden general.

Lo más importante era devolverle al hombre educado su tradición, basada en conocer y saber hacer uso de los ritos, estrictas reglas sociales de rigurosa observancia heredadas desde los años de la dinastía Zhou del este. La música habría de acompañar la práctica de los ritos en una ejecución simultánea y virtuosa.

 La Música (Yue)

Hoy en día se conoce que los estudiantes, y también los adultos, que escuchan música clásica mientras estudian o trabajan, son significativamente más eficientes y productivos que aquellos que escuchan músicas altamente disociadoras como pueden ser el pop, el rock, u otras. La música clásica estimula la actividad organizada y tranquila del cerebro y evita estados mentales de confusión. Los ancestros chinos atesoraban este saber que ha logrado preservarse por más de 2,000 años. En la Música encontraban aquellos maestros un recurso único para estimular la perfección del carácter y de la conducta, era por tanto,  un material principal de la enseñanza de las seis artes nobles. La música clásica china ha inspirado e inspira aún hoy al mundo con sus sonidos distintivos, calidad de sus coros e instrumentos.

El YUE JI o LOS REGISTROS DE LA MÚSICA, hurga en tan delicado mecanismo de comprensión de los efectos de la música en el hombre y la sociedad, revelándonos que “Todas las modulaciones de la voz parten de la mente”, asimismo, los cambios  son generados “por el modo en el cual responden estos sonidos unos a los otros”,  así llegamos a través de  la combinación de esos sonidos modulados a definir “lo que llamamos música.”

Música es: “la producción de las modulaciones de la voz, y su fuente está en el efecto que producen en la mente las cosas exteriores”.  Sentimientos y emociones como el dolor, la cólera, o el amor, hacen al temperamento o la virtud de los hombres, ellos tienen su propia manifestación mental y de sonido: “Cuando la mente se mueve por el dolor, el sonido es agudo y se desvanece; cuando se moviliza por el placer, el sonido es lento y apacible; cuando lo hace por la alegría, el sonido es exclamatorio y pronto desaparece; cuando se mueve por la cólera, el sonido es grueso y feroz”,…y “cuando lo hace por el amor, el sonido es armonioso y suave”. (Tratado de los Ritos, LIBRO XVII, SECCIÓN I, párrafos 1, 2 y 3).

Los antiguos chinos previeron un sistema integral que incluía instituir “ceremonias para canalizar acertadamente las ansias de los hombres” y “música para armonizar sus voces”, así como leyes para unificar sus conductas y castigos para protegerlos de sus tendencias hacia el mal.

El libro YUE JI nos trasmite está gran enseñanza “Al final, las ceremonias, la música, los castigos y las leyes conducen hacia una sola cosa; son los instrumentos a través de los cuales las mentes de la gente son asimiladas y el buen orden en el gobierno se hace aparecer”.

Es conocido en la historia que al hermano menor del rey Wu (estado de Wu del período de los Reinos Combatientes), Dan, luego conocido como Zhou Gong, le fue conferido un territorio en el este conocido como Lu, pues había ayudado mucho a su hermano el rey Wu en cosas como vencer al tirano Zhou, pero lo llamativo de este hecho estriba en que alcanzara este triunfo solamente implantando un sistema de “ritos y música”; la razón de este acontecimiento insólito lo explica este pasaje del antiguo libro:

“las melodías de una época de buen orden indican calma, y aquellas en un período  de desorden indican el descontento y la cólera, y el gobierno es perversamente malo. Las composiciones de un Estado que camina hacia la ruina son expresiones de dolor y de preocupaciones. Hay una interacción entre las palabras y las melodías de la gente y el carácter de su gobierno.”

RESUMIENDO hasta aquí, ¿cómo pueden beneficiarse simultáneamente el hombre educado bajo estas artes, y la sociedad a la cuál pertenece?: “la música actúa  en el interior del hombre,… las ceremonias en su exterior. El resultado de la música es una armonía perfecta, mientras que la de las ceremonias es una perfecta observancia de la propiedad. Cuando el hombre interior de uno es así de armonioso, y su exterior así de dócil, la gente contempla su semblante y no se enfrenta a él; observan su conducta y ningún sentimiento de indiferencia o de rudeza se presenta en ellos”. En base a esta relación de seguridad, y estabilidad se alcanzaría sólidamente la convivencia pacífica, respetuosa y duradera entre los hombres. (Tratado de los Ritos, LIBRO XXI, SECCIÓN II, párrafo 8).

Como dijo Confucio, (Capítulo 2, verso 2, Lun Yu): “Los trecientos versos de Las Odas 2 pueden resumirse en una sola frase,

‘no pensar mal’”.

Continuará…

No te pierdas la parte II


  1. Confucio dijo: “Prosperad con Las Odas[1], haceos firmes con los ritos, y lograd cosas con la música” (Capítulo 8, verso 8, Lun Yu)
  2. Una de las seis obras clásicas editadas por Confucio.

 

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Categorías:Cultura Legado divino

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