Cuando en 1999 Falun Gong, también conocido como Falun Dafa, fue prohibido en China, decenas de millones de practicantes de todas las condiciones sociales y ámbitos laborales lo estaban practicando. En este artículo, destacamos las historias de dos intelectuales con sendas ocupaciones en altos cargos y cómo a pesar de la férrea persecución por parte del partido comunista, se han mantenido firmes en su fe durante los últimos 19 años.

Rector de universidad

El profesor Xie Kun, exrector y director de la Biblioteca Universitaria Xi’ an Shiyou, fue hospitalizado en numerosas ocasiones debido a una enfermedad renal. También sufría de taquicardia y presión arterial baja, en 1985 casi muere como consecuencia de una obstrucción en la arteria coronaria. Además de otras dolencias que incluían; problemas estomacales, colecistitis, un quiste en el hígado, trastorno nervioso y hemorroides, entre otras. De los más de 2000 empleados de la universidad, su salud era una de las peores. A menudo llevaba consigo más de siete tipos de medicamentos diferentes y tenía que ser hospitalizado dos veces al año.

Una mañana de julio de 1997, el Sr. Xie vio a un grupo de personas haciendo ejercicios juntos en un parque. Esa tarde fue invitado al sitio de practica para ver las videoconferencias impartidas por el Maestro Li Hongzhi, fundador de Falun Gong, y quedó impresionado al darse cuenta de cómo la práctica nos enseña a ser mejores personas y considerados con los demás.

Lo primero que notaron las personas que él conocía fue que ya no estaba impaciente. El Sr. Xie siempre había sido muy exigente y de temperamento irritable. Ahora, era más tolerante y se llevaba bien con su familia, amigos y compañeros de trabajo. Siempre estaba dispuesto a ayudar a cualquiera que lo necesitara, en el trabajo o en casa.

Su salud también mejoró significativamente. Debido a la gastritis, había sido muy selectivo con su comida, ya que le ocasionaban reflujo, acidez y dolores de estómago. Todas estas molestias desaparecieron, al igual que su insomnio y otras dolencias.

Un año después de comenzar a practicar Falun Gong, durante un examen físico de rutina, todos los indicadores de su salud eran normales. Desde entonces ha estado lleno de vida y no ha necesitado ningún tipo de medicamento en las últimas dos décadas.

Aunque ya tiene casi 80 años, solo aparenta tener sesenta. A pesar de la propaganda difamatoria y la intensa persecución por parte del régimen comunista, él sabe que Falun Dafa lo ha llevado a este cambio tan maravilloso en su vida y que nada -ni siquiera la detención o el lavado de cerebro- podrán hacer que renuncie a su fe.

Profesora de medicina

Practicante de Falun Dafa estudia el libro principal de la disciplina, Zhuan Falun

La Sra. Tang Xuzhen es profesora adjunta de patología anatómica en Southwest Medical University. A pesar de su experiencia médica, tenía más de diez enfermedades crónicas, desde gastritis fúngica hasta hepatitis, colecistitis y nefritis. En 1996, también le diagnosticaron cáncer nasofaríngeo, ocasionándole un aumento de la hemorragia nasal y dificultad para poder tragar y comer.

Frustrada y decepcionada perdió toda esperanza. Entonces escuchó acerca de Falun Gong y en abril de 1996 decidió darse una oportunidad y comenzó a practicar. En tres días, expulsó unos 600 mililitros de sangre vieja. A raíz de esto, el sangrado en su nariz se detuvo y el cáncer se curó. Poco después de eso, el resto de sus enfermedades también desaparecieron milagrosamente.

Además de recuperar su buena salud, la Sra. Tang descubrió que los principios de Verdad-Benevolencia-Tolerancia la habían convertido en una persona más abierta de mente, sincera y amable. Para ayudar a los pacientes de regiones remotas a obtener los resultados de sus pruebas más rápidamente, a menudo trabajaba horas extras sin pago adicional. Su dedicación y experiencia le valieron el respeto de especialistas, personal médico y pacientes. Incluso después de jubilarse, su empleador la volvió a contratar.

Podemos aprender mucho de la experiencia de la Sra. Tang. Cuando las personas se enferman, por lo general acuden a un médico para que las ayude. Pero sus conocimientos médicos no le impidieron enfermarse y sufrir, sin esperanza de curarse. Ella sabe que Falun Dafa obró el milagro de renovar su vida y devolverle de nuevo la esperanza. Es por eso que nunca abandonará su creencia, a pesar de ser perseguida.

Estos solo son dos ejemplos de los muchos similares que hay. Debido a esta brutal persecución, muchos intelectuales fueron destituidos o despedidos de sus cargos por sus superiores, jefes o empresarios. Esto ha ocasionado grandes pérdidas a estos practicantes y a la sociedad en general. Además, si Falun Dafa no hubiera sido prohibido en China hace 19 años, cientos de millones de personas se habrían beneficiado de esta práctica de cultivación, tanto física como espiritualmente.

A través de Minghui.

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Categorías: Cultura Historias de vida

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