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El Buda Sakya Muni a menudo les enseñaba a sus discípulos a estudiar la doctrina budista atentamente y con todo su corazón y además, que ellos no debían quedarse atrás o ser perezosos. La mayoría de sus discípulos siguieron sus enseñanzas y se cultivaron diligentemente,  por lo tanto obtuvieron el Dao y alcanzaron su estado de fruto mientras eliminaban muchas preocupaciones y sufrimientos.

Sin embargo, había un monje que sencillamente no era diligente. Cada vez que los otros practicaban la meditación, él simplemente se iba a dormir. Sus compañeros discípulos trataron de razonar con él, pero él no cambiaba.

La debilidad más grande del monje era dormir demasiado. Cada día se iba a dormir después de comer una comida. Cuando dormía, mantenía su puerta bien cerrada y dormía solo en su habitación. Nadie podía despertarlo, sin importar cuánto lo intentasen.

Un día al mediodía, después de haber mendigado por comida en la calle, el monje volvió llevando su tazón de limosnas. Se fue directamente a su habitación y se quedó dormido. Los ronquidos que salían de su habitación se escucharon hasta la mañana siguiente.

A la mañana siguiente, era el momento para que Sakya Muni enseñase su dharma al público. Cada discípulo estaba presente, excepto el monje al que le gustaba dormir. Sakya Muni preguntó: “¿Por qué no viene el discípulo al que le gusta dormir?”.

Un discípulo se levantó rápidamente y le contestó: “Maestro, él ha estado durmiendo desde el mediodía de ayer. Sin importar qué intentamos, no pudimos despertarlo”.

Sakya Muni se acordó de que al monje solo le quedaban siete días de vida. Si moría mientras estaba durmiendo todo el tiempo, su muerte le traería infelicidad. Sakya Muni sentía mucha lástima por el monje. Les dio instrucciones a sus discípulos para que reciten una escritura y lleven a Ananda con él para ver al monje en su habitación.

Podían escuchar los estruendosos ronquidos antes de llegar a la habitación del monje. Abrieron la puerta solo para escucharlos más fuertemente. El monje continuaba durmiendo profundamente.

Ananda llamó al monje por su nombre unas cuantas veces, pero el monje no respondía y continuaba durmiendo. Cuando Sakya Muni se acercó a su cama, lo movió amablemente. El monje se despertó de inmediato.

Después de ver a Sakya Muni justo delante de él y mirándolo con compasión, el monje se levantó inmediatamente y se inclinó ante él diciendo: “Reverendo Maestro, por favor perdóname por ser irrespetuoso”.

Sakya Muni le dijo: “Solo te quedan siete días de vida. No puedo soportar verte morir mientras estás durmiendo tanto y estás fallando en alcanzar el estado de fruto. Estoy aquí para despertarte”.

El monje estaba conmocionado. Nunca se le hubiera ocurrido que podía tener solo siete días de vida. Estaba asustado y no sabía qué hacer.

Sakya Muni lo consoló y le dijo: “Estaba predestinado para tí. Hace muchísimas vidas cuando eras un monje, te entregabas a la comida y a dormir y nunca reflexionabas sobre el significado del Fa. No seguías los preceptos budistas. No acumulaste ni bendiciones ni virtud, por lo tanto te reencarnaste en un gusano de arroz durante 50.000 años. Después, te reencarnaste en un caracol, un mejillón y una polilla durante 50.000 años cada vez“.

“En tus vidas anteriores te gustaba vivir en lugares oscuros sin luz, y atesorabas tu cuerpo y tu vida muchísimo. Lo que es más inusual es que todos los cuatro diferentes seres eran aficionados a dormir y podían dormir por más de 100 años una vez que se dormían. No trataste en absoluto de ser diligente. Después de 200.000 años pudiste finalmente ser capaz de pagar el pecado que cometiste. Entonces, te reencarnaste como un ser humano y te volviste un monje”.

Ahora que te has vuelto un monje debes cultivarte y estudiar diligentemente para poder recuperar lo que has perdido previamente. No esperaba que siguieras estando tan apegado a la comida y al sueño como lo eras hace 200.000 años. ¿Por qué siempre sientes como que no duermes lo suficiente? No olvides las consecuencias que sufriste hace 200.000 años”.

Sakya Muni terminó de hablar. El monje se ruborizó de vergüenza. Rápidamente se arrepintió con Sakya Muni. Cuando se criticó profundamente y se arrepintió, todos sus pensamientos distraídos desaparecieron. Fue capaz de obtener el estado de luohan al final de su vida.

Solo hay 24 horas en un día. Las personas por lo general dicen que el tiempo pasa en un abrir y cerrar de ojos. Las personas comunes duermen ocho horas al día. Las personas que duermen demasiado podrían terminar pasando la mayoría de su tiempo durmiendo y soñando y por lo tanto completando muy pocas tareas mayores en un período de vida. Varias décadas pasan rápidamente en el mundo humano.

De hecho te arrepentirás si no aprovechas firmemente la oportunidad. Algunas veces sientes como si la vida fuese larga, pero no sabes cuándo la muerte vendrá por tí. Para ese entonces, no habrás hecho un buen trabajo completando las tareas que se suponía tenías que hacer y las misiones que se suponía tenías que cumplir. Peor aún, quizás no hayas hecho el esfuerzo de hacerlas en lo absoluto. Nada podrá servir de ayuda, no importa cuán arrepentido te sientas. ¿Realmente te quieres convertir en un gusano dormilón en tu próxima vida?

El monje que dormía demasiado finalmente se dio cuenta que necesitaba aprovechar el tiempo que le quedaba y no estar dormido y somnoliento todo el tiempo.

Fuente: es.minghui.org.

La historia del monje que dormía demasiado: ¿Quieres ser un gusano dormilón en tu próxima vida?
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Categorías: Cultura Legado divino

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