Este artículo es continuación de : La Luna: ¿Ingeniería del pasado? Parte I.

Rarezas de la Luna II

Una órbita poco natural

Por lo general, las órbitas de los satélites son elípticas, pero la órbita lunar es perfectamente circular, con un radio orbital aproximado de 380.000 kilómetros. Según el conocimiento astronómico actual, los únicos que poseen orbitas redondas son los satélites creados por tecnología humana.

Metales ya procesados

Los cráteres lunares contienen mucha lava, lo cual no es extraño para un satélite. Lo inusual radica en que dicha lava contiene una gran cantidad metales raros en la Tierra, tales como titanio, cromo, iridio, etc. Estos metales son duros, resistentes a las altas temperaturas y a la corrosión. Los científicos estiman que el derretimiento de estos metales necesita por lo menos dos o tres mil grados centígrados de calor. Pero nos encontramos con que la luna es un “planeta frío y muerto en el espacio”, y hace por lo menos 30 millones de años que ya no tiene actividad volcánica. ¿Es posible que existan naturalmente en la Luna tantos elementos de metal resistente a las altas temperaturas?

Por otra parte, después de que los científicos analizaron los 380 kg de suelo que los astronautas trajeron, descubrieron hierro y titanio, que no existen puros en la naturaleza. Naturalmente, los metales suelen hallarse como óxidos metálicos u otros componentes, y su existencia en la forma pura es muy rara. Por lo general, se requiere de una tecnología de fundición y refinamiento sofisticada para volver los metales al estado puro de una sola molécula. ¿Quién ha refinado estos metales puros?

Un satélite hueco

Los sismólogos, por lo general, investigan las características interiores de la Tierra con estudios sísmicos.

Del mismo modo, los científicos usan las “ondas lunares” para estudiar las características del interior de la Luna. Desde 1969, del Apolo 11 al Apolo 17, los EE.UU. han enviado ocho naves espaciales a la Luna para la investigación científica e instalaron sismógrafos de alta sensibilidad en su superficie, los cuales envían datos de las vibraciones lunares a la Tierra.

Uno de los sismógrafos fue insta- lado en el Mar de la Tranquilidad, y otro en el Mar de las Crisis. Estos dispositivos tienen tal sensibilidad que pueden registrar incluso el so- nido de los astronautas caminando sobre la superficie lunar.

El 20 de noviembre de 1969, a las 4:15 hora CET, los astronautas del Apolo 12 impactaron en la superficie lunar con el vehículo de aterrizaje y ocurrió un terremoto lunar (también llamado lunamoto). La Luna se mantuvo temblando por más de 55 minutos. La intensidad aumentó gradualmente hasta alcanzar un pico máximo que duró cerca de 8 minutos. Después, gradualmente, la agitación se redujo hasta desaparecer. Este proceso tomó cerca de una hora, y el sonido residual se prolongó por un largo tiempo.

Este fenómeno, según los cientí- ficos, es absolutamente imposible sobre la Tierra. Los temblores lunares pueden ser comparados con una campana de iglesia: las ondas se expanden en la superficie, dando vueltas alrededor de la Luna. No hay ondas hacia el interior del satélite; es como si fuera una esfera de metal completamente hueca.

Durante la misión Apolo 13, se envió un cohete a control remoto para golpear a la superficie lunar a unos 140 km de distancia del sismógrafo instalado por los astronautas de Apolo 12. Esta vez, los temblores duraron nada menos que 3 horas y 20 minutos, resonando a una profundidad de entre 35 y 40 km. Los científicos saben que sólo una esfera hueca produce este  tipo de vibración. Astronautas del Apolo 13 y 14 también llevaron a cabo va- rias pruebas sobre los temblores, de los cuales los mayores duraron unas 4 horas.

El informe de Apolo 16 de la NASA mencionó que los estudios sobre los temblores lunares demostraron que a 64 km dentro de la corteza lunar exis- te una “capa dura”. La velocidad de vibración a la profundidad de 64 km era de 6 kilómetros por segundo, algo imposible para las rocas. Los manuales de física dicen que solo el metal podría lograr una velocidad de transmisión del sonido tan rápida.

De acuerdo con la velocidad de vibración y transmisión del sonido, los científicos especulan que dentro de la Luna existe una cáscara hueca de metal que está cubierta solamente por una capa de rocas de 10 a 20 kilómetros de espesor. Esta capa de escombros sería el producto de la acumulación formada durante varios millones de años por partes rotas de meteoritos, asteroides y cometas que impactaron contra su superficie.

Es imposible que una estructura metálica semejante se formase de manera natural.

Sin campo magnético

En la naturaleza, los cuerpos celestes tienen su propio campo magnético, pero según las investigaciones, la Luna casi no posee tal campo. Los científi- cos creen que el campo magnético de la Tierra se origina en el núcleo interno de la Tierra. Este núcleo se divide en interno (sólido) y externo (líquido). Dado que su viscosidad es muy pequeña, puede fluir rápidamente y produce una corriente inducida que resulta en un campo magnético. La fuerza del campo magnético de la Tierra está entre 0,35 a 0,7 Oersted, mientras que  el campo magnético de otros cuerpos celestes del sistema solar es de un pro- medio de 0,59 Oersted.

Pero la Luna es completamente diferente. De acuerdo con las muestras de rocas lunares traídas por los Apolo y la medición directa del campo magnético de la superficie lunar, la intensidad del campo magnético del satélite es inferior a la milésima parte del campo magnético de la Tierra. En pocas palabras, el campo magnético lunar es prácticamente inexistente, por lo que se deduce que la Luna carece de núcleo.

La baja densidad lunar

Richard Lewis, periodista americano y autor científico respetado, expuso que las muestras de rocas traídas por los astronautas de Apolo 11 y 12 son mucho más densas que las de la Tierra. La densidad de las rocas lunares es de 3,2 a 3,4 gramos por centímetro cúbico, mientras que la densidad de las rocas terrestres es de 2,7 a 2,8 gramos por centímetro cúbico.

Sin embargo, la densidad media de la Luna es de 3,33 gr/cm cúbico, mientras que la densidad de la Tierra es de 5,5 gr/cm cúbico; casi el doble de diferen- cia. Esto armoniza con la teoría de que la Luna es hueca.

Continuará…

No te pierdas la tercera y última parte

La Luna: ¿Ingeniería del pasado? Parte II
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Categorías: Cultura

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