Me llamo Matúš Benko. Tengo una esposa y un hijo pequeño y vivimos en Austria, donde trabajo como investigador postdoctoral en el Instituto de Matemáticas Computacionales de la Universidad Johannes Kepler de Linz. Esta es mi historia de cómo pasé de ser una persona egocéntrica que no respetaba y maltrataba a las mujeres, a una persona considerada que ha encontrado equilibrio y sentido en la vida. Así es como fundamentalmente transformé mi vida y mis relaciones.

Matúš Benko (©Matúš Benko)

Desde muy joven tuve muchas novias, y aunque la mayoría de ellas eran muy buenas y amables, siempre las dejé sin una buena razón. En el proceso lastimé a mucha gente.

Antes de cumplir 16 años, estas relaciones eran básicamente infantiles y a corto plazo. Mi primera relación a largo plazo comenzó alrededor de los 17 años. Esta chica era muy amable, inteligente y una buena persona. Durante el primer año de nuestra relación, no tuvimos grandes problemas, peleas o malentendidos. Luego, cuando ella se fue a la universidad, continuamos a larga distancia por más de un año pero finalmente me enamoré de otra chica y terminé mi relación con mi novia sin mucha consideración de sus sentimientos.

Recientemente estuve reflexionando sobre estas relaciones pasadas y me di cuenta de una simple verdad que no podía ver en ese entonces: era adicto a enamorarme. Específicamente, busqué constantemente el sentimiento de enamorarme. Era como si nunca tuviera en cuenta que ya tenía novia, o como si de alguna manera creyera que no debía controlarme. Pensé que si me enamoraba de otra persona, eso significaba que no amaba a mi novia y que no debíamos estar juntos. Pensé que debería seguir mis deseos e irme con una chica nueva en cuanto me interesara alguien más.

Después de terminar mi primera relación a largo plazo, me uní con la nueva chica de la que me enamoré. Pero mientras estaba con ella, mi comportamiento se volvió cada vez más absurdo. Me enamoraba de otras chicas una y otra vez. Me gustaba mi novia y me preocupaba por ella, pero en general la traté mal y no era fiel.

Matúš, age 23. (©Matúš Benko)

Nos las arreglamos para permanecer juntos por casi cuatro años antes de que finalmente termináramos. La relación solo pudo sobrevivir ese tiempo gracias a su increíble tolerancia y sacrificio. Ella mantuvo su corazón abierto y respondía a mi maltrato con verdadero perdón. Supongo que incluso vio bondad en mí cuando yo no la vi. Noté que su alto nivel de comportamiento tuvo un gran impacto en ella: se hizo más madura y mejor persona durante este período. Mientras tanto, estaba cayendo en un lugar muy oscuro.

Durante mi juventud, solía beber mucho. Cuando era más joven, este hábito era relativamente inofensivo y divertido. Después, sin embargo, emborracharme se convirtió en “despertar a la bestia” Recuerdo varias veces cuando me emborraché mucho y perdí el control por completo; estaba en un estado en el que no me importaba nada y abandonaba todo autocontrol. Por ejemplo, apenas recordaba que tenía novia, y cuando yo era medio consciente de ello, no tenía ninguna restricción sobre mí. Sentí como si hubiera perdido por completo mis cualidades humanas y me hubiera tomado por una fuerza oscura y egoísta. Fue muy destructivo y perturbador.

Aunque siempre solía pensar en mí mismo como una buena persona en el fondo, aunque hice muchas tonterías, a medida que pasaba el tiempo, empecé a creer que en realidad era lo opuesto al bien. Estaba haciendo cosas que una vez consideré terribles y nunca imaginé que haría. Sin embargo, solo pude dar este primer paso para darme cuenta del problema; no sabía cómo resolverlo. Empecé a creer que en realidad era fundamentalmente malo, y empecé a identificarme de esta manera.

Encontrando una salida

Creo que hay una gran diferencia entre saber que hay algo malo y ser capaz de hacer algo al respecto, ya que requiere una voluntad genuina y disciplina para cambiar. Es difícil imaginarme saliendo de aquí si no me hubiera encontrado con la guía y sabiduría que eventualmente encontré.

Lo que me ayudó a encontrar una salida fue la auto-cultivación tradicional china y la disciplina de meditación llamada Falun Dafa, también conocida como Falun Gong. La primera vez que me interesé en la meditación fue alrededor del 2008, cuando leí el libro “Catching the Big Fish”(Atrapando al pez grande) de David Lynch, que era mi cineasta favorito en ese momento. En el libro, él describe los asombrosos efectos que la meditación tuvo en su vida y creatividad, y así me intrigué.

Más tarde, una amiga me dijo que hizo algunos ejercicios en un parque y que incluían meditación, y ella me presentó a Falun Dafa. En ese momento, aunque me gustaban mucho los ejercicios y las enseñanzas de Falun Dafa, no quería seguir seriamente la práctica. Esto fue porque, en cierto sentido, pensé que era demasiado bueno para mí.

Aún así, durante los siguientes cinco o seis años, a menudo volvía a los principios que encontré en “Zhuan Falun,” el libro principal de Falun Dafa, y éstos continuaban llamándome la atención atrayéndome. Finalmente, en 2014, sin dudarlo decidí practicar de todo corazón.

Matúš realiza los ejercicios de Falun Dafa en un parque de NYC. (©Matúš Benko)

Falun Dafa enseña que uno puede encontrar la calma interior asimilando las características del universo – la verdad, la compasión, la tolerancia – mientras dejas ir los apegos a hábitos destructivos como los celos, el orgullo y el miedo. A través de este proceso, uno puede cultivarse a sí mismo siguiendo principios rectos simples y retornar a la verdadera naturaleza de uno mismo, o verdadero ser. Quizás el obstáculo más grande que tenía, y el paso más esencial, era aprender a reconocer que el hombre malvado en el que me había convertido no era mi verdadero yo.

Transformación

Cuando empecé a practicar Falun Dafa genuinamente, muchas cosas en mi vida cambiaron de manera aparentemente automática. Solía sentir ansiedad y mucho miedo, y tenía problemas para dormirme. Estos problemas se resolvieron muy rápidamente que apenas me di cuenta.

Matúš con su hijo Jonás. (©Matúš Benko)

Por esa época, empecé a salir con una compañera de clase de la universidad. Sentí que ésta era mi oportunidad de cambiar y tratar a una novia correctamente, y que nunca podría perdonarme a mí mismo si le fallaba también.

Después de dos maravillosos años  juntos, nos casamos y ahora tenemos un hijo pequeño. Cuando se trata de enamorarse de otras mujeres, no puedo imaginarme dejar que eso suceda porque puedo ver este tema muy claramente ahora. Cuando tomé la decisión de que quería que ella fuera mi esposa, cerré todas las demás puertas y ahora mi corazón está tranquilo. No tuve que empujarme o forzarme, y me parece muy natural porque es parte de mi compromiso de ser una buena persona.

Creo que la principal diferencia entre lo que era en el pasado y lo que soy ahora es que ya no estoy tan impulsado por mis emociones y sentimentalismo. Más bien, hago todo lo que puedo para pensar con claridad y seguir los principios en los que creo. Ahora tomo mis sentimientos individuales y mi interés personal con más ligereza, y las emociones que una vez tomaron mi corazón han sido reemplazadas por la compasión liberadora. En general, los inicios de mi práctica de auto-cultivación me hicieron sentir como si rompiera un hechizo.

Algunas personas sienten que sus emociones son muy valiosas, o incluso que sus emociones proveen el significado de la vida. Ellos pueden pensar que estar libres de emoción significa volverse despiadados o inhumanos. Ciertamente, esto puede suceder si alguien toma el camino del engaño, el cinismo o la violencia. Pero cuando uno se esfuerza por considerar siempre a los demás primero, mirar hacia dentro y mejorar los valores morales y el yo interior, y aprender a tomar las cosas (incluidas las dificultades y las emociones) con ligereza, el corazón de uno se vuelve más puro, amable y bondadoso.

Matúš y su esposa, Eva, se casaron en junio de 2014 en el Museo Metropolitano de Arte de Nueva York. (©Matúš Benko)

A medida que el sentimentalismo se desvanece gradualmente, el corazón se llena de compasión, lo cual es algo más noble. Por ejemplo, si un hombre es gobernado por la emoción, puede enamorarse de alguien el lunes y odiar a esa misma persona el miércoles, deseando no verla nunca más. Enamorarse siempre se basa en las emociones.

Aunque las causas de enamorarse pueden variar de lo físico a lo mental o espiritual, siempre es el resultado de lo que te gusta o lo que te hace sentir bien. La compasión, por otro lado, nunca cambia; es muy tranquila, sólida y firme. Va más allá de uno mismo y no es un resultado de gustos o sentimientos personales. Es un amplio reino que abarca tanto a tus amigos como a tus enemigos.

La auto-cultivación es un proceso largo y todavía tengo muchas áreas en las que necesito mejorar (para una descripción completa de mis defectos, por favor contacte a mi esposa). Sin embargo, los cambios en mi vida que han sido posibles gracias a Falun Dafa ya me parecen un milagro. Gracias por esta oportunidad de compartirlo.

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Categorías: Historias de vida

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