Tanto la música clásica occidental como la música tradicional china despliegan tonos y ritmos capaces de emocionar y resonar con fuerza en el interior de una persona; se siente un cierto efecto en el corazón, que en la cultura china se llama “el despertar del li”.

La relación entre ‘música’ y ‘ li’ es profunda y esencial. El término ‘li’ abarca el conocimiento de los antiguos sabios chinos sobre la conducta y costumbres rectas de un ser humano, que manifiestan en el decoro y los modales. La música refleja la virtud, mientras que li regula concretamente el comportamiento sobre la base de la virtud.

Cuando el sonido se funde con li, se forma un sistema musical que conecta Cielo y Tierra; la gente que lo escucha se inclina hacia la gentileza y la bondad; así, gradualmente, la música genera un campo de rectitud que conduce a la estabilidad de la sociedad.

Sólo la música con connotaciones interiores elevadas es capaz de reflejar la gentileza y la belleza necesarias para equilibrar el corazón humano

Inspiradora y con una naturaleza apacible, la música ayuda al mejoramiento personal y armoniza a la sociedad. En la antigua China, la música estaba integrada a la enseñanza de los estándares morales, precisamente porque a través del arte musical se podía transmitir y mejorar el li.

“La música es el mejor medio para efectuar cambios en las tradiciones y costumbres de la gente. Alinearse con li es el mejor modo de mantener el orden social”, decía Confucio en referencia al significado moral en la música.

Los antiguos chinos creían que sólo la música con connotaciones interiores elevadas es capaz de reflejar la gentileza y la belleza necesarias para equilibrar el corazón humano. Cuando la música contiene connotaciones pobres o de baja moral, es como una corriente que va en contra de las leyes naturales de bondad establecidas en el universo, incentivando el lado negativo de la naturaleza humana y conduciendo a la decadencia de la persona; esta corriente musical lleva al deterioro de la sociedad.

En cambio, los tonos que resuenan acordes con las virtudes humanas de serenidad, bondad, honor, coraje, tolerancia, etcétera, armonizan con las leyes celestiales y generan que, cuando la persona los escucha, su espíritu se alimente y se eleve, y ella se incline hacia la virtud.

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Más importante que la técnica para interpretar la música es, entonces, el contenido y la connotación interior. De la misma manera, la virtud de un músico es más importante que su capacidad. A través de la historia, los músicos notables han mostrado un alto nivel de virtud. Un buen ejemplo es el de Shi Kuang, que vivió en la Dinastía de Chunqiu (770-476 a.C.) y que, por sobre su gran conocimiento musical, manifestaba su alto nivel de virtud. En la música que componía, como ‘Yangchun Baixue’ (‘Nieve blanca en el comienzo de la primavera’), la naturaleza serena y elevada presentaba su personalidad noble.

Numerosos emperadores y altos funcionarios lo invitaban a tocar. Cada vez que tocaba, se vestía ceremoniosa y solemnemente de acuerdo con li. Luego tocaba con rectitud, buscando transmitir la armonía entre el cuerpo, el espíritu, el cielo y la tierra. Al escuchar su música, la gente se sumergía en la gentileza y sus espíritus se elevaban.

Al escuchar una melodía virtuosa, uno puede obtener comprensiones más profundas y elevadas de la vida y del universo. El significado moral engarzado en la música tradicional china es diferente del entendimiento que tenemos de la música contemporánea.

“¿Cuál es la diferencia entre la música tradicional y la música mundana contemporánea?”. Aunque el contraste sea mucho más drástico en la actualidad, esta pregunta es de larga data y ha sido respondida hace mucho tiempo. Así precisamente formuló su duda el Emperador Wei Wenhou, del Estado de Lu, a un discípulo de Confucio llamado Zixia, que vivió entre los años 507 y 425 a.C.

La respuesta que dio Zixia es aun más aplicable al día de hoy: “En la música tradicional, los tonos provienen de la sabiduría antigua y de los hombres virtuosos. Estos ritmos son regulares y solemnes, y tienen connotaciones interiores profundas. Cuando un hombre de bien escucha tal música, puede comprender que su connotación interior es la transmisión de la virtud del Cielo.

Él mismo comprenderá y considerará cómo mejorar, cómo armonizarse con otros, cómo conducir al pueblo en una mejor dirección y aportar paz al mundo. Al contrario, la música mundana contemporánea es indulgente, ya que el ritmo es caótico y superficial, lleno de toda clase de deseos materiales; ésta lleva a la gente a la decadencia y la arrogancia. Sin una evocación interior, la inmensa mayoría de este tipo de música data de los reinados de emperadores o funcionarios engreídos y corruptos; es opuesta a la virtud y no podemos darle el nombre de música”.

La virtud de un músico es más importante que su capacidad
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Categorías: Cultura

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