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“En un par de meses, ganó más de 10.000 dólares. Su adicción al juego volvió con toda su furia … Se sumió cada vez más en la adicción. Cuando solo le quedaban 2 dólares, obtuvo un préstamo con intereses altos. Y cuando ya no pudo obtener un préstamo, comenzó a pedir prestado a amigos y parientes. Ese no era su plan original cuando vino a los Estados Unidos”.

Cuando Jenny Chen se mudó de China a Nueva York en 2001, su plan era comenzar una nueva vida, establecerse y comenzar un negocio. Pero sus sueños fueron destrozados por su adicción al juego fuera de control. Sus pérdidas llegaron a casi 200.000 dólares, pero todavía creía obstinadamente en su suerte y en su capacidad para recuperar todo lo perdido.

Finalmente, sumida en las deuda y la desesperación, la buena fortuna le sonrió. Esta es su historia.

De Mahjong a juegos compulsivos

Era un día soleado y brillante. Como de costumbre Jenny salió de su departamento en Brooklyn a las 8 de la mañana. Pasó por un parque donde un grupo de personas hacía ejercicios de qigong con movimientos lentos que parecían de Tai Chi.

A pocas cuadras de la calle, se detuvo en una panadería para tomar una tarta de huevo y un té con leche. Mientras se sentaba a disfrutar de su desayuno, sus manos buscaban su bolso. Ahí tenía más de 2.000 dólares, sus apuestas del día.

Juego de Mahjong

Jenny nació en el tipo de familia que la mayoría de los chinos envidian. Sus padres son altos funcionarios del gobierno en una ciudad sureña de una región administrativa especial en China. Ella también solía trabajar en una posición gubernamental de alto nivel.

Pero su vida empeoró cuando a los 24 años comenzó a jugar mahjong (un juego chino similar a rummy) con algunos colegas apostando dinero.

Estaba cautivada por la emoción de ganar, y pronto se convirtió en una jugadora compulsiva. Incluso después de casarse y tener una hija, no podía dejar ir ni un poquito de su impulso de apostar. En poco tiempo, su esposo no pudo soportarlo más. La golpeó, la expulsó de su casa y se divorció.

Demonios internos

Después de su fallido matrimonio, Jenny llegó sola a los Estados Unidos, con la esperanza de comenzar una nueva carrera. Sin embargo, cuando encontró un casino, no pudo evitar entrar. Las máquinas tragamonedas chirriantes y las fichas de los casinos encendieron su apetito del juego. Entonces se dijo a sí misma: “Solo una vez”. Y si pierdo, no volveré”.

Sin embargo, como dice la gente, hay “pequeños demonios” en los casinos. Intentan engancharte al permitirte ganar al principio. Entonces, una vez que alimentas la adicción, comenzarás a perder dinero.

Máquina de juego

Jenny ganó ese día. Estaba tan emocionada, y regresó una y otra vez. Nunca perdió durante ese período, y eso le hizo creer que el “dios de la suerte” estaba con ella. En un par de meses ganó más de $ 10,000 dólares. Su adicción al juego volvió con toda su furia.

Aún así, una voz en su corazón le recordaba con frecuencia: “Deberías detenerte ahora, antes de que pierdas”.

En poco tiempo, sin embargo, otra voz en su mente comenzó a inquietarla: “Es muy fácil ganar dinero en los casinos. ¿Por qué debería buscar un trabajo, trabajar duro y ganar menos?”.

Mientras luchaba con sus demonios internos, sucedió que el casino que frecuentaba estaba buscando un conductor de autobús. Presentó su solicitud y le dieron el trabajo que felizmente aceptó. Se dijo a sí misma: “Esto es solo un trabajo, no un juego”. Pero se estaba engañando.

Juegos de azar

Niebla de mentiras

Jenny cayó cada vez más profundamente en su adicción. Cuando solo le quedaban $ 2 dólares en su cuenta bancaria, obtuvo un préstamo con intereses altos. Y cuando ya no pudo obtener otro préstamo en el banco, comenzó a pedir dinero prestado a amigos y parientes.

Cuando la madre de Jenny la llamó un día y le preguntó si había comprado una casa como había planeado originalmente después de mudarse a Nueva York, Jenny le mintió.

“Los precios de la vivienda subieron demasiado”, dijo. “No me puedo permitir comprar ahora mismo. Compraré cuando bajen los precios”.

Muy pronto Jenny se encontraba viviendo con víveres baratos y saltándose algunas comidas, y sus amigas ya no respondían a sus llamadas telefónicas.

Confesando

Al sentir que no tenía más opciones, llamó a su madre de 70 años y le confesó su situación.

La madre de Jenny estaba muy triste, pero aún así ayudó a Jenny a pagar todas sus deudas. Le preguntó a su hija: “A partir de ahora, ¿puedes pensar en tu madre cuando sientas ganas de apostar de nuevo?”

Jenny respondió: “Claro, claro, madre. Lo juro. No traeré más de $ 10 conmigo. ¡Solo $ 10!”. Sin embargo, en su corazón, sabía que era demasiado débil para resistir su deseo de apostar.

En este momento, pensó en encontrar una respuesta a través de la religión, pero pronto volvió a apostar. Su deuda creció a unos 200.000 dólares, y junto con eso su desesperación aumentó.

El alba de la buena fortuna

Como dice el proverbio chino: “Cuando la desgracia llega al extremo, seguramente llegará el bien”. A pesar de sus demonios internos, Jenny nunca olvidó que lo que estaba haciendo estaba mal. Simplemente no sabía cómo parar.

Tal vez fue con este pensamiento que un día, en el autobús del casino, recogió una copia de un periódico que tenía una historia sobre una persona que abandonó una adicción al mahjong después de practicar Falun Gong, una práctica espiritual tradicional china.

Jenny Chen haciendo uno de los ejercicios de Falun Gong: la meditación | Cortesía de Jenny Chen

Jenny pensó: “Tal vez debería intentarlo”.

Había conocido a algunos practicantes de Falun Gong varios años antes. Se reunian en un parque cerca de su apartamento todas las mañanas para hacer ejercicio. Jenny incluso había aprendido los movimientos de ellos, y sus síntomas de hipertiroidismo habían desaparecido.

Jenny también había aprendido las enseñanzas de Falun Gong para ser una buena persona siguiendo los principios de Verdad, Benevolencia y Tolerancia. Pero Jenny sentía que esta norma estaba fuera del alcance de alguien como ella. Entonces, a pesar de los beneficios de salud que obtuvo, no continuó la práctica.

Ahora, desesperada, y con la menor esperanza, pensó darse otra oportunidad.

Dejando la adicción

Jenny se reincorporó a los ejercicios de Falun Dafa en el parque por la mañana y comenzó a estudiar el libro Zhuan Falun, el texto principal de Falun Gong, cada vez que tenía un momento libre.

Así llegó a entender que los principios de Falun Gong no están demasiado lejos de ella del todo, ya que son características que ya tenía en lo más profundo de su ser. Era solo cuestión de trabajar arduamente para deshacerse de sus malos hábitos y aprender a practicar la autocontención, para poder volver a su verdadero ser, en lugar de alejarse cada vez más.

Para Jenny, el juego era lo primero que tenía que conquistar. Decidió dejar de jugar baccarat durante las horas de trabajo en el casino, y en su lugar, se sentó y leyó Zhuan Falun.

Algunas veces, sintió el ansia familiar de jugar, pero su estudio frecuente de Zhuan Falun reforzó su deseo de hacer lo correcto, y fue capaz de superar los impulsos no saludables. Cada vez que esto sucedía, lo consideraba como una prueba de su voluntad.

Poco a poco, el deseo de apostar se fue por completo, y lo que parecía imposible antes, se hizo realidad: Jenny abandonó con éxito su adicción al juego.

Un futuro brillante

Hoy, si le preguntas a Jenny sobre los $ 200,000 dólares que perdió, está muy tranquila. Recuerda lo que se enseña en Zhuan Falun: “Si algo es tuyo, no lo perderás. Si algo no es tuyo, no lo obtendrás, incluso si luchas por ello”.

Jenny también siente que Falun Gong no es tan difícil de practicar como lo había imaginado. Mientras los practicantes se esfuercen y tengan el corazón para hacer lo mejor, todo cambia naturalmente para mejor, antes de que se den cuenta.

Con el cambio en la adicción de Jenny, muchas cosas también mejoraron. Lo más importante para ella era recuperar la confianza de sus amigos y familiares.

Su mejor amiga le dijo: “Noto que te has vuelto más amable y compasiva después de practicar Falun Gong. Es realmente bueno para ti”.

La adicción al juego de Jenny Chen controlaba su vida, pero después de aprender Falun Gong, pudo dejarla ir | Cortesía de Jenny Chen

Y viendo el cambio en Jenny, su madre la apoyó para que comprara una casa. Jenny compró una casa de tres pisos en Flushing, en el Chinatown de Manhattan.

Entonces le dijo a un amigo: “Mi madre nunca me hubiera dado tanto dinero antes. No se atrevió, temerosa de que lo perdiera todo en el juego. Me siento tan bien de que tenga tanta confianza en mí”.

A través de La Gran Época.

La conmovedora historia de la joven que abandonó su adicción después de practicar meditación
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Categorías: Cultura Historias de vida

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