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Ajusta su guitarra en su regazo y la coloca cómodamente bajo su brazo, está listo para tocar. Nemanja Rebic se detiene y se vuelve hacia el público, que no puede evitar notar la tristeza en sus ojos.

Frente cientos de personas en el auditorio del Foro Nacional de Música de Polonia, Nemanja inclinó un poco la cabeza. “La antigua cultura china es una de mis mayores pasiones”, explicó seriamente. “Desafortunadamente esa cultura está casi extinta en China”.

Nemanja, conocido como Nemo por sus íntimos amigos, aprovecha cada oportunidad que su virtuoso toque de guitarra le permite, para hablar de una causa cercana a su corazón: la persecución a Falun Dafa, una continua pero poco conocida represión del régimen comunista chino contra una antigua disciplina espiritual.

Nemanja actuando en la ciudad de Nueva York. (Imagen cortesía de Nemanja Rebic)

Frente al público que se reunió para presenciar las finales de la competencia internacional de Maestros de Guitarra 2016 en Wroclaw, Polonia, Nemanja se tomó un minuto para explicar lo que es Falun Dafa.

“La práctica espiritual que enseña simplemente la verdad, la benevolencia y la tolerancia como principios para vivir el día a día, actualmente está prohibida en China. Aquellos que siguen sus enseñanzas son violentamente perseguidos y reprimidos”, dijo en voz alta Nemanja, para que todos sepan que es algo terrible y que se lamenta por ello.

Nemanja explica que se trata de una práctica que sigue la cultura tradicional y antigua de China, algo que el régimen comunista prohibió e intenta destruir violentamente desde hace décadas.

“Eso en verdad me rompe el corazón, sabiendo que gente como yo en China no tiene libertad básica para practicar la meditación”, se lamenta con su guitarra en mano. “Suena increíble, pero está ocurriendo actualmente”.

La música como escape

Nemanja nació en la Yugoslavia devastada por la guerra, en lo que hoy es la ciudad de Novi Sad, Serbia. Creció en una familia pobre y la música fue su único lugar de escape.

“Mi mamá me decía que le pedía todo el tiempo que tocara música para mí”, recuerda. “Solo bailaba, ni siquiera sabía caminar”.

A la edad de 12 años, el descubrimiento casual de una guitarra vieja y rota detrás de un armario de su familia, se convertiría en una pasión para toda su vida.

“Recuerdo que comencé a rasguear”. Tocaba la guitarra todo el día. Nadie me obligaba a hacerlo. Quería hacerlo”.

Ya en sus años universitarios, siguió tocando. “Estudie derecho. No me gustó. Tocaba más la guitarra de lo que estudiaba”, algo que no tenía mucha aprobación de sus padres.

“Un día mi madre entró en la habitación y me dijo: ‘Parece que estuvieras estudiando música en vez de leyes’”.

La vida de Nemanja se transformó en 1999. La revelación le llegó después de los bombardeos de la OTAN contra Novi Sad, una desastrosa campaña de cuatro meses de duración de bombardeos diarios en toda la ciudad. “Después del bombardeo, me di cuenta que debía seguir mi corazón. Porque nunca sabes lo que pasará en la vida”.

Comenzó a estudiar guitarra profesionalmente dos años más tarde en el Conservatorio de Ámsterdam. En 2006, su viaje musical lo llevó a Bangalore, donde estudió arte esotérico de la música carnática india, bajo la tutela de varios célebres maestros locales.

Encontrando su camino

Nemanja actuó este año en el Carnegie Hall de Nueva York como solista invitado. Un álbum grabado en estudio con temas originales, compuestos y reproducidos por él, también está en proceso y pronto será lanzado en redes sociales.

Cuando le preguntan sobre lo que aprendió en su recorrido en la música, comparte que la música es “un mensaje universal que puede ser escuchado por personas de todo el mundo”.

“Trasciende el lenguaje, trasciende cualquier tipo de fronteras”.

Después de perfeccionar sus virtuosas habilidades para tocar música sagrada india con guitarra, como muchos otros que desean una gran oportunidad, pronto se dirigió a la ciudad de Nueva York, donde trabajó como profesor en Flushing, Queens.

Nemanja en una vigilia con velas en Washington D.C. (Imagen cortesía de Nemanja Rebic)

Nemanja se encontró por primera vez con Falun Dafa en Nueva York.

Una noche, en el viaje de regreso a casa en metro, después de una clase, ofreció su asiento a una señora en el tren, sin darse cuenta de que su pequeño gesto de buena voluntad finalmente marcaría su vida.

Ella aceptó educadamente, insistiendo en que permaneciera sentado y los dos entablaron una conversación. Le presentó a Falun Dafa y se ofreció a enseñarle los ejercicios de meditación. Más tarde leyó Zhuan Falun, un libro que explica los principios de la disciplina.

“Fue la primera vez que me encontré con principios tan profundos explicados de una manera muy sencilla, de manera que una persona con un estilo de vida moderno pueda entenderlos y relacionarse con ellos”, relató el joven músico, y recordó que solo la experiencia de leer el libro fue “bastante intensa”.

Pero no pasó mucho tiempo antes que descubriera que la práctica sufre una continua persecución. A partir de 1999, después de años de inmensa popularidad en China, el régimen comunista prohibió a Falun Dafa en China por temor a que la práctica se volviera más popular que el partido comunista.

“Es una realidad muy triste para los practicantes en China”, explicó. “Si te atrapan practicando en un parque o con un libro Zhuan Falun, si ven que intentas conocer más información, pueden rastrearte y asesinarte”.

Música para crear conciencia

Desde entonces, dedica gran parte de su tiempo a su causa. Se lo puede ver por toda la ciudad repartiendo regularmente folletos azules explicando su práctica y conversando sobre la situación de los derechos humanos en China con los transeúntes, a menudo con su hija de 8 años cerca de él.

Varias de las composiciones tienen la misión de crear conciencia sobre la persecución a Falun Dafa. Tiene una canción en particular en su corazón.

“Hay un documental que vi hace muchos años que se llama “Una década de coraje”‘, comentó. “En la portada, tienes una foto de una mujer con un abrigo rojo y una pancarta de Falun Dafa. Mira con mucha calma a una persona que se le acerca, un policía vestido de civil. Que viene en ese momento probablemente para arrestarla o para llevársela”.

Esta señora, ahora famosa por aferrarse a sus creencias ante la persecución, nunca más se supo de ella y esa fotografía es el último recuerdo de su vida y su legado. Teme que la hayan torturado hasta la muerte.

“Así que empecé a escribir una canción sobre ella y la llamé “La rosa de Tiananmen”.

Nemanja dice que su espiritualidad lo instruyó como músico.

“La música antigua se basaba en historias sobre lo divino”, explicó, “el músico es un humilde servidor que lleva estas historias a la gente para ayudarles a tener una vida más positiva y contarles historias sobre la moral, sobre la valentía, sobre la bondad, la benevolencia, y no sobre si mismos”.

“Pienso cuánto cambié desde que empecé a practicar Falun Dafa, te enseña a pensar en los demás primero, te enseña a ser más desinteresado”.

Nemanja dice que compartir historias sobre la benevolencia con otros a través de su música, le da orgullo.

“Es algo poderoso compartir todas estas historias a través de la música, es algo magnífico”.

Mira el video en inglés a continuación:

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A través de La Gran Época.

La música fue su escape de la guerra y ahora es su herramienta para crear conciencia
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Categorías: Cultura Historias de vida

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